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El Labrador

El Labrador

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Lugar Casillas del Angel, 130, 35611 Casillas del Ángel, Las Palmas, España
Restaurante
8.2 (1038 reseñas)

Ubicado en Casillas del Ángel, Fuerteventura, el restaurante El Labrador se presenta como una opción para quienes buscan una inmersión en la gastronomía local y tradicional de la isla. Con una propuesta centrada en la comida casera y un ambiente que evoca la vida rural majorera, este establecimiento ha conseguido labrarse un nombre, aunque genera un notable debate entre sus visitantes. A través de las experiencias compartidas y la información disponible, se dibuja un retrato de luces y sombras que todo potencial cliente debería conocer.

Un Entorno Rústico y Acogedor

Uno de los puntos fuertes y consistentemente elogiados de El Labrador es su atmósfera. El local está diseñado para transportar al comensal a un entorno tradicional canario. La decoración, tanto en el interior como en el exterior, es descrita como bonita y acorde con el paisaje. El restaurante cuenta con un amplio comedor interior, pero es su terraza la que a menudo se lleva los mayores aplausos. Se trata de un espacio generoso, con techos y mesas de madera que proporcionan sombra y un ambiente cálido, complementado con plantas que añaden un toque de frescura. Esta configuración lo convierte en una opción ideal para quienes buscan restaurantes con terraza donde disfrutar del clima de la isla. Además, el establecimiento dispone de un extenso aparcamiento propio, un detalle práctico que facilita la visita y elimina preocupaciones al llegar.

La Experiencia Gastronómica: Un Campo de Contrastes

El corazón de cualquier restaurante es su comida, y en El Labrador, este es el aspecto que más polariza a la clientela. La propuesta culinaria se basa en la comida canaria, con un enfoque en carnes a la brasa y platos tradicionales. Sin embargo, la ejecución de estos platos parece ser inconsistente, dando lugar a experiencias radicalmente opuestas.

Los Aciertos del Menú

Entre las opiniones positivas, emergen varios platos estrella que parecen ser una apuesta segura. Las croquetas caseras y el queso frito con mojo son mencionados repetidamente como deliciosos y altamente recomendables. Estos entrantes, pilares de la cocina local, son elogiados por su sabor auténtico y su buena preparación. Los comensales satisfechos describen la comida como "buenísima", "deliciosa" y "fresca", destacando la generosidad de las raciones. Este último punto, combinado con un nivel de precios catalogado como económico (nivel 1), posiciona a El Labrador como una opción atractiva para comer barato sin renunciar a la cantidad. Muchos clientes habituales o aquellos con una experiencia positiva lo recomiendan como una parada obligatoria para saborear la auténtica cocina majorera.

Las Decepciones en la Cocina

Por otro lado, un número significativo de reseñas negativas apunta a problemas serios en la calidad de ciertos platos. La crítica más recurrente es el exceso de aceite en algunas preparaciones. Platos como el cabrito frito o el pollo al ajillo han sido descritos como "inundados en aceite" hasta el punto de resultar desagradables. El cabrito, un plato emblemático de Fuerteventura que debería ser tierno y sabroso, parece ser uno de los puntos débiles según estas experiencias, una decepción considerable para quienes buscan probar esta especialidad local. Otro caso mencionado es un plato de lenguado acompañado de mejillones y gambas cuya frescura fue puesta en duda por un cliente, generando una experiencia muy negativa. Estas críticas sugieren una falta de consistencia en la cocina, donde la calidad puede variar drásticamente de un plato a otro o de un día para otro. La frase "a veces vale más la calidad que la cantidad" resume la frustración de quienes, a pesar de recibir raciones enormes, se sintieron decepcionados por el sabor y la preparación.

El Servicio: Un Pilar Fiable

En medio de la división de opiniones sobre la comida, hay un elemento que recibe elogios casi unánimes: el servicio. El personal de El Labrador es descrito de manera consistente como profesional, amable, eficiente y atento. Incluso los clientes que tuvieron una mala experiencia con la comida han destacado el buen trato recibido por parte de los camareros. Esta profesionalidad es un activo muy valioso, ya que asegura que, independientemente de lo que llegue a la mesa, el trato al cliente será cortés y correcto. La rapidez en el servicio también es un punto a favor mencionado por varios comensales, lo que contribuye a una experiencia general más fluida.

Información Práctica para tu Visita

Para planificar una comida en El Labrador, es importante tener en cuenta su horario. El restaurante permanece cerrado los lunes. De martes a domingo, abre para el almuerzo, generalmente de 13:30 a 17:00 (los domingos desde las 13:00), y los viernes y sábados también ofrece servicio de cena, de 21:00 a medianoche. Dada su popularidad y la tendencia a llenarse, varias reseñas recomiendan encarecidamente reservar mesa con antelación para evitar esperas o quedarse sin sitio.

  • Ubicación: Lugar Casillas del Angel, 130, 35611 Casillas del Ángel, Las Palmas.
  • Horario: Cerrado los lunes. Abierto para almuerzos de martes a domingo y cenas los viernes y sábados.
  • Servicios: Comida para llevar, accesibilidad para sillas de ruedas, amplio aparcamiento.
  • Precios: Económicos, con raciones abundantes.

¿Merece la Pena la Visita?

El Labrador es un restaurante de dualidades. Por un lado, ofrece un entorno encantador y tradicional, un servicio impecable y precios muy competitivos, lo que lo convierte en un lugar atractivo a primera vista. Es un sitio donde se puede disfrutar de una agradable sobremesa en su terraza y ser atendido de manera excepcional. Por otro lado, la experiencia culinaria es una incógnita. Mientras que los entrantes como el queso frito y las croquetas parecen ser un éxito garantizado, los platos principales, especialmente las frituras, conllevan el riesgo de una preparación deficiente. Para el visitante, la decisión de comer aquí podría depender de sus prioridades: si se busca un ambiente agradable y un buen servicio a un precio bajo, y se está dispuesto a optar por los platos más sencillos y contrastados, la experiencia puede ser muy positiva. Sin embargo, para los paladares más exigentes que buscan la excelencia en platos complejos como el cabrito, podría ser una apuesta arriesgada que termine en decepción.

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