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BAR RESTAURANTE BON BAR

BAR RESTAURANTE BON BAR

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Carrer Verge del Carme, 27, 07659 Cala Figuera, Illes Balears, España
Restaurant de peix Restaurante Restaurante de brunch Restaurante de marisco donburi Restaurante mediterráneo
8.8 (2450 reseñas)

El Bar Restaurante Bon Bar fue, durante años, una parada casi obligatoria para quienes buscaban una experiencia gastronómica auténtica en el idílico puerto de Cala Figuera. Con una reputación forjada a base de buen producto y una ubicación privilegiada, este establecimiento logró captar la atención no solo de turistas, sino de comensales que viajaban expresamente para probar sus especialidades. Sin embargo, es fundamental señalar desde el principio que, a pesar de la información contradictoria que pueda encontrarse, el Bon Bar se encuentra permanentemente cerrado, dejando un vacío en la oferta culinaria de la zona y un grato recuerdo en quienes tuvieron la oportunidad de visitarlo.

Una Propuesta Gastronómica Centrada en el Mar

La clave del éxito de Bon Bar residía en una carta honesta y sin complicaciones, donde el protagonista indiscutible era el producto fresco del Mediterráneo. Se posicionó como uno de los restaurantes en Mallorca de referencia para degustar pescado fresco y marisco. La oferta era variada, incluyendo desde desayunos y brunchs hasta almuerzos y cenas completas, siempre con el mar como telón de fondo. Entre los platos que recibían elogios constantes se encontraban el pulpo, los calamares y la lubina, preparados de forma que se realzaba su sabor natural y su frescura.

El Plato Estrella: Langosta con Huevos y Patatas

Si había un motivo por el que Bon Bar alcanzó un estatus casi legendario, fue por su plato estrella: la langosta frita con huevos y patatas. Esta contundente y deliciosa preparación se convirtió en su seña de identidad, atrayendo a clientes de todas partes, algunos de los cuales, como se lee en diversas reseñas, viajaban desde la península solo para probarla. La popularidad del plato se vio amplificada por su aparición en programas de televisión como "Callejeros Viajeros", lo que consolidó su fama a nivel nacional. Cuando la langosta no estaba en temporada, se ofrecían alternativas igualmente espectaculares como el bogavante o las cigalas, manteniendo siempre la esencia de esa combinación de marisco de primera calidad, patatas fritas caseras y huevos fritos que conquistó a tantos paladares. Era, sin duda, una apuesta segura dentro de la gastronomía local.

Lo Bueno: Vistas, Servicio y Calidad-Precio

Más allá de su cocina, Bon Bar ofrecía una experiencia completa que justificaba su alta valoración, un sólido 4.4 sobre 5 con más de 1500 opiniones. Estos son los puntos que los clientes destacaban de forma recurrente:

  • Ubicación y Vistas: Situado en el Carrer Verge del Carme, el restaurante ofrecía unas vistas panorámicas del puerto de Cala Figuera. Comer en su terraza era un espectáculo, permitiendo disfrutar de la entrada y salida de los barcos en un entorno de gran belleza. Esto lo convertía en una opción ideal para quienes buscan restaurantes con vistas.
  • Servicio Amable: El trato del personal es otro de los aspectos más aplaudidos. Las reseñas describen a los camareros como amables, simpáticos y profesionales, contribuyendo a crear un ambiente acogedor y familiar que invitaba a regresar.
  • Relación Calidad-Precio: Aunque no era considerado un restaurante económico, la percepción general era que el precio estaba justificado por la alta calidad del producto, las generosas raciones y la experiencia global. Los comensales sentían que pagaban un precio justo por una comida memorable en un lugar único.

Lo Malo: El Cierre Definitivo y Otros Aspectos a Considerar

A pesar de su éxito, el análisis de Bon Bar no estaría completo sin mencionar sus puntos débiles, siendo el más determinante su estado actual.

Cierre Permanente

El principal aspecto negativo es que el restaurante ya no está operativo. La noticia de su cierre, aparentemente por la jubilación de sus dueños, ha sido una decepción para su clientela fiel y para aquellos que planeaban visitarlo. Este hecho convierte cualquier valoración en una retrospectiva de lo que fue un gran establecimiento.

Aspectos Logísticos y de Oferta

Incluso en su apogeo, existían ciertas limitaciones que los potenciales clientes debían conocer:

  • Accesibilidad: El local no estaba adaptado para personas con movilidad reducida, lo que suponía una barrera importante para algunos visitantes.
  • Disponibilidad de Producto: Al depender de pescado fresco y de temporada, algunos de sus platos más famosos, como las cigalas, no siempre estaban disponibles. Esto, aunque es una señal de frescura, podía generar desilusión en quienes acudían con una idea preconcebida.
  • Tiempos de Espera: Dada su popularidad, en temporada alta podía ser difícil conseguir mesa y los tiempos de espera podían ser largos, algo a tener en cuenta para una visita sin prisas.

Un Legado en el Puerto de Cala Figuera

En definitiva, el Bar Restaurante Bon Bar no era simplemente un lugar dónde comer en Cala Figuera; era una institución. Su cierre marca el fin de una era para un restaurante que supo combinar a la perfección una cocina mediterránea de producto, un servicio cercano y un entorno espectacular. Aunque ya no es posible disfrutar de su famosa langosta con vistas al puerto, su historia y las excelentes críticas que cosechó perduran como el testimonio de un negocio que entendió las claves del éxito: calidad, autenticidad y un trato excepcional al cliente.

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