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Bar Restaurante el Parador

Bar Restaurante el Parador

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33845 Selviella, Asturias, España
Bar Bar restaurante Restaurante
8.4 (321 reseñas)

El Bar Restaurante el Parador, situado en la carretera a su paso por Selviella, se presenta como un clásico bar de carretera asturiano, un establecimiento que para muchos encarna la esencia de la cocina tradicional sin adornos. Su propuesta se centra en la contundencia y el sabor de la comida casera, atrayendo a una clientela que busca autenticidad por encima de lujos. Sin embargo, este enfoque en lo esencial genera opiniones muy polarizadas, convirtiéndolo en un lugar que suscita tanto fervientes elogios como críticas severas.

El principal argumento a su favor, y el que resuena con más fuerza entre sus defensores, es la calidad de su oferta gastronómica. Numerosos comensales destacan la excelencia de su menú del día, especialmente durante el fin de semana, cuyo precio ha variado con los años entre los 14 y 20 euros. Este menú es descrito como abundante y de una calidad notable para su coste, posicionando al Parador como un restaurante económico y una opción muy sólida para dónde comer en la zona. La atención al producto y a las recetas de siempre es, sin duda, su mayor fortaleza.

Una Propuesta Gastronómica Arraigada en la Tradición

Al analizar los platos más celebrados, surgen varios protagonistas indiscutibles de la cocina asturiana. La fabada asturiana es, quizás, el plato estrella. Las reseñas la describen de forma consistente como "espectacular", destacando un caldo "gordito", unas fabes suaves y un toque ligeramente picante que la hace memorable. Es uno de esos platos típicos que el restaurante parece dominar a la perfección.

Junto a la fabada, otros guisos y platos de cuchara reciben grandes halagos:

  • Fideuá de marisco: Calificada como "exquisita" y con un profundo sabor a mar.
  • Callos: Mencionados por un cliente como "de los mejores que hemos comido", un cumplido significativo en una región con gran tradición en este plato.
  • Carnes: Platos como el cordero, el solomillo al cabrales o las carrilleras son consistentemente elogiados por su sabor y correcta preparación.
  • Pescados: La merluza, ya sea en lomos o en salsa verde, es otro de los platos que recibe comentarios muy positivos, destacando su frescura y punto de cocción.

Los postres, todos ellos caseros, no se quedan atrás. La tarta de limón es especialmente mencionada por su calidad, junto a clásicos como el arroz con leche, el tocinillo de cielo o el requesón. Incluso el pan, un detalle a menudo pasado por alto, es alabado por su calidad. Esta dedicación a la cocina tradicional y bien ejecutada es lo que define la experiencia gastronómica en El Parador.

El Servicio y el Ambiente: Un "Chigre de Pueblo"

Otro punto que suma a favor del establecimiento es el trato del personal. Prácticamente todas las opiniones, incluidas las más críticas con otros aspectos, coinciden en la profesionalidad y amabilidad del servicio. El camarero es descrito repetidamente como "de 10", atento, educado y eficiente. Esta calidez en el trato contribuye a crear una atmósfera de bar de pueblo de toda la vida, un "chigre" auténtico donde el cliente se siente bienvenido.

El local es coherente con esta filosofía: sencillo, rural y sin pretensiones. Dispone de unas pocas mesas en el interior y algunas más en el exterior, lo que hace muy recomendable reservar con antelación, ya que es habitual que se llene, sobre todo los fines de semana. Se aceptan tarjetas de crédito y tienen el detalle de ofrecer envases para llevar la comida sobrante, un gesto que los clientes agradecen dada la generosidad de las raciones.

Los Puntos Débiles: Instalaciones y Normas Cuestionadas

A pesar de la excelencia de su cocina y servicio, El Parador no está exento de críticas importantes que pueden ser decisivas para muchos potenciales clientes. El aspecto más controvertido es el estado de sus instalaciones. Varias reseñas señalan que el local necesitaría una reforma. Mientras que algunos lo ven como parte de su encanto rústico, otros lo consideran un punto negativo. La crítica más dura se centra en los baños, descritos de forma muy desfavorable como extremadamente anticuados, llegando a mencionar la presencia de una letrina de pie, algo inusual en la hostelería actual.

Una acusación aún más grave, y que supone un problema de legalidad y salubridad, es la reportada por un cliente que afirma que el dueño del establecimiento fuma de manera continuada en el interior del salón comedor. De ser una práctica habitual, esto contraviene la ley antitabaco y puede resultar extremadamente desagradable e inaceptable para la mayoría de los clientes.

Finalmente, se han mencionado detalles puntuales sobre la limpieza, como un convoy de aceite y vinagre sucio con mosquitos en su interior. Aunque podría tratarse de un hecho aislado, sumado a las críticas sobre las instalaciones, dibuja una imagen de un lugar donde la atención al detalle fuera de la cocina podría no ser la óptima. Estos aspectos contrastan fuertemente con la alta calidad de la comida y el servicio, creando una experiencia dual.

¿Merece la Pena la Visita?

El Bar Restaurante el Parador es un lugar de contrastes. Por un lado, ofrece una de las mejores representaciones de comida casera asturiana a un precio muy competitivo. Para el comensal que prioriza el sabor, las raciones abundantes y un trato cercano por encima de todo, este lugar es un acierto seguro. Es un restaurante ideal para disfrutar de una fabada memorable o de carnes y pescados cocinados con maestría.

Por otro lado, aquellos que valoran un entorno moderno, instalaciones impecables y un ambiente libre de humo podrían sentirse decepcionados o incluso incómodos. La decisión de visitarlo dependerá de las prioridades de cada uno. Es un establecimiento honesto en su propuesta: un auténtico bar de carretera que lo apuesta todo al plato, dejando el entorno en un segundo plano. Si se busca una experiencia gastronómica puramente centrada en el producto y la tradición asturiana, y se está dispuesto a obviar sus carencias, El Parador es una parada casi obligatoria.

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