En La Espero Te Esquina
AtrásFundado en 1959 por Manolo Anaya, En La Espero Te Esquina es un establecimiento con una larga trayectoria en el Casco Antiguo de Sevilla. Su peculiar nombre, un juego de palabras que invierte el orden lógico de "en la esquina te espero", ya anticipa el carácter singular de este local que ha pasado de generación en generación. Actualmente gestionado por la tercera generación familiar, Pedro Anaya y su esposa y jefa de cocina, Lidia Avila, el bar de tapas busca mantener un equilibrio entre el legado recibido y una constante búsqueda de perfeccionamiento. Esta dualidad se refleja tanto en su oferta gastronómica como en la experiencia general de los clientes, que encuentran motivos tanto para elogiarlo como para señalar áreas de mejora.
Puntos Fuertes: Servicio y Clásicos que No Fallan
Uno de los aspectos más consistentemente valorados por quienes visitan este restaurante es la calidad del servicio. Las reseñas destacan de forma recurrente un trato "inmejorable", "súper agradable y atento". La rapidez y eficiencia del personal es un punto fuerte que contribuye a una experiencia positiva, incluso cuando el local está concurrido. Este buen hacer se complementa con un ambiente limpio y acogedor, distribuido entre una zona de barra, varios comedores y un patio interior que muchos califican como "bonito" y con una decoración original.
En el apartado gastronómico, la carta de tapas presenta varios platos que se han ganado el estatus de imprescindibles y que reciben alabanzas constantes. Estos son algunos de los más recomendados:
- Montadito de Pringá: Considerado por muchos una de las estrellas del local. Los clientes valoran su pan crujiente y un interior muy sabroso y bien ejecutado, representando una de las tapas tradicionales de Sevilla en su mejor versión.
- Solomillo al Whisky: Otro clásico sevillano que aquí parece ejecutarse con maestría. La salsa es especialmente elogiada, convirtiéndolo en una apuesta segura para los amantes de la comida casera.
- Croquetas de Queso de Cabra: Descritas como "muy buenas" y "bastante ricas", estas croquetas se alejan ligeramente de las recetas más comunes (como las de puchero o jamón, también disponibles) y han conquistado a un buen número de comensales.
- Patatas Bravas: Aunque es un plato que genera opiniones divididas, la versión mayoritaria describe unas bravas muy buenas, con una salsa que recuerda al mojo picón, aportando un toque distintivo.
- Tarta de la Abuela: En el postre, esta tarta destaca sobre las demás. Las opiniones la califican como "lo mejor sin duda", subrayando que no es la típica versión, sino una reinterpretación con crema pastelera y un chocolate diferente que sorprende gratamente.
Un Legado de Sabor: El Emparedado y el Mantecaíto
Más allá de las tapas populares, la historia del bar está ligada a creaciones emblemáticas. El "emparedado", dos rebanadas de pan de molde rellenas y pasadas por una plancha acanalada, es una invención del local que lleva más de 60 años en la carta. Este bocado sencillo pero sabroso transporta a muchos a su juventud y sigue siendo un pilar de la oferta. Por otro lado, el "mantecaíto", aunque no es una invención propia, se ha convertido en uno de los más famosos de la ciudad desde que se introdujo hace más de dos décadas, siendo un referente en el "bocadillismo sevillano".
Aspectos a Mejorar y Opiniones Contradictorias
A pesar de sus fortalezas, En La Espero Te Esquina no está exento de críticas y presenta ciertas inconsistencias que los potenciales clientes deben conocer. La experiencia puede variar significativamente dependiendo de los platos elegidos. Mientras algunos clásicos triunfan, otros generan decepción.
Platos con Valoraciones Negativas o Irregulares
Varios platos de la carta han recibido comentarios negativos de forma recurrente. Las albóndigas, por ejemplo, fueron calificadas por un grupo como un plato que "no nos gustaron nada". El flamenquín, a pesar de ser una elaboración cuidada según la gerencia, es otro de los platos controvertidos; algunos clientes lo encontraron insípido, con una carne poco sabrosa y un queso demasiado simple. Las gyozas, una de las incorporaciones más modernas, fueron criticadas por ser "demasiado picantes" para algunos paladares. Incluso platos aparentemente sencillos como los champiñones o los chipirones han sido señalados en ocasiones por estar poco hechos.
Resulta interesante la disparidad de opiniones sobre las patatas bravas. Mientras unos las adoran por su salsa original, otros las desaconsejan, mencionando que a las patatas les faltaba cocción y que el sabor general no era destacable. Esta falta de consistencia es un punto débil, ya que la satisfacción del cliente puede depender en exceso de la suerte al elegir qué tapas y raciones pedir.
Cantidad, Calidad de Ingredientes y Precios
Otra crítica que aparece en las valoraciones es el tamaño de algunas raciones. Platos como el "emparedado de gambas al ajillo" han sido descritos como excesivamente pequeños y con poco relleno, lo que puede no cumplir las expectativas en relación con su precio. Además, algunos comensales más detallistas han señalado el uso de "pan precocinado" en los montaditos, un detalle que, en su opinión, disminuye la calidad general de un producto que podría ser excelente.
El debate sobre la identidad del bar también está presente. Algunos clientes de toda la vida perciben que el local ha "perdido su esencia de hace años" y ha encarecido sus precios, adaptándose a una Sevilla cada vez más turística. La inclusión de tapas de "nueva generación" como las gyozas es vista por los puristas como una concesión que diluye su carácter de bar de tapas tradicional sevillano.
¿Es una Buena Opción para Comer en Sevilla?
En La Espero Te Esquina es un establecimiento con una rica historia y un servicio que roza la excelencia. Es una opción muy recomendable si se busca dónde comer en Sevilla centrándose en sus platos estrella, como la pringá, el solomillo al whisky o sus afamadas croquetas, todo ello a un precio que sigue siendo competitivo (marcado como nivel 1 y estimado entre 10 y 20 euros por persona). Se aconseja reservar restaurante, especialmente los fines de semana, ya que suele llenarse.
Sin embargo, es importante ir con las expectativas ajustadas. La experiencia puede ser irregular si uno se aventura con otros platos de la carta que han demostrado ser inconsistentes. El local vive en una encrucijada entre la defensa de su legado de comida tradicional y la adaptación a nuevos públicos, un equilibrio difícil que genera tanto aplausos como críticas. Es, en definitiva, un reflejo de la propia evolución de los restaurantes en Sevilla, un lugar con alma y grandes aciertos, pero también con aspectos por pulir.