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El Patio de los Sentidos

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C. San Agustín, 22, 38430 Icod de los Vinos, Santa Cruz de Tenerife, España
Restaurante
8.8 (447 reseñas)

El Patio de los Sentidos se presenta como una propuesta gastronómica en Icod de los Vinos que genera opiniones notablemente polarizadas. Su principal atractivo, y en el que casi todos los comensales coinciden, es su entorno. Ubicado en una casa canaria, el restaurante hace honor a su nombre gracias a un patio interior lleno de vegetación, tranquilo y con una decoración que muchos califican de exquisita y acogedora. Este espacio es, sin duda, el gran protagonista y el motivo por el cual muchos visitantes deciden entrar y quedarse. Es el escenario perfecto para quienes buscan restaurantes con encanto y un ambiente relajado para disfrutar de una comida o un desayuno.

La cara amable: Cuando la cocina acompaña al entorno

Varios clientes relatan una experiencia sumamente positiva, donde la calidad de la comida está a la altura de la belleza del lugar. En este escenario ideal, la carta ofrece platos que han dejado un excelente recuerdo. Entre los más elogiados se encuentran las tapas y entrantes, como la tosta de almogrote con el punto perfecto de sabor, o la tosta de queso de cabra, descrita como cremosa y deliciosa. Las ensaladas también reciben halagos consistentes; la de langostinos es calificada de fresca y equilibrada, mientras que la de mango es descrita como una "explosión de sentidos", sugiriendo una propuesta creativa y bien ejecutada.

Otros platos que han cosechado buenas críticas son el carpaccio de langostinos y el bacalao frito, considerados maravillosos por quienes los probaron. Estos éxitos en la cocina, combinados con una buena selección de vinos, que incluye opciones locales de Tenerife, configuran la versión exitosa de El Patio de los Sentidos. El servicio, en estos casos, es descrito como amable, cercano y atento, contribuyendo a una sensación general de bienestar y haciendo que los clientes se sientan como en casa y deseen volver. La relación calidad-precio, según estas opiniones, es muy buena, consolidando la imagen de un lugar altamente recomendable para comer en Icod de los Vinos.

Una oferta para diferentes momentos del día

La versatilidad es otro punto a su favor, ya que el restaurante ofrece servicio de desayuno, brunch, almuerzo y cena. Esta amplitud de horarios lo convierte en una opción viable para diferentes momentos, desde un café matutino en su apacible patio hasta una cena completa. La oferta de comida canaria se mezcla con platos más universales, intentando atraer a un público diverso.

La cruz de la moneda: Inconsistencia y fallos críticos

Lamentablemente, no todas las experiencias son positivas. Existe un número significativo de reseñas que describen una realidad completamente opuesta, apuntando a graves problemas de inconsistencia en la cocina y a ciertas prácticas operativas que generan desconfianza. Estos testimonios dibujan un panorama donde la calidad de los platos es, en el mejor de los casos, mejorable, y en el peor, inaceptable.

Problemas serios en la calidad de la comida

Las críticas más duras se centran en la preparación y la calidad de los ingredientes. Varios comensales reportan haber pedido platos de carne y recibir piezas con apenas parte comestible, descritas como "prácticamente solo huesos". Un cliente que pidió pluma ibérica, un corte conocido por su delicadeza, afirma haber recibido una pieza tosca que no correspondía en absoluto con lo solicitado. Estos fallos no se limitan a la carne.

Platos emblemáticos de la cocina local también han sido objeto de quejas. El queso asado con mojo, un clásico canario, fue servido frío y sin signos de haber pasado por la plancha. El escaldón fue calificado de insípido, y la carne fiesta, otro plato tradicional, llegó a la mesa con trozos duros, crudos y sin sabor. Para agravar la situación, este último fue acompañado de papas fritas congeladas, un detalle que muchos puristas de la gastronomía consideran un error imperdonable que devalúa la autenticidad del plato.

  • Queso al roquefort: Se menciona un color amarillento y un sabor extraño, sugiriendo un producto que no estaba en óptimas condiciones.
  • Escasa cocción: Platos como el queso asado o la carne fiesta presentaban problemas de temperatura y punto de cocción.
  • Ingredientes de baja calidad: El uso de papas congeladas y la aparente mala calidad de algunos cortes de carne restan puntos a la experiencia.

Aspectos operativos que generan desconfianza

Más allá de la cocina, ciertas políticas del establecimiento han causado malestar y desconfianza entre los clientes. El punto más criticado es la no aceptación de pagos con tarjeta. En la actualidad, esta limitación es un inconveniente mayúsculo para muchos clientes, tanto locales como turistas, que no esperan tener que depender exclusivamente de efectivo.

Otro incidente relatado por una cliente resulta particularmente preocupante. Al solicitar una botella de agua mineral, le sirvieron primero agua filtrada del grifo en una botella de cristal. Tras insistir en que quería agua embotellada, le trajeron una botella de plástico a la que le habían quitado la etiqueta. La justificación del personal fue que "ellos le quitan la pegatina", una explicación que, comprensiblemente, generó una profunda desconfianza en la cliente, quien más tarde observó cómo a otras mesas sí se les servían botellas con su etiquetado original. Este tipo de detalles, aunque puedan parecer menores, erosionan la confianza y la transparencia que se espera de un restaurante.

Veredicto: Un lugar de contrastes

El Patio de los Sentidos es un restaurante con dos caras muy distintas. Por un lado, posee uno de los ambientes más atractivos de la zona, un patio canario que invita a la calma y al disfrute. Cuando la cocina funciona, la experiencia puede ser memorable, con platos sabrosos y un servicio agradable. Sin embargo, el riesgo de una decepción es real y significativo. La inconsistencia en la calidad de la comida es su mayor debilidad, con fallos graves que van desde la calidad del producto hasta la ejecución de recetas tradicionales. Las políticas operativas, como no aceptar tarjeta y la falta de transparencia en detalles como el agua embotellada, añaden una capa de incertidumbre. Para quienes decidan visitarlo, es un cara o cruz: pueden encontrar un rincón encantador donde disfrutar de buenas reseñas de restaurantes o una experiencia frustrante que no está a la altura de su hermoso entorno. Se recomienda ir prevenido con efectivo y con expectativas moderadas respecto a la comida.

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