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Cheyna piscolabis

Cheyna piscolabis

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Calle Concejal Urbano Jorge, 87, 35469 Gáldar, Las Palmas, España
Hamburguesería Restaurante
7.6 (81 reseñas)

Ubicado en la Calle Concejal Urbano Jorge, 87, en la zona de Sardina, Gáldar, se encuentra Cheyna Piscolabis, un establecimiento de comida rápida que se presenta como una opción para comer o cenar de manera informal. Su propuesta se centra en productos populares como pizzas, hamburguesas y bocadillos, ofreciendo tanto servicio en el local como comida para llevar. Sin embargo, un análisis detallado de la experiencia de sus clientes revela un panorama de opiniones extremadamente polarizadas, donde conviven la satisfacción por la conveniencia con profundas decepciones en cuanto a la calidad y el valor.

La Oferta Gastronómica de Cheyna Piscolabis

La carta de este local se alinea con lo que se espera de un piscolabis tradicional en Canarias. Los platos principales que atraen a la clientela son las soluciones rápidas y contundentes. Las hamburguesas y bocadillos constituyen una parte fundamental de su menú, junto con las pizzas, un clásico que nunca falla. Además, se pueden encontrar otras opciones como el queso frito y los panes de ajo, complementos habituales en este tipo de restaurantes. La disponibilidad de cerveza y vino amplía las opciones para acompañar la comida, configurando una oferta orientada a un público que busca una solución rápida y sin complicaciones para una comida o cena.

Una Experiencia de Cliente Dividida: Lo Bueno y Lo Malo

Al profundizar en las valoraciones de quienes han visitado Cheyna Piscolabis, emerge una narrativa conflictiva. Por un lado, existen clientes que han encontrado en este lugar una solución práctica y satisfactoria. Un comensal destacó la amabilidad en el trato y la eficacia del servicio de comida para llevar, describiendo su pedido de pizzas, panes de ajo y queso frito como "bueno, como cabe esperar de un sitio así". Esta opinión positiva sugiere que, en ciertas ocasiones, el establecimiento cumple con las expectativas básicas de un local de su categoría, ofreciendo una experiencia sin contratiempos y un trato agradable.

No obstante, esta visión positiva se ve eclipsada por una abrumadora cantidad de críticas negativas que apuntan a problemas serios y recurrentes en varios frentes. La percepción de una disminución en la calidad es un tema central en múltiples reseñas. Un cliente, que se identifica como profesional del sector de la hostelería, señala que, si bien entiende la necesidad de subir los precios, esta medida no ha ido acompañada de un mantenimiento de la calidad, sino todo lo contrario. Critica específicamente el cambio en el pan de las hamburguesas por uno de inferior calidad, más seco y grueso, y una reducción notable en la cantidad de ingredientes, lo que devalúa el producto final.

El Debate sobre la Calidad: Bocadillos y Pizzas en el Punto de Mira

Los bocadillos, uno de los pilares de cualquier piscolabis, son objeto de las críticas más severas. Varios clientes expresan su descontento con la relación cantidad-precio. Se describe cómo la carne, ya sea lomo o pechuga, es cortada en lonchas tan finas que resultan casi transparentes, llegando al punto en que "el queso es más grueso". Además del escaso relleno, el tamaño del pan también es motivo de queja, calificado de "pulguita" o de ser excesivamente pequeño para el precio cobrado, como un bocadillo de lomo especial por 4,50€ que un cliente describió como "un mordisco". Otro testimonio menciona haber recibido el pan casi crudo, teniendo que terminar de cocinarlo en casa. Estas experiencias denotan una percepción generalizada de que el establecimiento podría estar recortando en la calidad y cantidad de los ingredientes, afectando directamente la satisfacción del cliente y generando una sensación de abuso en los precios.

Las pizzas tampoco escapan a la controversia. Mientras un cliente las consideró adecuadas, otro las descalificó por completo, criticando duramente la masa. La descripción de la base como si tuviera "el grosor de una goma eva" es una metáfora contundente que sugiere una textura gruesa, densa y poco apetecible, muy alejada de lo que se espera en una buena pizza. Esta disparidad de opiniones sobre un mismo producto puede ser indicativo de una falta de consistencia en la cocina, donde la experiencia del cliente puede variar drásticamente de un día para otro.

Alegaciones Graves sobre Higiene y Trato

Más allá de la calidad de la comida, una de las reseñas más preocupantes califica la experiencia como "pésima" en todos los aspectos. Este cliente realiza acusaciones muy serias, describiendo la comida como "horrible", el local como poco higiénico y a la propietaria como "maleducada". La afirmación de que "quienes somos de Sardina no lo pisamos" es particularmente dañina, ya que sugiere que la reputación del negocio entre los residentes locales es muy negativa, hasta el punto de evitarlo activamente y recomendar alternativas cercanas. La mención de una posible notificación a las autoridades sanitarias subraya la gravedad de la percepción de este cliente. Aunque se trata de una opinión individual, su dureza y el nivel de detalle de las acusaciones son un importante foco de alerta para cualquier potencial cliente.

Información Práctica para el Visitante

Para aquellos que deseen formarse su propia opinión, Cheyna Piscolabis se encuentra en la Calle Concejal Urbano Jorge, 87, Gáldar. Es importante tener en cuenta sus horarios de funcionamiento, ya que el local permanece cerrado los miércoles y jueves. Su horario es el siguiente:

  • Lunes: 9:15–14:15 y 18:00–23:30
  • Martes: 18:00–23:30
  • Viernes: 18:00–00:00
  • Sábado: 18:00–00:00
  • Domingo: 18:00–23:30

El número de teléfono para consultas o para realizar pedidos es el 928 55 47 73.

Un Establecimiento de Extremos

Cheyna Piscolabis es un restaurante que genera opiniones diametralmente opuestas. Puede ser un lugar que resuelva una cena rápida con un servicio amable, como algunos clientes han experimentado. Sin embargo, el peso de las críticas negativas es considerable y apunta a problemas fundamentales que no pueden ser ignorados. Las quejas sobre la mala relación calidad-precio, la escasez de ingredientes en bocadillos y hamburguesas, la inconsistencia en la calidad de las pizzas y, sobre todo, las serias acusaciones sobre higiene y trato al cliente, dibujan un panorama de riesgo. Los potenciales comensales deben sopesar la conveniencia del servicio de comida para llevar frente a la posibilidad de una experiencia decepcionante. La decisión de visitarlo dependerá de la tolerancia al riesgo de cada uno ante un historial de servicio y calidad tan inestable.

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