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Casa de Comidas La Curuxa

Casa de Comidas La Curuxa

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Carretera de Peon, 1209, Periurbano - Rural, 33391 Deva, Asturias, España
Bar Restaurante
8.6 (2463 reseñas)

Ubicada en la carretera de Peón, en un entorno rural y natural en Deva, Casa de Comidas La Curuxa se presenta como una opción para quienes buscan una experiencia gastronómica apegada a la cocina tradicional asturiana. Este establecimiento funciona principalmente bajo el concepto de menú del día, una fórmula que atrae tanto a locales como a visitantes por su propuesta de valor, aunque no está exenta de aspectos que generan opiniones divididas entre su clientela.

La propuesta gastronómica: Sabor casero y abundancia

El principal atractivo de La Curuxa es su enfoque en la comida casera. Los comensales que acuden a este restaurante suelen buscar platos contundentes, con el sabor de siempre, y en la mayoría de los casos, eso es lo que encuentran. El menú, tanto entre semana como los fines de semana, se estructura de forma clásica: un aperitivo de cortesía, como puede ser un chorizo con picos, seguido de varias opciones para el primer y segundo plato, postre y bebida. Esta estructura cerrada es una seña de identidad del local, que no trabaja con una carta abierta.

Las raciones son, por lo general, generosas, un detalle muy apreciado en la cultura gastronómica de la región. Entre los platos que reciben comentarios positivos se encuentran elaboraciones de cuchara como los guisantes guisados con carne, así como entrantes potentes como la cecina con queso de cabra. En los segundos, los guisos como los callos o los potarros en su tinta también suelen ser bien valorados por su sabor intenso y auténtico, aunque algunos clientes han señalado que pueden resultar algo aceitosos. Esta es una característica recurrente en ciertos platos típicos asturianos, pero que puede no ser del agrado de todos los paladares.

La relación calidad-precio como punto fuerte

Uno de los factores más destacados de forma consistente es el precio. Con un menú de diario que ronda los 12 euros y uno de fin de semana que se sitúa por debajo de los 20 euros, La Curuxa ofrece una opción muy competitiva para comer barato sin renunciar a una comida completa y sustanciosa. Este equilibrio es, sin duda, una de las razones de su popularidad y de las altas valoraciones que recibe por parte de muchos clientes, que consideran la experiencia una auténtica "ganga".

El entorno y las instalaciones: Un refugio rural

Más allá de la comida, el entorno juega un papel fundamental en la experiencia. El restaurante cuenta con un amplio espacio interior, descrito como acogedor, y una zona exterior que es especialmente atractiva. Dispone de una terraza y un merendero o área recreativa cercada, equipada con mesas y bancos. Este espacio es ideal para familias con niños, ya que permite a los más pequeños jugar con seguridad mientras los adultos disfrutan de la sobremesa. La disponibilidad de un buen aparcamiento y el hecho de ser accesible para personas con movilidad reducida son puntos adicionales a su favor. Este tipo de instalaciones lo convierten en una excelente opción entre los restaurantes con terraza de la zona, perfecto para disfrutar de un día soleado.

Los puntos débiles: La paciencia y la inconsistencia

A pesar de sus muchas virtudes, La Curuxa presenta ciertos inconvenientes que son mencionados de forma recurrente, incluso en las reseñas más positivas. El principal punto a mejorar es el tiempo de espera. Numerosos clientes advierten que el servicio puede ser extremadamente lento, con esperas de hasta una hora entre el primer y el segundo plato. Esto se atribuye a un equipo reducido, con solo dos personas en cocina y, a menudo, una única persona atendiendo la sala. Por tanto, es un lugar para ir sin prisa, con una mentalidad relajada y dispuestos a disfrutar de una comida pausada.

Una experiencia desigual

El aspecto más preocupante es la inconsistencia en la calidad de la comida y el servicio. Mientras una gran mayoría de las opiniones de restaurantes sobre La Curuxa son muy positivas, existen testimonios de experiencias diametralmente opuestas. Una crítica muy negativa detalla una comida desastrosa, mencionando unos escalopines de pésima calidad, con carne dura, mal empanado y fritos en un aceite que parecía en mal estado. También se critica el uso de patatas fritas congeladas y un café de muy baja calidad. Este tipo de comentarios, aunque minoritarios, siembran la duda sobre la regularidad de la cocina.

Además, se han reportado problemas de comunicación. Por ejemplo, no informar del precio del menú al sentar a los clientes o cobrar conceptos como el café por separado, cuando los comensales asumían que estaba incluido. Estos detalles pueden empañar la percepción de un servicio que, por otro lado, es generalmente descrito como amable, cercano y atento.

Detalles a considerar

  • Postres: Un punto a tener en cuenta es que los postres no suelen ser caseros. Aunque opciones como el flan o el clásico helado de corte son bien recibidas, quienes esperen el broche final de una repostería artesanal pueden sentirse decepcionados.
  • Gestión de reservas: Dada su popularidad y el ritmo pausado del servicio, es altamente recomendable reservar con antelación, especialmente durante los fines de semana.
  • Horarios: Es importante verificar los horarios de cierre, ya que el servicio de comidas finaliza relativamente temprano por la tarde-noche (18:00 o 19:00), y el local permanece cerrado los martes.

Veredicto final: ¿Merece la pena visitar Casa de Comidas La Curuxa?

La Curuxa es un restaurante que encarna la esencia de la cocina asturiana más tradicional: sin pretensiones, abundante y a un precio justo. Es el lugar ideal para quien busca dónde comer en un ambiente rural, disfrutar de una comida sin prisas y valorar más el sabor casero y la contundencia que la alta cocina. Sin embargo, los potenciales clientes deben ser conscientes de sus debilidades. La lentitud del servicio es un factor a tener muy en cuenta, y existe un riesgo, aunque aparentemente bajo, de encontrarse con una calidad por debajo de lo esperado. Si se visita con las expectativas adecuadas, paciencia y con ganas de disfrutar de una auténtica casa de comidas, la experiencia en La Curuxa tiene muchas probabilidades de ser muy satisfactoria y gratificante.

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