Casa Belarmino
AtrásCasa Belarmino se erige como una institución en la gastronomía asturiana, un negocio familiar que ha sabido conservar la esencia de la cocina tradicional a lo largo de sus más de 90 años de historia. Gestionado por la tercera generación, con Ramona Menéndez al frente de los fogones y Juan Luis Álvarez como anfitrión en sala, este establecimiento ha trascendido su origen como tienda-bar para convertirse en un destino de referencia para quienes buscan sabores asturianos auténticos y una calidad de producto incuestionable. Su propuesta se aleja de las estridencias modernas para centrarse en la excelencia del recetario popular, refinado y presentado con esmero.
Los Pilares de su Cocina: Platos que Crean Aficionados
Al hablar de Casa Belarmino, es imposible no destacar los platos que le han otorgado su merecida fama. El rollo de bonito es, sin duda, una de sus creaciones más aclamadas. Los comensales lo describen como espectacularmente jugoso y sabroso, un fijo en las comandas y una razón de peso para visitarles. Otro de los grandes protagonistas es el arroz con pitu de caleya, un plato contundente y lleno de sabor que refleja la esencia de la comida casera de la región. Las raciones de arroz son notoriamente generosas, un detalle que los clientes agradecen y que invita a compartir, convirtiendo la comida en una verdadera celebración.
Las croquetas merecen una mención aparte. Lejos de ofrecer una única variedad, aquí se pueden degustar diferentes versiones que demuestran técnica y creatividad: desde las clásicas de jamón Joselito hasta las más innovadoras de compango del pote o de callos. Los clientes destacan su cremosidad, describiéndolas como un bocado que se deshace en la boca. La carta se complementa con otras joyas de la cocina asturiana como las verdinas, el pastel de puerros o un excelente pote asturiano, demostrando un profundo respeto por el producto de temporada y la despensa local.
La Experiencia en Sala y el Ambiente Rural
La experiencia en Casa Belarmino comienza desde la llegada. Es habitual ser recibido con una copa de bienvenida, ya sea sidra brut o un espumoso, un detalle que predispone positivamente al comensal. El servicio, liderado por Juan Luis, es frecuentemente calificado de magnífico y profesional. El equipo de sala no solo atiende con amabilidad, sino que también asesora con acierto sobre las especialidades de la casa y las cantidades adecuadas, un punto clave dada la generosidad de algunas raciones. El entorno, en un enclave rural cerca del Cabo Peñas, aporta una atmósfera de tranquilidad y autenticidad, ideal para una comida familiar o una escapada gastronómica. El restaurante conserva parte de su estructura original de chigre y tienda, un rincón con encanto que transporta a otra época.
Aspectos a Considerar: Precios y Consistencia
Si bien la calidad general es muy alta, es importante que los potenciales clientes sepan que Casa Belarmino no es un restaurante económico. Se sitúa en una franja de precio medio-alto, justificado por la calidad de la materia prima y la cuidada elaboración. Sin embargo, algunos detalles pueden sorprender a quien no vaya prevenido. Por ejemplo, algunos comensales han señalado el precio del servicio de pan, que consideran elevado. Los postres caseros, aunque excelentes, también se enmarcan en esta línea de precios. Este posicionamiento lo convierte más en un lugar para ocasiones especiales que para una visita frecuente.
Otro punto a tener en cuenta es la consistencia en ciertos detalles del servicio. Mientras muchas reseñas alaban la copa de bienvenida, alguna experiencia aislada reporta no haberla recibido. Aunque pueda parecer un detalle menor, en un establecimiento de este nivel las expectativas son altas y la uniformidad en la experiencia del cliente es fundamental. Es una pequeña grieta en un servicio por lo demás impecable, pero que vale la pena mencionar para ofrecer una visión completa.
Veredicto Final
Casa Belarmino es, sin lugar a dudas, uno de los grandes restaurantesdonde comer para experimentar la alta cocina tradicional asturiana. Su compromiso con el producto y las recetas de siempre, ejecutadas a la perfección por la guisandera Ramona Menéndez, es su mayor fortaleza. Platos como el rollo de bonito y el arroz con pitu son memorables y justifican plenamente la visita. Si bien el nivel de precios lo sitúa en el segmento de las ocasiones especiales y existen pequeños detalles de servicio a pulir, la balanza se inclina de forma abrumadora hacia el lado positivo. Es un destino imprescindible para los amantes de la buena mesa que busquen la autenticidad y el sabor del Principado, avalado por reconocimientos como el Sol de la Guía Repsol. Se recomienda encarecidamente reservar con antelación para asegurar un lugar en esta casa de comidas histórica.