Grill Son Moro
AtrásGrill Son Moro fue durante un tiempo un restaurante de referencia para quienes buscaban una buena carne a la brasa en Cala Millor. Sin embargo, este establecimiento ubicado en el Carrer Sol Naixent ha cerrado sus puertas de forma permanente, dejando tras de sí un legado de opiniones muy polarizadas que dibujan la crónica de un negocio con dos caras muy distintas.
Una época de esplendor culinario
En sus mejores momentos, Grill Son Moro era elogiado precisamente por su especialidad: la parrillada. Clientes satisfechos destacaban la calidad superior de sus carnes, con menciones especiales para el chuletón de Ávila y el secreto ibérico, ambos calificados como espectaculares. El entrecot de ternera y el solomillo de cerdo también recibían halagos, consolidando al local como un asador de confianza. Los comensales valoraban positivamente las raciones, descritas como generosas, y una relación calidad-precio que consideraban muy adecuada. Era uno de esos lugares que, para muchos, representaba el placer de comer bien sin pretensiones.
Más allá de los platos principales, pequeños detalles como un alioli casero muy sabroso o la cerveza Cruzcampo, servida excepcionalmente fría, contribuían a una experiencia positiva. El servicio, a cargo de sus dueños Carmen y Juan, era descrito como cercano, simpático y profesional, lo que añadía un valor humano a la oferta gastronómica. La terraza, tranquila y sin molestias, ofrecía un ambiente agradable para cenar en Cala Millor. Algunos clientes lo encontraron por casualidad, y aunque su apariencia externa no era lujosa, la calidad de la comida los convertía en clientes fieles.
Aspectos que definieron su éxito inicial:
- Calidad de la carne: Especialización en cortes a la brasa de alto nivel.
- Raciones abundantes: Los platos eran generosos, un punto muy valorado.
- Servicio cercano: La atención de los propietarios era un plus importante.
- Ambiente agradable: Una terraza tranquila para disfrutar de la comida.
El declive y las críticas negativas
A pesar de su reputación inicial, las opiniones más recientes pintan un cuadro completamente diferente, sugiriendo un notable deterioro en la calidad y el servicio del restaurante. Varios clientes expresaron una profunda decepción con la comida. La panceta a la brasa fue descrita como un plato grasiento que parecía más cocido que hecho en una churrasquería, y las verduras a la plancha llegaban a la mesa "nadando en aceite".
Otras críticas apuntaban a una brocheta de carne insípida y poco atractiva, y a una chuleta dura y sin sabor. Incluso acompañamientos sencillos como el pan con alioli fueron calificados de "gomosos". Esta caída en la calidad culinaria llevó a que la relación calidad-precio fuera considerada "nefasta" por algunos de los últimos visitantes. Además, surgieron quejas sobre la higiene del local, una sensación que incomodó a algunos comensales durante su estancia. La sangría de cava también fue objeto de críticas, descrita como una de las peores probadas, con fruta en mal estado.
Puntos críticos que marcaron su etapa final:
- Baja calidad de la comida: Platos mal ejecutados, grasientos y sin sabor.
- Preocupaciones por la higiene: Sensación de falta de limpieza en el establecimiento.
- Bebidas deficientes: Malas experiencias con productos como la sangría.
- Mala relación calidad-precio: Los precios no se correspondían con la calidad ofrecida.
La historia de Grill Son Moro es un reflejo de cómo la consistencia es clave en el mundo de la restauración. Pasó de ser un lugar recomendado para dónde comer una excelente cocina española centrada en el grill a un negocio que acumuló críticas negativas antes de su cierre definitivo. Aunque ya no es una opción para los visitantes de Cala Millor, su trayectoria sirve como un recordatorio de la importancia de mantener altos estándares de calidad en todos los aspectos de la experiencia culinaria.