Bar El Chigre D’Arenes
AtrásEl Bar El Chigre D'Arenes se erigió durante años como una parada casi obligatoria para quienes buscaban la esencia de la cocina asturiana en un ambiente genuino y familiar. A pesar de la abrumadora cantidad de reseñas positivas y una calificación casi perfecta de 4.8 sobre 5 con más de mil opiniones, la realidad actual de este establecimiento es su cierre permanente. Esta noticia supone una pérdida notable para la oferta gastronómica de la zona de Parres, dejando un vacío difícil de llenar para clientes habituales y turistas que encontraron en él un referente de autenticidad y buen precio.
Ubicado en el pequeño y cuidado pueblo de Arenas, este negocio familiar supo encarnar a la perfección el concepto de "chigre": un lugar sin pretensiones, con una carta corta pero contundente, donde la calidad del producto y el sabor de la comida casera eran los protagonistas indiscutibles. La experiencia en El Chigre D'Arenes iba más allá del plato; comenzaba con un trato cercano y amable que hacía que cada comensal se sintiera como en casa, un detalle consistentemente elogiado por su clientela.
Una oferta gastronómica basada en la tradición
La propuesta culinaria de este restaurante era un homenaje a los sabores de siempre. La carta, aunque no era extensa, estaba repleta de platos típicos que garantizaban una inmersión completa en la gastronomía local. Entre sus especialidades más aclamadas se encontraban los tortos caseros, una base de maíz frita que servían con diferentes acompañamientos que hacían las delicias de los comensales. Las versiones con picadillo y huevo, o con queso Cabrales y compota de manzana, eran especialmente populares y se convertían a menudo en el motivo principal de la visita.
Otras joyas de su cocina que recibían elogios constantes eran:
- El Emberzau: Una morcilla tradicional asturiana envuelta en hojas de berza, cocida y posteriormente frita, ofreciendo una textura y un sabor únicos muy apreciados por los conocedores de la cocina regional.
- Carne guisada: Un plato reconfortante, cocinado a fuego lento hasta alcanzar una terneza excepcional, aunque alguna opinión aislada mencionara que podía estar un punto hecha de más para ciertos gustos.
- Plato de la abuela: Una combinación contundente que evocaba la comida de hogar, con ingredientes sencillos pero de gran calidad.
Los postres seguían la misma línea de autenticidad, con un arroz con leche casero "con requemao" que era, para muchos, el broche de oro perfecto a la comida, comparándolo con la receta de una abuela. Todo esto se ofrecía a un precio muy competitivo, catalogado con un nivel de precios 1, lo que reforzaba su imagen de lugar honesto y accesible. Un ejemplo recurrente en las opiniones era poder disfrutar de una comida completa para dos personas, con sidra, agua, postres y cafés, por alrededor de 40€, una relación calidad-precio excepcional.
El valor del servicio y el entorno
Otro de los pilares del éxito de El Chigre D'Arenes era, sin duda, su personal. Los camareros eran descritos como "majísimos", "súper amables" y "excelentes", siempre atentos y con una sonrisa. Destacaba su honestidad al aconsejar sobre las cantidades para no pedir en exceso, un gesto que los clientes valoraban enormemente. Esta flexibilidad y buen trato se extendía a situaciones como retrasos en las reservas, algo común para quienes llegaban después de realizar actividades como el descenso del Sella, mostrando una gran capacidad de adaptación a las necesidades del cliente.
El entorno físico también sumaba puntos a la experiencia. Su terraza exterior era muy solicitada en días de buen tiempo, permitiendo disfrutar de la comida en el tranquilo ambiente del pueblo. Además, el negocio pensaba en la comodidad de sus visitantes, ofreciendo plazas de aparcamiento gratuitas y reservadas, un detalle práctico que eliminaba una posible preocupación. La impecable limpieza de las instalaciones, incluyendo los baños, era otro aspecto que los clientes no pasaban por alto.
Los puntos débiles y el adiós definitivo
A pesar de su brillante trayectoria, el restaurante no estaba exento de pequeños inconvenientes. El más notable, y una advertencia recurrente entre los visitantes, era la dificultad para llegar siguiendo las indicaciones del GPS desde Cangas de Onís. Varios clientes alertaban de que el navegador podía dirigirlos por un "camino de cabras" no apto para todos los vehículos. La recomendación general era seguir la carretera principal en dirección a Arriondas para evitar complicaciones, un consejo valioso que demostraba la colaboración entre la propia comunidad de clientes.
Sin embargo, el mayor punto negativo es su estado actual. El cierre permanente de Bar El Chigre D'Arenes significa que esta experiencia culinaria ya no está disponible. Se ha cerrado un capítulo en la historia de los restaurantes de la zona, dejando un legado de hospitalidad y sabor tradicional. Para aquellos que tuvieron la fortuna de visitarlo, queda el recuerdo de un chigre auténtico. Para los potenciales clientes, solo queda lamentar la pérdida de un establecimiento que representaba lo mejor de la cocina asturiana: sencillez, calidad y un trato humano excepcional.