Casa Gerardo
AtrásCasa Gerardo es más que un simple lugar donde comer; es una institución gastronómica con una historia que se remonta a 1882. A lo largo de cinco generaciones, la familia Morán ha estado al frente de sus fogones, transformando lo que comenzó como una casa de postas en un referente de la alta cocina española. Actualmente, el tándem formado por Pedro y Marcos Morán, padre e hijo, fusiona con maestría la herencia culinaria asturiana con técnicas de vanguardia, un equilibrio que les ha valido reconocimientos tan importantes como una estrella Michelin y tres Soles Repsol.
Ubicado en una elegante casona de piedra de estilo neorústico en Prendes, el restaurante busca ofrecer una experiencia que conecta con la tradición asturiana desde su misma estructura. Sin embargo, este enfoque en lo tradicional genera opiniones diversas. Mientras que muchos comensales aprecian el encanto de la construcción original, con sus paredes de piedra vista y suelos de madera, otros consideran que la decoración resulta algo anticuada y no tan lujosa como se podría esperar de un establecimiento de su categoría. Un punto recurrente en las valoraciones de los clientes es la distribución de las mesas; algunos señalan que están demasiado juntas, lo que puede mermar la intimidad de la conversación y hacer que uno se sienta partícipe de las charlas de los comensales vecinos.
La Propuesta Gastronómica: Entre la Tradición y la Evolución
El menú de Casa Gerardo es un reflejo directo de su filosofía: respeto por el producto y una evolución constante de la cocina asturiana. La oferta se articula principalmente en torno a varios menús de degustación, como el "Menú Clásicos" (aproximadamente 110€), el "Menú desde 1882" (150€) y el "Menú Geles" (225€), concebidos para ofrecer un recorrido completo por su cocina. Aunque también existe la opción de comer a la carta, la experiencia más inmersiva se obtiene a través de estos menús.
Platos Emblemáticos y Puntos de Debate
Sin duda, el plato más icónico es la Fabada de Prendes. Considerada por muchos como una de las mejores, la versión de Casa Gerardo es el resultado de un largo proceso de perfeccionamiento, aligerando el plato y elevándolo a la categoría de principal en sus menús. No obstante, esta interpretación no está exenta de debate. Algunos comensales, acostumbrados a la versión más contundente y tradicional, opinan que no representa la fabada clásica asturiana, especialmente considerando su precio. Este es un punto clave para potenciales clientes: aquí se viene a probar la visión de Casa Gerardo sobre los platos típicos, una versión refinada y personal.
Más allá de la fabada, la carta brilla con otros productos del mar y la tierra. Platos como la merluza a la sidra, la paletilla de lechazo o el pitu de caleya son frecuentemente elogiados por la excelente calidad de la materia prima y la precisión en la cocción. Los pescados y mariscos, seleccionados diariamente por los propios chefs, tienen un protagonismo especial, con elaboraciones como el salpicón de bogavante. Sin embargo, este último plato también ha recibido críticas puntuales, con clientes que cuestionaron la cantidad de bogavante en relación con su coste.
- Croquetas: Tanto las de compango de la fabada como las de jamón son un entrante muy apreciado por su cremosidad y sabor intenso.
- Pescados: La merluza es una apuesta segura, cocinada en su punto justo para resaltar su frescura.
- Carnes: El pitu de caleya y el lechazo demuestran un profundo conocimiento del producto local y de las cocciones lentas.
Los Postres y el Servicio: El Broche de Oro con Matices
En el apartado de postres caseros, Casa Gerardo tiene dos estrellas indiscutibles. La crema de arroz con leche requemada es descrita por muchos como espectacular y memorable, una de las mejores que se pueden probar. La torrija caramelizada también recibe constantes elogios por su textura y sabor. Estos postres son, para muchos, el cierre perfecto de una comida de alto nivel.
En cuanto al servicio, la profesionalidad es la norma. El equipo de sala es generalmente descrito como atento, esmerado y discreto, a la altura de lo que se espera en un restaurante con estrella Michelin. La atención es cuidada y los tiempos entre platos suelen ser correctos. A pesar de ello, alguna experiencia aislada reporta pequeños desajustes, como una espera de unos diez minutos al llegar antes de ser atendidos para las bebidas. Es un detalle menor en el conjunto de valoraciones mayoritariamente positivas, pero que vale la pena mencionar.
Aspectos a Considerar Antes de la Visita
Visitar Casa Gerardo es una decisión que implica valorar varios factores. Es una excelente opción para restaurantes para celebraciones o para aquellos que buscan una experiencia gastronómica de primer nivel y están dispuestos a asumir su coste, que se sitúa en un rango de precio elevado.
Lo Positivo:
- Calidad Culinaria: Una cocina que equilibra a la perfección tradición e innovación, con platos de sabores definidos y una presentación cuidada.
- Producto de Primera: Un compromiso innegociable con la mejor materia prima de Asturias.
- Servicio Profesional: Una atención en sala que, por lo general, contribuye a una experiencia memorable.
- Historia y Legado: Comer en Casa Gerardo es participar de un pedazo de la historia gastronómica de España.
Puntos a Tener en Cuenta:
- Precio: El coste de los menús y de la carta es elevado, acorde a su categoría pero un factor decisivo para muchos bolsillos.
- Interpretación de los Clásicos: Su cocina es una visión personal de los platos asturianos. Quienes busquen la receta tradicional sin variaciones podrían no encontrar lo que esperan.
- Ambiente: El estilo de la casona es tradicional. Quienes prefieran decoraciones modernas o más ostentosas pueden encontrarlo anticuado. La proximidad entre mesas puede ser un inconveniente para quien busque máxima privacidad.
En definitiva, Casa Gerardo se consolida como un destino gastronómico fundamental en Asturias. Es un restaurante que defiende su legado a través de una propuesta valiente, donde la cocina asturiana se refina y evoluciona sin perder su esencia. Una visita es altamente recomendable para los amantes de la alta cocina, siempre que se acuda con la mente abierta a su particular interpretación de los sabores de siempre y con un presupuesto acorde a la experiencia que ofrece.