El Jardin De La Abuela
AtrásEl Jardín de la Abuela se presenta en Playa de las Américas como una propuesta que busca desmarcarse de la oferta turística predominante. Con una decoración descrita por algunos como de "estilo hippie", este restaurante genera opiniones notablemente polarizadas, convirtiéndose en un lugar que suscita tanto fervientes elogios como críticas contundentes. Su concepto, gestionado por una pareja de origen italiano, parece centrarse en una presentación visual muy cuidada y en un ambiente que aspira a ser íntimo y diferente, operando únicamente para cenas de martes a sábado y, según parece, a menudo bajo reserva.
La Experiencia Visual y el Sabor en el Plato
Uno de los puntos más destacados por los clientes satisfechos es la estética de los platos. Las reseñas positivas describen las creaciones como "pinturas artísticas" y elogian la belleza del emplatado. Este enfoque en lo visual convierte la experiencia en algo más que una simple cena, posicionándolo como una opción para quienes buscan restaurantes con encanto. Entre los platos que han recibido halagos se encuentran los lomitos de lubina en salsa de mango, descritos como especialmente buenos, o los cócteles, calificados como extraordinarios. Para una parte de su clientela, El Jardín de la Abuela representa una alternativa valiosa y encantadora frente a los locales de corte más genérico y turístico de la zona, ofreciendo una gastronomía con un toque personal.
Las Sombras de la Cocina: Calidad y Origen en Entredicho
No obstante, bajo esta fachada de creatividad artística, surgen serias dudas sobre la calidad y el método de preparación de la comida. La crítica más severa y preocupante es la acusación de que el establecimiento funciona como un restaurante de "quinta gama". Este término se refiere a locales que utilizan alimentos ya cocinados y envasados, que solo necesitan ser calentados y emplatados. Un comensal relata haberse sentado cerca de la cocina y no haber visto "encender un fuego en ningún momento", lo que le llevó a sentirse "estafado". Esta percepción se ve reforzada por comentarios que califican la comida como insípida, "normalita" o de calidad media. Platos como el pulpo a la gallega o una paella servida fuera de carta han sido descritos como faltos de sabor y con un género deficiente, lejos de lo que se esperaría de una auténtica comida casera.
El Dilema del Precio y la Cantidad
Un tema recurrente y que genera un consenso casi unánime entre las opiniones negativas es la desproporción entre el precio, la cantidad y la calidad. Muchos clientes consideran los precios "excesivos" y las porciones "muy muy pequeñas" o incluso "risorias". Se mencionan ejemplos concretos, como una tapa de gambas que contenía literalmente cuatro unidades, panes que parecían recortes sobrantes o platos principales servidos en recipientes del tamaño de un plato de postre. Una cuenta de casi 75 euros por seis o siete platos, de los cuales tres eran tapas, fue calificada de "inesperadamente cara". Esta política de precios y raciones ha dejado a varios clientes con la sensación de haber pagado demasiado y, en algunos casos, haber salido del local con hambre, un resultado poco deseable al buscar dónde comer en Tenerife Sur.
Servicio, Higiene y Otros Detalles
El servicio es otro aspecto con luces y sombras. Mientras algunos clientes alaban la amabilidad y rapidez de los camareros, destacando su buen hacer incluso trabajando solos, otros han señalado una notable tardanza en recibir los primeros platos. Sin embargo, una de las críticas más alarmantes va más allá del tiempo de espera y apunta directamente a la higiene del local. Un cliente reportó haber encontrado vasos y cubiertos mal fregados, con manchas de cal o detergente, y una silla para bebé sucia. La situación escaló a un nivel preocupante cuando su hijo, tras la cena, sufrió vómitos repetidos, lo que sugiere un posible problema de seguridad alimentaria. A estos problemas se suman detalles menores pero reveladores, como copas de cóctel astilladas, que empañan la cuidada imagen que el restaurante pretende proyectar.
Un Restaurante de Extremos
Evaluar El Jardín de la Abuela no es tarea sencilla. Es un establecimiento de extremos que puede ofrecer una cena romántica y visualmente atractiva o una profunda decepción. Para aquellos que valoran por encima de todo la presentación artística y un ambiente bohemio, y no les importa pagar un precio elevado por porciones pequeñas, podría ser una opción a considerar dentro de los restaurantes en Playa de las Américas. Sin embargo, los potenciales clientes deben ser conscientes de las graves acusaciones que pesan sobre él: desde la posible falta de cocina en directo (uso de quinta gama) hasta problemas de higiene y una relación cantidad-precio muy cuestionada. La experiencia parece ser una apuesta arriesgada, donde la balanza puede inclinarse hacia una velada encantadora o hacia una costosa frustración.