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AUPA Restaurante Asador

AUPA Restaurante Asador

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Carretera d'Argentona, 3, 08349 Cabrera de Mar, Barcelona, España
Restaurante Restaurante vasco
7.8 (4718 reseñas)

AUPA Restaurante Asador: Un templo de la carne con luces y sombras

AUPA Restaurante Asador se presenta en Cabrera de Mar como un ambicioso proyecto gastronómico centrado en la cocina vasca y, sobre todo, en el arte de la parrilla. Al llegar, la primera impresión es potente: un establecimiento espacioso con aparcamiento propio, una gran parrilla a la vista y una vitrina que exhibe imponentes chuletones, una declaración de intenciones que promete una experiencia carnívora de primer nivel. El local se divide en varios ambientes, incluyendo un comedor principal de estilo rústico-moderno con madera y una gran bodega, y una zona exterior más informal conocida como "el txoko", que evoca a las sociedades gastronómicas vascas.

El protagonista: El Chuletón y sus dilemas

El corazón de la propuesta de AUPA es, sin duda, la carne a la brasa. Los comensales acuden buscando un chuletón de calidad y, en ese aspecto, el restaurante suele cumplir. La carta ofrece diversas opciones, como el Hereford o el publicitado "Bdevikingo", que satisfacen a los paladares que aprecian un buen producto y un punto de cocción preciso. Los clientes destacan que la carne es sabrosa y se prepara según lo solicitado, un punto crucial para cualquier restaurante de carnes que se precie. Al pedir un chuletón, es habitual que el personal presente un par de piezas para que el cliente elija, un detalle que se valora positivamente.

Sin embargo, es precisamente en su plato estrella donde surgen las críticas más recurrentes y significativas. Varios clientes señalan un fallo de concepto importante: los chuletones, especialmente los de gran tamaño, se sirven fileteados en bandejas metálicas que no conservan el calor. La ausencia de una piedra caliente o un brasero de mesa provoca que la carne se enfríe en cuestión de minutos, un contratiempo que obliga a comer a un ritmo acelerado y desvirtúa la experiencia de saborear tranquilamente un corte de alto coste. Este detalle, aparentemente menor, es un punto de fricción constante para quienes invierten una suma considerable en un plato principal.

Más allá de la carne: Una oferta irregular

La carta de AUPA va más allá de la parrilla, ofreciendo una selección de entrantes típicos de la gastronomía vasca. Aquí, la experiencia es desigual. Platos como las kokotxas de bacalao reciben elogios por su calidad y sabor. En cambio, otros clásicos generan opiniones encontradas. La tortilla de bacalao, por ejemplo, es descrita por algunos como excelente, mientras que otros la critican por un exceso de trozos grandes de pimiento y cebolla que anulan el delicado sabor del pescado. El Txangurro gratinado, a pesar de su elevado precio (que según algunas reseñas alcanza los 45€), ha sido calificado de decepcionante, pequeño y con poco sabor a centollo.

Esta irregularidad se extiende a otros detalles. El surtido de croquetas, que promete variedad, en ocasiones se sirve con casi todas del mismo sabor por falta de stock, un cambio que no siempre se comunica previamente al cliente. Los postres también tienen sus altibajos; mientras que el cheesecake recibe buenas críticas por su sabor y textura, el "Xuxo a la brasa" es descrito como una imitación lejana del dulce tradicional, más una masa pastelera que el crujiente y cremoso xuixo gerundense.

El ambiente y la experiencia en sala

El local es, en general, un punto a favor. Es acogedor, bien decorado y la disponibilidad de parking gratuito es una gran comodidad. Sin embargo, la experiencia global se ve empañada por problemas logísticos. Una de las quejas más repetidas es la deficiente extracción de humos de la parrilla. En días de mucha afluencia, el humo puede llegar a invadir el comedor, resultando molesto para los comensales. Asimismo, se ha señalado que la climatización del comedor principal es insuficiente durante los meses más fríos, una incomodidad agravada por el constante abrir y cerrar de puertas al exterior.

El servicio, aunque generalmente calificado como correcto, muestra falta de atención en ciertos detalles que no se corresponden con el nivel de precios del establecimiento. Desde servir el vino en copas de baja calidad, gruesas y deformadas, hasta un servicio de pan mejorable o la falta de disponibilidad de varias referencias de la carta de vinos. Son pequeños fallos que, sumados, restan brillo a la experiencia.

La cuestión del precio: El gran debate

El aspecto más controvertido de AUPA Restaurante Asador es, sin duda, su política de precios. La percepción generalizada entre muchos clientes es que existe un desequilibrio notable entre el coste y el valor ofrecido. Términos como "precios desorbitados" o "sobrecoste importante" aparecen con frecuencia en las reseñas. Cuentas que ascienden a más de 190€ para dos personas o 240€ para una familia con niños pequeños llevan a los clientes a comparar la experiencia con la de restaurantes con reconocimientos de guías como Michelin o Repsol, una comparación de la que AUPA no siempre sale bien parada.

A esto se suma que los acompañamientos de la carne, como las patatas fritas o los pimientos, se cobran aparte, y el pan tiene un coste elevado por unidad. Si bien las patatas fritas caseras son ilimitadas, algunos clientes han reportado que la primera tanda parecía recalentada. Esta estructura de precios, donde todo suma, puede llevar a que la cuenta final supere las expectativas, generando una sensación de que no se ha recibido un servicio o una calidad culinaria acorde a la inversión realizada.

AUPA Restaurante Asador es un lugar con un potencial evidente. Ofrece un producto principal, la carne a la brasa, de buena calidad y en un entorno agradable. Es una opción a considerar para los amantes del chuletón que prioricen el producto por encima de todo. Sin embargo, el restaurante necesita pulir urgentemente aspectos clave de la experiencia del cliente. La solución al enfriamiento de la carne, la mejora del sistema de extracción de humos, una mayor consistencia en los platos secundarios y una revisión de su estrategia de precios son fundamentales. Para muchos, la relación calidad-precio actual es un obstáculo, dejando la sensación de que se paga por una promesa de alta cocina que la ejecución y los detalles no siempre consiguen materializar.

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