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El Horru Encantau

El Horru Encantau

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Av. Castilla, 4, 33550 Cangas de Onís, Asturias, España
Restaurante
9 (2584 reseñas)

Ubicado en la Avenida de Castilla, El Horru Encantau fue durante su tiempo de actividad un punto de referencia para quienes buscaban comer en Cangas de Onís. Sin embargo, es fundamental señalar desde el principio que este establecimiento se encuentra permanentemente cerrado. Este análisis se adentra en lo que fue una propuesta gastronómica con notables puntos fuertes y debilidades significativas, ofreciendo una visión completa de la experiencia que los comensales podían esperar.

El Horru Encantau se presentaba como un asador y parrilla especializado en comida tradicional asturiana. Su carta prometía un recorrido por los sabores más emblemáticos de la región, atrayendo tanto a turistas como a locales con platos icónicos. La oferta incluía desde mariscos y pescados, como el pulpo a la gallega y el pastel de cabracho, hasta una contundente selección de carnes, donde el cachopo y la parrillada de carne eran protagonistas. Esta especialización en la brasa y en la cocina local era, sobre el papel, su mayor reclamo.

Un Servicio y Ambiente que Enamoraban

Uno de los aspectos más consistentemente elogiados por quienes lo visitaron fue la calidad del servicio. Las reseñas describen de forma recurrente a un personal "impecable", "amable" y "muy servicial". Esta atención cercana y profesional conseguía que los clientes se sintieran bien atendidos y valorados desde el primer momento. El local, calificado como "bonito", "espacioso" y con un "ambiente muy relajado", contribuía a crear una experiencia positiva. Para muchos, la combinación de un trato excelente y un entorno agradable era motivo suficiente para volver.

Los Platos Estrella y la Cara Amable de su Cocina

Cuando la cocina de El Horru Encantau acertaba, dejaba una impresión memorable. Ciertos platos recibían alabanzas de forma habitual, consolidándose como apuestas seguras para muchos de sus clientes. Entre ellos destacaban:

  • Las croquetas: Tanto las de jamón como las de cabrales eran muy apreciadas por su sabor y textura.
  • El pulpo: Descrito en varias ocasiones como "delicioso" y "fuera de categoría", aunque su calidad no siempre fue constante.
  • Pastel de cabracho: Un entrante clásico de la cocina asturiana que solía cumplir con las expectativas.
  • Carnes a la parrilla: Platos como el entrecot o el secreto ibérico a menudo recibían buenas críticas por su punto de cocción y sabor.

Estos éxitos culinarios, combinados con el excelente servicio, explican la alta calificación general que el restaurante mantuvo durante mucho tiempo y por qué fue una recomendación frecuente entre visitantes.

La Irregularidad en la Cocina: El Talón de Aquiles

A pesar de sus aciertos, el restaurante sufría de una notable inconsistencia en la calidad de su comida, lo que generaba experiencias diametralmente opuestas. El caso más alarmante era el de su plato insignia, la parrillada de carne. Mientras algunos la disfrutaban, otros la describieron como "terrible", con acusaciones serias sobre la calidad del producto. Se mencionaba pollo "reseco y recalentado", costillas en la misma condición, lacón con exceso de grasa y chorizo crudo. Que un asador falle en su especialidad principal es un problema grave. Peor aún, algunos clientes reportaron sentirse indispuestos tras la comida, lo que arroja serias dudas sobre la frescura y manipulación de los alimentos.

Esta irregularidad no se limitaba a la parrilla. El pulpo, aclamado por unos, fue calificado de "duro" por otros. Los mejillones a la vinagreta fueron criticados por estar "inundados en aceite" y ser "insípidos".

Cuestiones de Precio y Valor Percibido

Otro punto de fricción para algunos clientes era la relación calidad-precio. Ciertas prácticas comerciales generaban descontento y la sensación de estar pagando más de lo justo. Por ejemplo, cobrar un suplemento de cinco euros por un par de patatas cocidas para acompañar el pulpo a la gallega, un acompañamiento que tradicionalmente se incluye, era visto como un detalle negativo. De igual manera, anunciar "frixuelos" en plural en la carta y servir una única unidad por seis euros contribuía a una percepción de valor deficiente. Para algunos comensales, la cuenta final no se correspondía con la cantidad o la calidad de la comida recibida.

El Legado de un Restaurante de Contrastes

El Horru Encantau deja el recuerdo de ser uno de los restaurantes de Cangas de Onís con dos caras muy distintas. Por un lado, ofrecía un servicio excepcional en un local acogedor, capaz de servir platos asturianos realmente deliciosos. Por otro, su incapacidad para mantener un estándar de calidad constante en la cocina, especialmente en sus platos de parrilla, y ciertas políticas de precios, generaron decepciones profundas. Su cierre definitivo marca el fin de una propuesta que, en sus mejores días, representó bien la hospitalidad asturiana, pero que sirve como recordatorio de que en la restauración, la consistencia en la calidad del producto es tan crucial como el mejor de los servicios.

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