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El Arca de Noé

El Arca de Noé

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C. Escultor Sebastián Miranda, 3, Centro, 33201 Gijón, Asturias, España
Bar Bar de tapas Cervecería artesanal Coctelería Restaurante Sidrería
8.4 (1312 reseñas)

Situado en una de las calles con más historia de Gijón, en el barrio de Cimadevilla, El Arca de Noé se presenta como un establecimiento que evoca la esencia de los chigres asturianos de toda la vida. Su reducido tamaño, lejos de ser un inconveniente, es uno de sus principales atractivos para quienes buscan un ambiente íntimo y acogedor. Este bar-tienda, reabierto por La Gijonesa Comestibles, forma parte de la historia viva de la ciudad y ofrece una experiencia que combina la nostalgia con una propuesta gastronómica centrada en productos de calidad. No es un restaurante en Gijón al uso, sino más bien un refugio para tomar un vino, una sidra o una cerveza artesanal acompañada de raciones sencillas pero sabrosas.

Una atmósfera con encanto y tradición

El principal punto fuerte que destacan numerosos clientes es su atmósfera. Calificado como un lugar "chiquito pero muy acogedor", El Arca de Noé logra crear un ambiente cálido donde los visitantes se sienten a gusto. La decoración, de estilo tradicional y sin pretensiones, junto con una cuidada selección musical de fondo, contribuye a una sensación de autenticidad. Es el tipo de restaurante con encanto ideal para una charla tranquila, una cita informal o simplemente para disfrutar de un momento de desconexión. Las mesas junto a la ventana son especialmente codiciadas, perfectas para ver la vida del barrio pasar mientras se degusta alguna de sus especialidades.

Esta naturaleza acogedora se extiende a los amigos de cuatro patas, ya que es un local reconocido por ser dog friendly. Varios usuarios confirman que han podido entrar con sus perros sin ningún problema, lo que supone un valor añadido muy importante para un creciente número de clientes que buscan lugares dónde comer en Gijón sin tener que dejar a sus mascotas en casa. Este detalle refuerza su imagen de establecimiento cercano y familiar.

La propuesta gastronómica: Sencillez y producto local

La carta de El Arca de Noé no busca competir con la alta cocina, sino que se centra en una oferta honesta basada en el producto. Su especialidad son las tapas y raciones, donde brillan con luz propia las tablas de quesos asturianos, la cecina y el lomo ibérico. Los clientes alaban la calidad de estos embutidos, describiéndolos como productos que "entran como pipas". Las tostadas, ensaladas y bocadillos complementan una oferta ideal para un picoteo o una cena ligera.

La sidra, como no podía ser de otra manera en Asturias, es otra de las protagonistas. Acompañada de una buena tapa de queso, se convierte en la combinación perfecta para sumergirse en la gastronomía asturiana. Los precios son otro de sus grandes atractivos; con un nivel de precio catalogado como económico, se posiciona como una opción muy asequible para disfrutar de comida tradicional de calidad sin que el bolsillo se resienta. Además, el tamaño de los platos es considerado generoso por muchos, ofreciendo una excelente relación calidad-precio.

Puntos débiles y experiencias contradictorias

A pesar de sus numerosas valoraciones positivas, El Arca de Noé no está exento de críticas, y algunas de ellas son notablemente severas, dibujando un panorama de experiencias muy polarizadas. El servicio parece ser uno de los puntos más inconsistentes. Mientras que muchos clientes lo describen como "muy agradable" y atento, otros han tenido una percepción completamente opuesta.

Una de las críticas más recurrentes es la lentitud en el servicio, especialmente en momentos de alta afluencia. Un cliente relata una espera considerablemente larga para recibir unas cebollas rellenas, aunque matiza que el personal se disculpó amablemente. Sin embargo, otras experiencias son mucho más negativas, describiendo a la camarera con "bastante mal carácter y poco atenta". Esta disparidad sugiere que la calidad de la atención puede variar drásticamente dependiendo del día o del personal de turno.

La polémica de la fabada

La crítica más contundente encontrada es la de un cliente que calificó su experiencia de "vergonzosa". El motivo principal fue una fabada que, según su testimonio, era de bote, algo especialmente grave en el corazón de Asturias. El cliente afirma haber devuelto el plato y que, a pesar de ello, se lo cobraron, junto con una botella de agua que no había consumido. Este incidente, documentado con una foto de la factura, representa una acusación muy seria que pone en duda tanto la calidad de uno de los platos más emblemáticos de la comida casera asturiana como la honestidad del establecimiento en la gestión de reclamaciones.

Este tipo de reseñas tan negativas, aunque minoritarias, son un importante punto de atención para futuros clientes. Contrastan fuertemente con la imagen de lugar encantador y de calidad que proyectan otras opiniones, y plantean la duda de si se trata de un hecho aislado o de un problema de control de calidad más profundo en la cocina. Es un riesgo que el comensal debe sopesar, especialmente si busca degustar platos icónicos de la región.

Un lugar con dos caras

El Arca de Noé es un local que genera pasiones encontradas. Por un lado, ofrece una experiencia auténtica de chigre asturiano: un lugar pequeño, con un encanto innegable, perfecto para disfrutar de excelentes embutidos, quesos y sidra a precios muy competitivos. Su política de admitir perros es un plus que lo diferencia. Es una opción excelente para quienes buscan un ambiente relajado y no tienen prisa, ideal para cenar en Gijón de manera informal.

Por otro lado, la inconsistencia en el servicio y las graves acusaciones sobre la calidad de ciertos platos como la fabada son aspectos que no se pueden ignorar. La posibilidad de encontrarse con un servicio lento o poco amable, y el riesgo de una decepción culinaria, son factores que pueden empañar la visita. En definitiva, El Arca de Noé parece ser un establecimiento con una identidad muy marcada, capaz de ofrecer una velada memorable para muchos, pero también de generar una profunda decepción en otros. La recomendación es visitarlo con una mente abierta, quizás centrándose en sus puntos fuertes —las tablas, la cecina y el ambiente— y gestionando las expectativas respecto al servicio y a los platos de cuchara.

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