Casa Ciriaco
AtrásCasa Ciriaco es una institución en Madrid, un lugar donde la historia y la gastronomía se entrelazan en la céntrica Calle Mayor. Fundado como restaurante en 1929, aunque sus orígenes como almacén de vinos se remontan a 1887, este establecimiento es conocido por ser mucho más que un simple lugar para comer. Sus muros han sido testigos de momentos clave de la historia de España, como el atentado contra el rey Alfonso XIII en 1906, perpetrado desde un balcón del mismo edificio. Este bagaje histórico impregna el ambiente, atrayendo a quienes buscan una experiencia castiza y auténtica.
El interior del local refuerza esta sensación de viaje en el tiempo. Se presenta como una taberna clásica, con una decoración cuidada y un entorno que muchos clientes describen como cálido y acogedor. Las paredes, adornadas con fotografías de ilustres visitantes —desde intelectuales de la Generación del 27 hasta toreros y políticos—, narran visualmente la rica historia del lugar. Este ambiente tradicional, combinado con un servicio que a menudo es calificado como profesional, atento y rápido, configura uno de sus puntos fuertes. Algunos comensales han destacado la flexibilidad del personal, como la facilidad para cambiar una reserva a última hora, lo que mejora considerablemente la experiencia.
La Propuesta Gastronómica: Clásicos que Perduran
La carta de Casa Ciriaco es una decidida apuesta por la comida tradicional española, con un fuerte acento en la cocina madrileña. Su plato estrella, y por el que ha ganado una merecida fama, es la gallina en pepitoria, una receta centenaria que sigue siendo el principal reclamo para muchos. Este es uno de esos platos de cuchara que definen la identidad del restaurante.
Más allá de su plato insignia, la oferta culinaria presenta otros clásicos bien ejecutados que suelen recibir elogios:
- Bacalao a la madrileña: Descrito por algunos como un plato de sobresaliente.
- Empanadillas de rabo de toro: Sorprenden gratamente por su sabor exquisito.
- Tortilla Ayuso: Una creación con morcilla que resulta sabrosa y contundente.
- Cocido madrileño: Servido tradicionalmente los martes o miércoles, su caldo es especialmente valorado por su intensidad y sabor.
Para quienes prefieren el formato de tapas, la barra ofrece opciones castizas que permiten un acercamiento más informal a su cocina. En el apartado de postres, la leche frita y la tarta de queso suelen ser elecciones acertadas, a menudo acompañadas de helados con sabores distintivos como el de avellana o violeta, que añaden un toque original al final de la comida.
Las Inconsistencias: Cuando la Fama Pesa Demasiado
A pesar de su sólida reputación, Casa Ciriaco no está exento de críticas, y la experiencia puede variar notablemente de un cliente a otro. El principal problema parece ser la falta de consistencia. Mientras unos comensales salen encantados, otros se sienten decepcionados, especialmente considerando las expectativas que genera un lugar con tanta historia.
Uno de los puntos de fricción más comunes es la relación calidad-precio. Varios clientes consideran que los precios son elevados para lo que se ofrece. Ejemplos como un vermut de grifo a 6 euros o un "mísero hueso" como pincho de rabo de toro por 12 euros han generado descontento. Esta percepción de carestía se agrava cuando la calidad no está a la altura. Un bocatín de calamares con producto seco y mayonesa industrial o una torrija poco jugosa son detalles que deslucen la experiencia en un restaurante de esta categoría.
También se han reportado fallos en el servicio que no se corresponden con su fama. Servir un vino Ribera del Duero a temperatura ambiente, notablemente caliente, es un error considerable que ha sido señalado por algunos clientes. Del mismo modo, la presentación de ciertos platos, como el cocido madrileño en una olla pequeña con las verduras enteras, no ha sido del gusto de todos, restando atractivo a un plato emblemático.
Un Histórico con Luces y Sombras
Visitar Casa Ciriaco es una decisión que va más allá de lo puramente gastronómico. Es una oportunidad para sentarse en uno de los restaurantes en Madrid con más solera, un lugar para respirar historia y probar recetas de la cocina casera que han perdurado durante décadas. Es una opción ideal para quienes buscan cenar en Madrid en un entorno castizo y auténtico.
Sin embargo, los potenciales clientes deben ser conscientes de que la experiencia puede ser irregular. La fama y la ubicación privilegiada en el centro de la ciudad se reflejan en unos precios que no siempre se corresponden con una ejecución impecable. Casa Ciriaco vive en un delicado equilibrio entre ser una joya histórica y un negocio que, en ocasiones, parece depender demasiado de su glorioso pasado. La satisfacción final dependerá en gran medida del plato elegido y, quizás, de un poco de suerte.