Frases
AtrásFrases se consolidó como uno de los restaurantes más comentados y laureados de Murcia antes de su cierre definitivo. Liderado por el chef Marco Antonio Iniesta en la cocina y María Egea en la sala, este establecimiento se embarcó en una ambiciosa misión: reinterpretar el recetario tradicional murciano a través de la alta cocina. La propuesta, que le valió reconocimientos como una Estrella Michelin y un Sol Repsol, se centraba exclusivamente en el formato de menú degustación, buscando narrar una historia a través de cada plato, como si de frases en un relato se tratara. A pesar de su éxito y de un reciente traslado a un local más amplio en la Calle San Lorenzo, el restaurante ha cesado su actividad, dejando una huella significativa en la gastronomía local.
Una Propuesta Culinaria de Raíz y Vanguardia
El núcleo de la oferta de Frases era su profunda conexión con los productos y sabores de la Región de Murcia. El chef Marco Antonio Iniesta, de formación autodidacta, demostró una notable capacidad técnica para transformar recetas clásicas en creaciones contemporáneas. En sus menús, como los denominados "Origen" y "Tierra", los comensales encontraban versiones refinadas de platos como el zarangollo o la ensalada murciana. La crítica especializada y los clientes destacaban platos como la terrina de Chato Murciano o un pase denominado "Jamón" que evocaba los sabores del cocido tradicional. Este enfoque en el producto de cercanía, tratando con elegancia desde la huerta hasta el mar, era uno de sus pilares fundamentales.
Sin embargo, esta visión de cocina de autor no estaba exenta de debate. Algunos comensales, si bien reconocían el altísimo nivel técnico, sentían que en ocasiones la ejecución pulcra podía minimizar la emoción o la "verdad" del producto. Críticas puntuales mencionaban una vieira que carecía de la frescura esperada o una reducción de gamba con un punto de sal excesivo, detalles que, en un menú con un precio que rondaba los 135 €, generaban altas expectativas. La propuesta, mayoritariamente centrada en el mundo vegetal, dejaba a algunos clientes con la sensación de que faltaban pases para justificar el coste final.
La Experiencia en Sala: Un Pilar Fundamental
Un punto de consenso casi unánime era la excelencia del servicio. Dirigido de manera "soberbia y sencilla" por María Egea, el equipo de sala recibía constantes elogios por su trato atento, cercano y profesional. Los clientes se sentían acogidos en un ambiente cálido, especialmente tras el traslado al nuevo local, descrito como más grande, estéticamente muy agradable y con pocas mesas para garantizar una atmósfera íntima y relajada. La explicación detallada de cada plato, siempre con una sonrisa, era un componente clave que elevaba la experiencia gastronómica y la hacía memorable para muchos.
Aspectos a Considerar: Luces y Sombras
Más allá de la propuesta culinaria, ciertos detalles generaban opiniones encontradas. A continuación, se detallan algunos de los puntos más relevantes basados en la experiencia de sus clientes:
- El Pan Artesanal: Considerado una "auténtica maravilla" por muchos, elaborado en el propio restaurante y servido recién hecho. Era un elemento muy recomendado para disfrutar plenamente de las salsas y elaboraciones.
- El Precio del Pan: A pesar de su calidad, el coste de este servicio (mencionado en reseñas en torno a los 8 € por persona) fue un punto de fricción para algunos visitantes, que lo consideraron excesivo.
- Maridaje de Vinos: La selección de vinos era otro punto fuerte, con una notable colaboración con la vinoteca vecina ABD Vinos, que permitía ofrecer maridajes cuidados y de gran calidad, con especial atención a los caldos de la región.
- Temperatura de los Platos: En algunas ocasiones, se señaló que ciertos platos llegaban a la mesa excesivamente calientes, recomendándose avisar a los comensales para evitar inconvenientes al probarlos.
En definitiva, Frases representó un capítulo importante para quienes buscan comer en Murcia a un nivel de exigencia elevado. Fue un proyecto que apuntó directamente a las estrellas, y las consiguió, demostrando que la cocina murciana podía ser el lenguaje para una narrativa de vanguardia. Su cierre deja un vacío en la escena culinaria de la ciudad, pero también el recuerdo de una propuesta valiente que, con sus aciertos y sus puntos a mejorar, no dejó indiferente a nadie.