Blanco y Negro
AtrásUbicado en la calle San Frantzisko, el restaurante Blanco y Negro se presenta como una opción asequible y con una personalidad marcada en Bilbao. Con una decoración que evoca la calidez de las casas antiguas, el local combina las funciones de bar de tapas y restaurante de mesa, ofreciendo un espacio acogedor que, sin embargo, puede resultar algo ajustado para grupos grandes debido al tamaño reducido de sus mesas. Su propuesta gastronómica abarca desde platos de fusión hasta clásicos de la comida española, pero la experiencia del cliente parece ser un relato de contrastes, con opiniones que oscilan entre el elogio y la decepción.
Una oferta gastronómica con luces y sombras
La carta de Blanco y Negro refleja una intención de combinar tradición e innovación. Entre sus puntos fuertes, varios comensales han destacado las gyozas fritas de berenjena con queso feta sobre salsa de curry y miel, un plato que ha sido descrito como excepcional y memorable. Otros entrantes que suelen recibir buenas críticas son la ensaladilla rusa casera, un clásico bien ejecutado, y las rabas de txipis en polenta, que aportan un toque diferente a una tapa tradicional. Además, el local ofrece opciones interesantes como la degustación de croquetas caseras, una buena oportunidad para probar diferentes sabores. Un aspecto muy positivo y consistentemente mencionado es la excelente relación calidad-precio, especialmente en las bebidas, con copas de vino a precios muy competitivos, convirtiéndolo en un restaurante económico para cenar en Bilbao.
Los platos principales: un terreno de inconsistencia
A pesar de los aciertos en los entrantes, los platos principales parecen ser el punto débil del restaurante, donde la irregularidad se hace más patente. El cachopo es un claro ejemplo de esta dualidad. Mientras algunos clientes han disfrutado de su propuesta con queso Idiazábal y cecina, otros lo han criticado duramente, describiéndolo como una "suela de zapato refrita", seco y quemado. La cecina, un ingrediente distintivo, no es del gusto de todos, resultando en ocasiones demasiado predominante y restando protagonismo al queso.
Otros platos como las albóndigas también han generado quejas recientes, con clientes afirmando que su sabor principal era a harina cruda, un fallo considerable en su elaboración. Las croquetas, que figuran como una especialidad, también caen en esta inconsistencia: elogiadas por unos como una degustación interesante, han sido calificadas por otros como un "mazacote" con sabor a harina. Esta disparidad en la calidad de los mismos platos sugiere una falta de regularidad en la cocina que puede hacer que la experiencia de comer aquí sea impredecible.
El servicio: el gran punto de discordia
El aspecto más criticado en las reseñas más recientes es, sin duda, el servicio. Varios clientes han reportado una lentitud exasperante, con largas esperas entre plato y plato, y una atención poco diligente por parte del personal. Esta percepción contrasta fuertemente con opiniones de años anteriores, que alababan a un equipo atento y capaz de gestionar el comedor incluso estando lleno. Esta aparente disminución en la calidad del servicio es un factor de riesgo importante para los nuevos clientes. Además, la actitud defensiva del personal ante las quejas, mencionada en algunas reseñas, no contribuye a mejorar la experiencia del comensal que ha tenido algún problema con la comida.
Información práctica para el visitante
Para quienes decidan visitar Blanco y Negro, es útil conocer ciertos detalles prácticos. El restaurante permanece cerrado los lunes y martes. Abre sus puertas para el servicio de cena de miércoles a jueves, y ofrece tanto almuerzo como cena de viernes a domingo. Disponen de un menú del día entre semana y un menú especial para los fines de semana. Es muy recomendable reservar con antelación, ya que el local no es muy grande y puede llenarse con facilidad. Ofrecen servicio para llevar (takeout), pero no disponen de reparto a domicilio. Es importante destacar que cuentan con opciones vegetarianas, lo cual amplía su atractivo para diferentes tipos de público.
una visita con expectativas ajustadas
Blanco y Negro es un restaurante con un potencial evidente, un ambiente con encanto y una propuesta inicial atractiva, sobre todo en sus entrantes y su política de precios. Sin embargo, las graves y recientes críticas sobre la inconsistencia en la calidad de sus platos principales y, especialmente, sobre la lentitud y la actitud del servicio, son una señal de alarma que no puede ser ignorada. Puede ser el lugar ideal para disfrutar de unas tapas originales y una copa de vino a buen precio, pero quienes busquen una experiencia de cena completa y sin sobresaltos deberían ser conscientes de que el resultado puede no cumplir con las expectativas. Es un local que invita a ser cauto, a elegir bien los platos y a armarse de paciencia, esperando tener la suerte de visitarlo en uno de sus días buenos.