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Hostal del Coll

Hostal del Coll

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Carrer Mare de Déu del Coll, 3, 17166 Susqueda, Girona, España
Alojamiento con servicio Hospedaje Restaurante
8.6 (380 reseñas)

El Hostal del Coll, situado en el entorno natural de Susqueda, en Girona, es uno de esos establecimientos que ofrece una doble experiencia: la de un restaurante de montaña y la de un alojamiento rural. Con una valoración general positiva, se presenta como una opción a considerar para quienes buscan una escapada de fin de semana, aunque con matices importantes que todo potencial cliente debe conocer antes de emprender el viaje.

Una propuesta gastronómica anclada en la tradición

El principal atractivo del Hostal del Coll es, sin duda, su restaurante. La propuesta culinaria se centra en la cocina catalana de montaña, un estilo que prioriza los productos de la tierra y las recetas contundentes y llenas de sabor. Quienes lo visitan destacan una experiencia de comida casera, bien ejecutada y servida en raciones generosas, un factor que justifica una relación calidad-precio considerada justa por la mayoría de los comensales. El enfoque es claro: ofrecer platos tradicionales que evocan la gastronomía local de la comarca de La Garrotxa y La Selva.

Entre los platos más elogiados por los clientes se encuentran las carrilleras de cerdo al moscatel (galtes de porc amb moscatell) y las albóndigas (mandonguilles), ambas descritas como sabrosas y memorables. Estos platos son un claro ejemplo de la cocina catalana que define al lugar. Los postres también reciben buenas críticas, destacando elaboraciones como el popular xuxo de Girona con ratafía, un licor de hierbas local que añade un toque distintivo. Esta atención al detalle en la oferta dulce consolida la percepción de una experiencia gastronómica completa y auténtica, con una buena selección de postres caseros.

Ambiente y servicio: calidez y vistas impresionantes

Otro de los puntos fuertes del Hostal del Coll es su entorno. Ubicado en un paraje elevado, el comedor ofrece unas vistas panorámicas espectaculares del pantano de Susqueda y las montañas circundantes. Este paisaje se convierte en el acompañante perfecto para la comida, creando un ambiente familiar y relajado. El interior del restaurante es descrito como acogedor y con historia, destacando una gran chimenea central que, durante los meses más fríos, se convierte en el corazón del salón, aportando calidez y un toque rústico que muchos clientes valoran positivamente. Es, en definitiva, un restaurante con encanto, donde el entorno natural juega un papel protagonista.

El servicio es otro aspecto consistentemente elogiado. El personal, incluida la dueña, Dolors, es calificado como amable, atento y cercano, contribuyendo a que la experiencia sea agradable y familiar. Este trato personalizado es fundamental en un establecimiento de este tipo y parece ser uno de sus pilares.

El alojamiento: una de cal y otra de arena

Como hostal, el establecimiento ofrece ocho habitaciones dobles y la posibilidad de alquilar la casa entera. Las habitaciones están equipadas con baño, televisión y calefacción, y prometen vistas al impresionante entorno natural. Se presenta como un lugar ideal para desconectar y disfrutar de la naturaleza. Sin embargo, es en este punto donde surge una de las críticas más relevantes. Algunos huéspedes, si bien califican la casa como acogedora, señalan que las instalaciones necesitarían una actualización. Las habitaciones son funcionales, pero no esperes lujos modernos. Este es un aspecto a tener en cuenta para quienes buscan un confort más contemporáneo en su estancia.

Puntos débiles y consideraciones prácticas

El mayor inconveniente del Hostal del Coll no reside en la calidad de su comida o servicio, sino en su operatividad. El restaurante tiene un horario de apertura extremadamente limitado: solo abre los sábados y domingos de 9:00 a 17:00, permaneciendo cerrado durante toda la semana. Esta restricción es un factor crucial que obliga a planificar la visita con antelación y lo descarta como opción para comidas o cenas entre semana. Para un negocio que depende del turismo, esta limitación puede ser un obstáculo significativo para muchos potenciales clientes.

Además, su ubicación, aunque es la fuente de sus magníficas vistas, también implica que el acceso puede ser complicado para algunos. Se encuentra en una zona de montaña, por lo que llegar requiere un desplazamiento por carreteras secundarias. Si bien esto es parte del encanto para los amantes de la naturaleza y el senderismo, puede ser un punto negativo para quienes prefieren lugares de fácil acceso. Dado que es un lugar popular durante el fin de semana, es altamente recomendable realizar una reserva previa para asegurar una mesa.

Final

El Hostal del Coll es una excelente opción para quienes buscan dónde comer un fin de semana en la provincia de Girona, especialmente si se valora la cocina catalana tradicional en un entorno natural privilegiado. La calidad de su comida, el servicio atento y las vistas espectaculares son sus grandes bazas. No obstante, los potenciales clientes deben ser plenamente conscientes de sus limitaciones: un horario de apertura restringido exclusivamente a los fines de semana y un alojamiento que, aunque funcional y acogedor, podría beneficiarse de una modernización. Es el destino perfecto para una comida dominical sin prisas, pero no para una visita espontánea o una estancia que exija comodidades de última generación.

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