El Reloj de Porlier
AtrásSituado en la emblemática Plaza Porlier, El Reloj de Porlier se ha consolidado como un punto de encuentro versátil en Oviedo. Este establecimiento, que funciona ininterrumpidamente desde la mañana hasta bien entrada la noche, ofrece una propuesta dual que atrae a un público muy diverso. No es solo un bar para tomar algo ni únicamente un restaurante para una comida formal; es un espacio híbrido que se adapta a las necesidades de locales y turistas a lo largo de todo el día, desde el primer café hasta la última copa.
Una Oferta Gastronómica de Dos Mundos
La carta de El Reloj de Porlier es un reflejo de su carácter polifacético. Por un lado, rinde un claro homenaje a sus raíces con una sólida oferta de cocina asturiana. Los menús temáticos son uno de sus grandes atractivos, como el "Menú Asturiano" que, por un precio ajustado de 24€, incluye clásicos como la fabada asturiana y el cachopo de ternera, finalizando con un postre tradicional como el arroz con leche. Esta opción es especialmente popular entre los visitantes que buscan una inmersión en la comida tradicional de la región sin complicaciones y con una buena relación calidad-precio. Platos como la fabada y el cachopo tradicional también figuran de forma destacada en su carta general, asegurando que los sabores de Asturias estén siempre presentes.
Por otro lado, el restaurante sorprende con una completa sección dedicada a la cocina italiana, específicamente a las pizzas. Con opciones que van desde la clásica Margarita hasta creaciones más elaboradas como la "Speciale Salami" o la "BBQ Pollo", todas elaboradas con masa fina, satisfacen a quienes buscan una comida más informal y rápida. Esta dualidad es, sin duda, uno de sus puntos fuertes, permitiendo que en una misma mesa convivan comensales con antojos muy diferentes. La carta se completa con una variada selección de tapas y raciones para picar, como los torreznos de Soria, los calamares del Cantábrico o los nachos mexicanos, además de bocadillos y hamburguesas.
Puntos a Favor que Marcan la Diferencia
Más allá de su propuesta culinaria, El Reloj de Porlier cuenta con varias ventajas que explican su popularidad.
- Ubicación y Terraza: Su localización es inmejorable, en pleno centro histórico, a pasos de la Catedral y el edificio histórico de la Universidad. Esto lo convierte en una parada casi obligada. Su terraza es, probablemente, uno de sus mayores activos, un lugar muy cotizado, especialmente en días de buen tiempo, para disfrutar del ambiente de la ciudad.
- Horario Extendido: Pocos restaurantes en Oviedo ofrecen una disponibilidad tan amplia. Abierto desde las 8:00 de la mañana hasta la medianoche o incluso las 2:30 los fines de semana, se adapta a cualquier plan, ya sea un desayuno temprano, un menú del día, una cena tardía o unas copas.
- Relación Calidad-Precio: Con un nivel de precios catalogado como económico y menús como el asturiano a 24€ o el del día a 16€, se posiciona como una opción muy competitiva para comer barato en una zona privilegiada de Oviedo.
- Servicio Atento (Potencialmente): Las reseñas de muchos clientes destacan de forma muy positiva la atención recibida por parte de algunos miembros del personal, mencionando a camareros por su nombre gracias a su profesionalidad, amabilidad y conocimiento, especialmente en la recomendación de vinos. Esto sugiere que cuando el servicio es bueno, es excepcionalmente bueno.
Aspectos a Considerar y Posibles Inconvenientes
A pesar de sus numerosas fortalezas, la experiencia en El Reloj de Porlier puede ser inconsistente, como sugiere su valoración general, que aglutina tanto opiniones excelentes como muy negativas. Para un potencial cliente, es importante conocer también la otra cara de la moneda.
La Irregularidad en el Servicio
El principal punto de fricción parece ser la irregularidad en el servicio. Mientras algunos clientes relatan una atención excepcional, un número significativo de reseñas señalan todo lo contrario: lentitud, desorganización y una atención deficiente, sobre todo en momentos de alta afluencia y, llamativamente, en la terraza. Este contraste es clave: se puede pasar de una experiencia de cinco estrellas a una frustrante espera. La alta demanda, por su ubicación, parece en ocasiones sobrepasar la capacidad de gestión del personal, generando una percepción de servicio caótico.
Calidad de la Comida: Una Lotería
De manera similar al servicio, la calidad de la comida recibe críticas mixtas. Platos que para unos son espectaculares, para otros resultan simplemente correctos o incluso decepcionantes. Esta falta de consistencia puede afectar tanto a los platos de cocina asturiana como a las opciones más sencillas. Un cliente podría disfrutar de un cachopo memorable mientras que otro, en la mesa de al lado, recibe un plato que no cumple las expectativas. Esta variabilidad es un riesgo que el comensal debe estar dispuesto a asumir.
Accesibilidad Limitada
Un inconveniente objetivo y muy importante es la falta de acceso adaptado para personas con movilidad reducida. El local no cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas, lo cual es una barrera insalvable para un segmento de la población y un punto muy negativo en términos de inclusión.
¿Para Quién es El Reloj de Porlier?
El Reloj de Porlier es un restaurante en Oviedo que juega la carta de la versatilidad, la ubicación y el precio. Es una opción excelente para quienes buscan un lugar céntrico y animado con un horario flexible. Es ideal para turistas que desean probar un menú del día con platos típicos asturianos a un precio razonable, para grupos de amigos que quieren compartir unas pizzas y unas tapas en un ambiente informal, o para cualquiera que necesite un sitio fiable dónde comer en Oviedo a casi cualquier hora del día.
Sin embargo, no es la elección más segura para quienes priorizan un servicio impecable y constante o una experiencia gastronómica consistentemente sobresaliente. Tampoco es una opción viable para personas con problemas de movilidad. Visitar El Reloj de Porlier implica aceptar una cierta incertidumbre: se puede disfrutar de una comida deliciosa con un trato fantástico o, por el contrario, enfrentarse a una larga espera y una calidad mejorable. La clave parece estar en el momento de la visita y, quizás, en una pizca de suerte.