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Bar La Parra

Bar La Parra

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Rúa San Amaro, 1, 15002 A Coruña, España
Bar Bar de tapas Café Cafetería Restaurante
8 (746 reseñas)

El Bar La Parra, situado en la Rúa San Amaro, fue durante décadas un punto de referencia para locales y visitantes en A Coruña. Fundado en 1952, este establecimiento ha cerrado sus puertas permanentemente, dejando tras de sí un legado complejo y un sinfín de recuerdos contradictorios. Su principal atractivo era innegable: una ubicación privilegiada a escasos 200 metros de la emblemática Torre de Hércules, ofreciendo una terraza que, bajo la sombra de una parra, se convertía en el lugar perfecto para una parada tras un paseo por la costa.

Un Emplazamiento Inmejorable

No se puede hablar de La Parra sin destacar su entorno. Estar tan cerca de un monumento Patrimonio de la Humanidad y de la playa de San Amaro le confería un valor añadido incalculable. Era uno de esos restaurantes con terraza que invitaban a sentarse sin prisas, a disfrutar de una caña fría o un vino mientras se sentía la brisa del Atlántico. Este factor, combinado con su estética de bar tradicional y de toda la vida, lo convertía en una parada casi obligatoria para muchos, un lugar que prometía una experiencia auténtica en uno de los rincones más bellos de la ciudad.

La Experiencia Gastronómica: Un Viaje de Extremos

La propuesta culinaria de La Parra es, quizás, el punto más polarizante de su historia. Analizando las vivencias de quienes lo visitaron, se dibuja un panorama de inconsistencia radical, donde un cliente podía salir encantado un día y otro, completamente decepcionado. Era un bar de tapas y raciones que generaba opiniones diametralmente opuestas sobre los mismos platos.

Por un lado, encontramos relatos de clientes que disfrutaron enormemente de su visita. Algunos recuerdan con agrado la generosidad de sus tapas, como la ensaladilla o la oreja, servidas a precios competitivos. Se menciona un pincho de tortilla gratuito que era calificado como "muy rico", un gesto que siempre suma puntos en la hostelería. La empanada era, para algunos, "muy buena", y el vino de la casa cumplía con creces las expectativas. Estas experiencias positivas dibujan la imagen de un restaurante barato y sin pretensiones, ideal para comer bien y de manera informal, un lugar perfecto "para picar algo".

Las Sombras en la Cocina y el Servicio

Sin embargo, no todas las experiencias eran tan satisfactorias. El mismo plato podía ser el cielo para uno y el infierno para otro. El caso más paradigmático es el de los mejillones en escabeche. Mientras un cliente de hace años los describía como "caseros y espectaculares" a un precio de 1,90€, otra opinión mucho más reciente los tildaba de ser de lata, con un escabeche "malísimo". Esta disparidad genera dudas sobre si la calidad decayó con el tiempo o si simplemente dependía del día.

El pulpo, plato estrella de cualquier restaurante gallego que se precie, también fue fuente de controversia. Un comensal lo calificó de "INCOMIBLE", describiendo un plato donde el exceso de pimentón picante arruinaba por completo el sabor del cefalópodo, que además se servía sin los tradicionales cachelos. Por otro lado, hay quien lo recuerda como "delicioso". De manera similar, una ración de calamares fue criticada por estar compuesta en su mayoría por patatas, una práctica que deja un mal sabor de boca al sentir que se paga "a precio de calamar" un producto de mucho menor coste. Estas críticas apuntan a una irregularidad que podía transformar una prometedora comida de pescado y marisco en una gran decepción.

  • Lo positivo destacado por los clientes:
    • Raciones generosas en algunas ocasiones.
    • Empanada y tortilla muy valoradas.
    • Precios económicos y buen vino de la casa.
    • Atención amable por parte de algunos miembros del personal.
  • Lo negativo señalado por otros:
    • Calidad de la comida muy inconsistente.
    • Platos como el pulpo o los mejillones, a veces, de muy baja calidad.
    • Raciones pequeñas o "rellenas" con guarniciones baratas.
    • Servicio que podía ser poco amable ("cara de malos amigos").
    • Carencias en el orden y la limpieza del local.

El Legado de un Bar Histórico

Más allá de la comida, el servicio y la limpieza también recibían críticas mixtas. Mientras algunos clientes hablaban de una "buena atención por parte del personal", otros se encontraban con un trato hosco que desmerecía la experiencia. Incluso se llegó a señalar que al local "algo más de orden y limpieza tampoco le vendría mal", un comentario que sugiere cierto descuido en el mantenimiento del establecimiento.

El cierre definitivo del Bar La Parra marca el fin de una era para uno de los restaurantes con más solera de la zona. Su historia, que se remonta a mediados del siglo XX, lo convierte en parte del paisaje sentimental de A Coruña. Fue un negocio que vivió de su magnífica ubicación y de una propuesta que, en sus días buenos, representaba la esencia de un bar gallego: sencillez, buen producto a precio justo y un ambiente relajado. Sin embargo, su incapacidad para mantener un estándar de calidad constante en la cocina y en el trato al cliente parece haber sido su talón de Aquiles. La Parra será recordado como un lugar de extremos: de tardes memorables en su terraza y de comidas para el olvido; un reflejo de que, en el competitivo mundo de la restauración, ni la mejor ubicación del mundo puede garantizar el éxito si la experiencia del cliente no es consistentemente positiva.

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