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Casa Setien

Casa Setien

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Bo. el Puente, 5, 39477 Oruña de Piélagos, Cantabria, España
Brasería Organizador de eventos Restaurante Restaurante de cocina española Restaurante mediterráneo
8.4 (901 reseñas)

En la memoria gastronómica de Cantabria, ciertos nombres resuenan con un eco de nostalgia y buenos momentos. Uno de esos nombres es, sin duda, Casa Setien, un establecimiento en Oruña de Piélagos que durante décadas fue mucho más que un simple restaurante. Hoy, sus puertas están permanentemente cerradas, un hecho que pone fin a una larga trayectoria iniciada en 1940 y que dejó una marca indeleble en la región. Analizar lo que fue Casa Setien es recordar un lugar de contrastes, donde un entorno espectacular a veces convivía con una experiencia culinaria que generaba opiniones divididas.

Un Entorno Privilegiado Como Principal Atractivo

Si había algo en lo que tanto defensores como detractores de Casa Setien coincidían, era en la magnificencia de su ubicación. Situado en el Barrio el Puente, el complejo se componía de casonas de estilo montañés rodeadas por una finca de unos 8.000 metros cuadrados. Estos jardines no eran un mero decorado; eran el corazón de la experiencia. Ofrecían un espacio idílico para pasear, para que los niños jugaran con libertad y para disfrutar de la naturaleza cántabra. Esto lo convertía en una opción predilecta entre los restaurantes para ir con niños y para quienes buscaban un lugar donde comer al aire libre en un ambiente tranquilo y cuidado. La presencia de una amplia restaurante con terraza permitía a los comensales disfrutar de un aperitivo o una comida completa con vistas a un paisaje verde y frondoso, un lujo que pocos restaurantes en Cantabria podían ofrecer a esa escala.

Esta capacidad para albergar grandes grupos en un entorno de ensueño lo consolidó como un referente para eventos. Bodas, comuniones y reuniones de empresa encontraban en Casa Setien el escenario perfecto. Con el tiempo, incluso se añadió un pabellón moderno llamado 'El Bosque', diseñado específicamente para grandes celebraciones, con capacidad para más de 200 personas, cocina propia y una terraza cubierta integrada en el jardín. Sin duda, el principal legado del restaurante no reside tanto en su cocina como en el recuerdo de esas celebraciones memorables en su espectacular finca.

La Oferta Gastronómica: Entre el Elogio y la Decepción

La propuesta culinaria de Casa Setien es el punto donde las opiniones se bifurcan. Por un lado, numerosos clientes guardan un recuerdo excelente de sus platos, basados en la cocina tradicional con toques de modernidad. Las reseñas positivas destacan la calidad del producto y la buena ejecución de ciertas especialidades. Platos como el pulpo, la ventresca de atún o el entrecot recibían calificaciones de sobresaliente, descritos como una cocina "muy bien ejecutada". Las rabas, un clásico de la región, también eran elogiadas, y postres originales como el helado de quesucos dejaban un grato sabor de boca en muchos paladares. Para estos comensales, la relación calidad-precio era más que correcta, llegando a considerarla asequible y una grata sorpresa en comparación con otras regiones.

Sin embargo, no todas las experiencias fueron tan satisfactorias. El "menú de fin de semana" parece haber sido una fuente recurrente de críticas. Algunos clientes lo describían como decepcionante, con raciones escasas que no saciaban el apetito. La sensación de quedarse con hambre después de pagar un precio que no consideraban barato era una queja notable. Estas críticas apuntaban a una posible inconsistencia, donde la fama del lugar y la belleza del entorno creaban unas expectativas que la comida, en ocasiones, no lograba cumplir. La percepción de que los postres eran demasiado pequeños o que era necesario pedir platos adicionales fuera del menú para quedar satisfecho empañaba la experiencia para un sector de su clientela. Esta dualidad de opiniones sugiere que la visita a Casa Setien podía ser memorable o decepcionante dependiendo del día, del menú elegido o de las expectativas personales.

Un Servicio y un Rango de Precios Acorde a su Propuesta

En cuanto al servicio, las valoraciones generales lo calificaban como correcto y atento, aunque algunas experiencias aisladas mencionan cierta lentitud, especialmente con los comedores llenos, un desafío común en establecimientos de gran tamaño. El nivel de precios, catalogado como intermedio (2 sobre 4), se ajustaba a su posicionamiento: no era un restaurante económico de menú del día, pero tampoco alcanzaba las cifras de la alta gastronomía. Era un lugar para ocasiones especiales, para disfrutar sin prisas de una comida de fin de semana en familia. La disponibilidad de opciones sin gluten era un detalle apreciado que demostraba una adaptación a las necesidades de los clientes modernos.

El Fin de una Era para la Hostelería Cántabra

El cierre definitivo de Casa Setien en 2021, atribuido en parte a las dificultades derivadas de la pandemia, marcó el final de un capítulo de más de 80 años en la restauración de la región. Fue un lugar que acogió a generaciones de familias y que incluso vio pasar por sus mesas a importantes figuras políticas. Su legado es complejo: por un lado, se le recuerda como un espacio inigualable por su belleza natural, un paraíso para eventos y comidas familiares. Por otro, como un restaurante cuya cocina, aunque a menudo notable, no siempre estuvo a la altura de su legendaria fama. Lo que es innegable es que Oruña de Piélagos perdió uno de sus establecimientos más emblemáticos, un lugar cuya ausencia se nota en el panorama de la hostelería local y cuyo recuerdo perdura, con sus luces y sus sombras, en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de visitarlo.

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