El Texu
AtrásEn el pequeño y pintoresco pueblo de Meluerda, a escasos kilómetros de Ribadesella, existió un establecimiento que se convirtió en un verdadero templo para los amantes de la gastronomía asturiana: El Texu. Hoy, con sus puertas cerradas permanentemente, su recuerdo perdura entre quienes tuvieron la fortuna de sentarse a su mesa. Este análisis se adentra en lo que fue este popular restaurante, desgranando tanto sus aclamados aciertos como aquellos aspectos que generaban opiniones divididas, basándose en la vasta experiencia de cientos de comensales.
El Rey Indiscutible: El Cachopo
Si había un motivo por el que El Texu se ganó un lugar en el mapa de dónde comer en Asturias, fue sin duda por su cachopo. Las reseñas son unánimes al calificarlo con adjetivos como "espectacular" o "de los mejores de la zona". No era para menos, ya que este establecimiento llegó a ser galardonado con el premio al "Mejor Cachopo del Mundo" en 2013, un título que defendió con creces hasta su cierre. Se ofrecían variantes que satisfacían todos los gustos, destacando el cachopo de cecina y el de jamón, ambos conocidos por su tamaño generoso y la calidad de sus ingredientes. Era el plato estrella, el que atraía a peregrinos del buen comer y el que cimentó su fama como uno de los mejores cachopos de la región.
Una Propuesta de Comida Casera y Tradicional
Más allá de su plato insignia, la carta de El Texu era una celebración de los platos típicos de Asturias. La cocina se caracterizaba por ofrecer una experiencia gastronómica auténtica, con raciones abundantes y sabores que evocaban la cocina de siempre. Entre los platos más elogiados se encontraban el chuletón y la picanha a la brasa, carnes de gran calidad que demostraban un excelente manejo de la parrilla. También destacaban las zamburiñas, los tortos mixtos y los rollos de bonito, todos ellos recibiendo comentarios muy positivos por su sabor y preparación.
Los entrantes, como las croquetas variadas, eran una opción popular, apreciadas por su textura cremosa y sus sabores bien definidos. Sin embargo, no todos los platos alcanzaban la misma excelencia. Algunos clientes señalaron ciertas irregularidades, como fue el caso de la cebolla rellena, que para algún comensal resultó decepcionante por la escasa cantidad de bonito en su interior. El pulpo, por su parte, era calificado a menudo como correcto, pero sin llegar a sorprender. Estas pequeñas inconsistencias, aunque minoritarias, mostraban que, como en muchos restaurantes, la experiencia podía variar ligeramente de un plato a otro.
Postres y Bebidas para Culminar la Experiencia
La parte dulce del menú mantenía el nivel de la cocina tradicional. Postres como la tarta de la abuela, la tarta de queso o la de tres chocolates eran el broche de oro perfecto para una comida contundente. Mención especial merecían los frisuelos, un postre típico asturiano que deleitaba a quienes buscaban los sabores más auténticos de la tierra. En cuanto a las bebidas, la sidra era protagonista, junto con una sangría de sidra que muchos recordaban por ser "traicionera" y entrar con facilidad. La oferta se completaba con cervezas populares como Estrella Galicia y Mahou.
Ambiente, Servicio y Otros Aspectos Prácticos
El Texu no solo conquistaba por el estómago, sino también por su atmósfera. Ubicado en una aldea tranquila, ofrecía un ambiente acogedor y familiar que lo convertía en uno de esos restaurantes con encanto. El trato del personal era otro de sus puntos fuertes, descrito consistentemente como rápido, amable y muy profesional, contribuyendo a una sensación general de bienestar. Un detalle muy valorado por muchos visitantes era su política de admitir mascotas, permitiendo que familias al completo, incluido su perro, pudieran disfrutar del lugar.
Los Puntos Débiles: Aparcamiento y Transparencia en los Precios
A pesar de sus numerosas virtudes, El Texu presentaba algunos inconvenientes logísticos. El más recurrente era la dificultad para aparcar, especialmente durante la temporada alta o los fines de semana. Al estar en una aldea pequeña, el espacio era limitado y encontrar un sitio para el coche podía convertirse en un verdadero desafío.
Otro aspecto que generó críticas fue la falta de transparencia en los precios de algunas bebidas, concretamente los vinos. Varios clientes mencionaron que los precios no estaban indicados en la carta, lo que llevaba a sorpresas en la cuenta final. Un caso mencionado fue el de una botella de Ramón Bilbao cobrada a 15€, un precio considerado elevado por el comensal para un restaurante asturiano de su categoría, donde se espera comer bien y barato. Este detalle, aunque pequeño, restaba puntos a una experiencia que, por lo demás, era muy satisfactoria en su relación calidad-precio.
El Legado de un Referente Cerrado
El cierre permanente de El Texu ha dejado un vacío en la oferta de restaurantes en Ribadesella y sus alrededores. Fue un lugar que supo combinar con maestría una cocina tradicional, contundente y de calidad, con un ambiente agradable y un servicio cercano. Su fama, construida sobre la base de un cachopo legendario, se extendió por toda la región, haciendo que la reserva previa fuera casi obligatoria para asegurar una mesa. Aunque ya no es posible disfrutar de su comida, el recuerdo de El Texu sirve como ejemplo de un restaurante que entendió a la perfección la esencia de la gastronomía asturiana y supo cómo compartirla con el mundo.