Bistro Escuela Melenara
AtrásEl Bistro Escuela Melenara se presentó en su momento como una propuesta dual en la Avenida Playa de Melenara, en Telde. No era simplemente un restaurante más frente al mar, sino que su propia denominación, "Escuela", revelaba su naturaleza: un centro de formación gestionado por Hoteles Escuela de Canarias (Hecansa), diseñado para ser el campo de pruebas real para futuros profesionales de la hostelería. Esta característica fundamental definía toda la experiencia del cliente, con sus luces y sus sombras. Sin embargo, es crucial señalar desde el principio que, a pesar de la información que aún pueda encontrarse, diversas fuentes y su estado actual indican que el establecimiento se encuentra permanentemente cerrado, una noticia relevante para cualquiera que piense en hacer una reserva.
Una Propuesta Gastronómica Elogiada
En el aspecto puramente culinario, el Bistro Escuela Melenara cosechó numerosas críticas positivas. La comida era, según muchos comensales, el punto más fuerte del local. Los clientes destacaban la calidad y el sabor de los platos, calificándolos de "exquisitos". La oferta se centraba en la cocina mediterránea y española, utilizando ingredientes frescos para elaborar desde carnes hasta pescados y arroces. La carta, aunque variable por su naturaleza formativa, incluía creaciones que se quedaron en la memoria de los visitantes.
Entre los platos más recomendados y recordados se encuentran varios que demuestran la ambición y técnica de la cocina:
- El pulpo: Mencionado repetidamente, tanto en tempura como con una "salsa espectacular", era uno de los entrantes estrella.
- Las croquetas: Un clásico que, según las opiniones, se ejecutaba de forma fantástica, siendo un entrante casi obligatorio.
- Solomillo con foie: Un plato principal que refleja un nivel de elaboración más sofisticado y que fue específicamente elogiado por su calidad.
- Huevos rotos y ensalada de salmón: Opciones que, aunque más sencillas, eran valoradas por su buen hacer y sabor, demostrando que la base de la cocina era sólida.
Un capítulo aparte merecen los postres. El coulant de chocolate con helado de vainilla era descrito como la "guinda" perfecta para la experiencia, un postre memorable que llevaba a los clientes a recomendarlo encarecidamente. Esta atención al detalle en todas las fases del menú, desde los entrantes hasta el postre, era uno de los grandes atractivos del restaurante.
El Servicio: Profesionalismo y Lapsus de Aprendizaje
Al ser una escuela, el servicio en sala era un reflejo directo del proceso de aprendizaje. Por un lado, muchos clientes describieron la atención como "impecable", "muy atenta y profesional". Se destacaba el esfuerzo y la amabilidad de los estudiantes, e incluso se llegó a nombrar a miembros del personal como Ana o Pau, cuyo trato mejoró significativamente la experiencia de algunos comensales. Esta dedicación era un claro punto a favor.
Sin embargo, la inexperiencia inherente a un entorno formativo también se manifestaba en forma de inconsistencias. Un mismo cliente podía experimentar un fallo en el plato principal o demoras considerables, como una espera de media hora por un postre. También se reportaron pequeños descuidos, como ignorar la sugerencia de apagar las luces de la terraza a plena luz del día, un detalle menor pero que denota la falta de rodaje en ciertas situaciones. Estos fallos, aunque comprensibles en un contexto académico, podían afectar la percepción global del servicio, creando una experiencia algo irregular dependiendo del día y del personal a cargo.
Ambiente y Relación Calidad-Precio
El local ofrecía un espacio agradable y tranquilo, con una decoración cuidada y la ventaja de su ubicación en primera línea de playa. La terraza era un gran atractivo para quienes querían comer o cenar con vistas al mar. El ambiente era generalmente relajado, ideal para disfrutar de un almuerzo sin el bullicio de otros locales más concurridos.
Otro de los aspectos más positivos era la relación calidad-precio. Las opiniones coinciden en que los precios eran razonables y justos, especialmente considerando la calidad y la generosidad de las porciones. Este equilibrio hacía que la propuesta de gastronomía del Bistro Escuela Melenara fuera accesible y muy competitiva, permitiendo a muchos disfrutar de una comida de alto nivel a un coste contenido.
El Inevitable Cierre y su Legado
La información disponible es clara: el Bistro Escuela Melenara, tal como se conoció, ha cesado su actividad de forma permanente. Los datos indican que el local ha tenido una historia de cierres y reaperturas, pero su estado actual es de inactividad, siendo utilizado esporádicamente por el ayuntamiento para eventos logísticos, como puesto de mando durante los fuegos artificiales de la zona. Esta situación ha generado críticas, ya que un espacio destinado a la formación de jóvenes en un sector clave para Canarias permanece sin uso formativo.
el Bistro Escuela Melenara fue un proyecto con un enorme potencial que, durante su funcionamiento, ofreció una excelente cocina a precios muy competitivos. Su doble faceta de restaurante y escuela lo convirtió en una propuesta única, donde los clientes podían disfrutar de platos creativos y bien ejecutados, a la vez que contribuían a la formación de nuevos talentos. No obstante, esta misma naturaleza implicaba una cierta irregularidad en el servicio. Su cierre definitivo representa una pérdida para la oferta gastronómica de Telde, dejando el recuerdo de lo que fue: un lugar con platos memorables y un concepto valioso que, lamentablemente, ya no se puede disfrutar.