Ginkgo Restaurante & Sky Bar
AtrásSituado en la planta 12 del hotel VP Plaza España Design, Ginkgo Restaurante & Sky Bar se presenta como uno de los rooftop bar más destacados de Madrid. Su principal carta de presentación no es un plato, sino una panorámica: unas vistas de 360 grados que abarcan la renovada Plaza de España, el Palacio Real y una buena parte del horizonte madrileño. Este establecimiento ha logrado posicionarse como un lugar de referencia para quienes buscan un ambiente sofisticado, ya sea para una cena, un cóctel al atardecer o la celebración de un evento especial. Sin embargo, detrás de la fachada de exclusividad y las postales perfectas, la experiencia puede presentar notables altibajos.
El ambiente y las vistas: el punto fuerte indiscutible
No se puede hablar de Ginkgo sin empezar por su mayor activo: la ubicación. Acceder a su terraza es entender de inmediato por qué tantos lo eligen. El espacio es amplio, con una decoración moderna y elegante que combina vegetación, mobiliario de diseño y una espectacular piscina con suelo de cristal. Es, sin duda, un lugar pensado para impresionar. La atmósfera es vibrante, a menudo amenizada con música de DJ o actuaciones en directo, lo que lo convierte en uno de los restaurantes para ocasiones especiales más solicitados. Los clientes que acuden buscando un entorno "chic" y exclusivo para un evento o una cita importante suelen encontrar exactamente lo que desean: un servicio que, en ocasiones, ha sido calificado de "inmejorable" y "exquisito", con personal atento y dispuesto a hacer la velada memorable.
Sin embargo, esta cuidada puesta en escena a veces roza lo que algunos clientes describen como "mucho postureo". La formalidad en la recepción y el acompañamiento al ascensor pueden percibirse como un intento de proyectar un lujo que no siempre se mantiene de manera consistente en todos los aspectos del servicio. Además, el acceso a la terraza no siempre es libre; para asegurarse un sitio, especialmente en los sofás más cotizados, puede ser necesario cumplir ciertos requisitos o enfrentarse a restricciones, incluso cuando el espacio no está lleno, lo que ha generado frustración en algunos visitantes que solo deseaban tomar una copa tras la cena.
La oferta gastronómica: un viaje de sabores con turbulencias
La carta de Ginkgo es ambiciosa y refleja una clara vocación internacional. Se define como una fusión de cocina mediterránea con influencias asiáticas, sin olvidar guiños a la cocina española más tradicional y opciones universales como las hamburguesas. Esta variedad busca satisfacer a un público amplio y diverso. Y en muchos casos, lo consigue con éxito.
Platos que brillan
Entre las opiniones de los comensales, hay platos que se repiten como aciertos seguros. Las croquetas de jamón son descritas como muy cremosas, un clásico bien ejecutado. Los tacos de carrillera reciben elogios por su sabor intenso y su buena preparación. En el apartado de entrantes, la cecina también figura como una opción muy rica. Para los amantes de la cocina japonesa, el combinado de sushi en Madrid que ofrecen, con diferentes tipos de roles, es calificado como muy sabroso. Y para terminar, la tarta de queso es considerada por muchos como espectacular, un postre que deja un gran sabor de boca.
- Croquetas de jamón cremosas
- Tacos de carrillera
- Cecina de calidad
- Combinado de roles (sushi)
- Tarta de queso
Inconsistencias en la cocina
A pesar de estos puntos altos, la experiencia culinaria en Ginkgo no es uniforme. Varios clientes han reportado una notable irregularidad en la calidad de los platos, un problema serio para un restaurante de este nivel de precios. Por ejemplo, unos torreznos, un plato que debería servirse crujiente y caliente, llegaron fríos a la mesa tras una larga espera. La hamburguesa, una apuesta a priori sencilla, fue descrita como simple y demasiado hecha. Un plato de costilla presentaba dos caras: una pieza perfecta junto a otra recocinada y seca. Incluso carnes más nobles, como el lomo de vaca madurado, han decepcionado a algunos comensales, que lo encontraron difícil de masticar ("se hacía bola"), algo inesperado para un plato con un precio cercano a los 30 euros.
Esta falta de consistencia es el principal punto débil de su propuesta gastronómica. Cuando un cliente paga un precio elevado, la expectativa es que la calidad sea impecable en cada plato, y las críticas sugieren que esto no siempre se cumple.
Servicio y precios: la balanza del valor
El servicio en Ginkgo genera opiniones polarizadas. Por un lado, hay equipos, como el de Adriana y sus compañeras mencionado en una reseña, que ofrecen un trato "inmejorable" y profesional, gestionando con atención y amabilidad, incluso en eventos con grupos grandes. Se destaca también su buen manejo de las alergias e intolerancias, un punto muy positivo. Por otro lado, existe la experiencia contraria: camareros que, ante una queja sobre la comida, responden con indiferencia, un simple "pues vale" que denota falta de interés por la satisfacción del cliente. Esta dualidad sugiere que la calidad del servicio puede depender mucho del personal que atienda en cada momento.
¿Es caro? La relación calidad-precio
Ginkgo tiene un nivel de precios de 3 sobre 4, lo que lo sitúa en la franja alta de los restaurantes en Madrid. Nadie que reserva aquí espera una cuenta económica. La cuestión fundamental es si el desembolso merece la pena. Para quienes priorizan el ambiente, las vistas y la experiencia de cenar con vistas en un lugar de moda, el precio puede parecer razonable. Sin embargo, para aquellos cuyo foco principal es la comida, la percepción cambia radicalmente cuando un plato no está a la altura. Pagar 9 euros por una porción de tarta de queso que, aunque espectacular, no es especialmente grande, o casi 30 euros por una carne que defrauda, genera una sensación de que la calidad no va acorde con el precio.
Es importante saber que, en ocasiones, para acceder a la terraza solo a tomar algo se cobra una entrada que incluye una consumición, una práctica común en los rooftop bar de la ciudad. Si se reserva para comer o cenar en el restaurante, este coste no se aplica.
recomendaciones
Ginkgo Restaurante & Sky Bar es un establecimiento con dos caras. Por un lado, es un lugar visualmente impactante, con una de las mejores vistas de Madrid y un ambiente vibrante y elegante que lo hace ideal para una copa, una celebración o una cita romántica donde el entorno es el protagonista. La facilidad para reservar online es otro punto a su favor.
Por otro lado, como restaurante, muestra una irregularidad preocupante. Si bien tiene platos excelentes en su carta, el riesgo de recibir una elaboración mediocre es real, lo que empaña la experiencia global, especialmente considerando los precios. La coctelería de autor también ha recibido críticas mixtas, con algunos clientes que no encontraron los cócteles a su gusto. Los potenciales clientes deben sopesar sus prioridades: si buscan un escenario inolvidable y están dispuestos a aceptar una posible inconsistencia en la cocina, Ginkgo es una opción excelente. Si, por el contrario, la perfección gastronómica es innegociable, puede que la apuesta sea arriesgada.