Asador Cannon
AtrásUbicado en un punto geográfico privilegiado, en el Alto de Sollube, el Asador Cannon fue durante décadas una referencia para quienes buscaban combinar la gastronomía vizcaína con un paisaje imponente. Con vistas que abarcaban Bermeo y la inmensidad del mar Cantábrico, este establecimiento se ganó un lugar en la memoria de locales y visitantes. Sin embargo, es importante señalar que, según los datos más recientes, el restaurante figura como cerrado permanentemente, por lo que este análisis sirve como un retrato de lo que fue y la experiencia que ofreció a lo largo de su trayectoria.
Una Propuesta Culinaria Centrada en la Brasa
El corazón de la oferta del Asador Cannon residía, como su nombre indica, en la parrilla. Fiel a la tradición de un buen asador vasco, su carta se especializaba en productos de alta calidad cocinados al fuego. La carne a la parrilla era uno de sus pilares, con el chuletón de ganado mayor como protagonista indiscutible, una pieza valorada por su sabor y terneza que atraía a los comensales más carnívoros. Junto a él, opciones como el solomillo o las chuletillas de cordero completaban una propuesta sólida para los amantes de la carne.
No menos importante era su selección de pescado a la brasa. Aprovechando la proximidad de la costa, el restaurante ofrecía pescados frescos del día, como merluza, rape, rodaballo o besugo, preparados de forma sencilla para respetar la excelencia del producto. La parrillada de pescado para dos personas era una opción popular para degustar una variedad de sabores marinos. El pulpo, tanto en su versión tradicional como a la brasa, también figuraba entre los platos más solicitados, demostrando el dominio de las diferentes técnicas culinarias del establecimiento.
Entrantes y Complementos de la Cocina Vasca
La experiencia en Cannon no se limitaba a los platos principales. La carta presentaba una notable selección de entrantes que reflejaban la riqueza de la cocina vasca y de otras regiones. Se podían encontrar desde embutidos ibéricos de Carrasco y cecina de León hasta anchoas de Bermeo, espárragos de Navarra o un micuit de foie casero. Estos platos permitían comenzar la comida con sabores auténticos y reconocibles. Los comensales también destacaban la sopa de pescado como una excelente elección. Sin embargo, no todas las elaboraciones recibían elogios unánimes; algunas opiniones señalaban que platos como el txangurro al horno, a pesar de ser un clásico, no siempre alcanzaban el nivel de excelencia de las brasas.
El Entorno: Más que un Restaurante, una Experiencia
Si la comida era el pilar del Asador Cannon, su ubicación era el gran factor diferencial. Comer con vistas directas a la costa de Bermeo, el cabo de Ogoño y la isla de Izaro era una experiencia en sí misma. El comedor principal, dotado de amplios ventanales, fue diseñado para maximizar este atractivo, convirtiendo cada mesa en un mirador. Muchos clientes consideraban que el paisaje justificaba la visita, creando un ambiente relajado y memorable, ideal para celebraciones o simplemente para disfrutar de una comida sin prisas.
Las instalaciones exteriores complementaban la oferta, haciendo del lugar una opción muy versátil. Contaba con una amplia terraza donde tomar un txakoli o una cerveza disfrutando del aire libre, una campa con merenderos y una zona de juegos infantiles. Esto lo convertía en uno de los restaurantes para familias más atractivos de la zona. Además, un punto muy valorado por un sector creciente de clientes era su política de ser un establecimiento pet-friendly, permitiendo a los comensales acudir con sus perros, un detalle que marcaba la diferencia para muchos visitantes.
Aspectos a Mejorar: El Contrapunto de la Experiencia
A pesar de sus numerosas fortalezas, la experiencia en Asador Cannon no estaba exenta de críticas. El servicio era un punto de fricción recurrente en las opiniones de los clientes. Mientras algunos comensales elogiaban la amabilidad y atención de parte del personal, otros relataban un servicio lento, desorganizado e incluso, en casos puntuales, un trato poco cordial por parte de algún empleado. Esta inconsistencia en la atención era uno de los aspectos más señalados.
Otro punto de debate era la relación calidad-precio. Si bien muchos la consideraban razonable, otros clientes opinaban que los precios eran elevados y que se pagaba un suplemento considerable por las vistas. Algunas reseñas comparaban su oferta con la de otros asadores cercanos, sugiriendo que se podían encontrar propuestas culinarias similares a un coste menor. Cuestiones más específicas, como la irregularidad en la cocción de las verduras o que el comedor pudiera llenarse de humo en momentos de alta demanda de chuletones, también aparecían entre los comentarios menos favorables.
Un Legado en el Alto de Sollube
Fundado en 1975 por Manuel García Pazos y Ana Pérez, el Asador Cannon fue durante más de cuatro décadas un negocio familiar que supo capitalizar su espectacular enclave. Se consolidó como un destino popular para disfrutar de una comida tradicional vasca en un entorno único. Aunque presentaba áreas de mejora, especialmente en la consistencia del servicio y en una política de precios que algunos consideraban elevada, su propuesta de buena materia prima a la brasa y vistas panorámicas dejó una huella significativa. Su cierre marca el fin de una era para uno de los restaurantes con vistas más emblemáticos de la costa de Vizcaya.