Absinthium Restaurante
AtrásUbicado de forma discreta en la primera planta del histórico Hotel Oriente, Absinthium se presenta como una propuesta de cocina de autor en Zaragoza que deliberadamente se aleja de los circuitos más transitados. Su emplazamiento, casi clandestino, es el primer indicio de que la experiencia busca ser íntima y personal. Liderado por el tándem formado por el chef Roberto Alfaro en la cocina y el galardonado sumiller Jesús Solanas al frente de la sala y la bodega, el restaurante ha consolidado su reputación, obteniendo reconocimientos como un Sol de la Guía Repsol. Sin embargo, como ocurre en muchos establecimientos con altas aspiraciones, las vivencias de los comensales pueden variar notablemente.
Una Propuesta Gastronómica de Altura
La filosofía de Absinthium se centra en una cocina de mercado, sofisticada y respetuosa con el producto. El chef Roberto Alfaro elabora platos que, bajo una apariencia de sencillez, esconden técnica y un profundo conocimiento de la materia prima. La carta, a menudo presentada en una pizarra para reflejar la estricta comida de temporada, está diseñada para ser concisa, priorizando la calidad sobre la cantidad. Los clientes que han tenido experiencias sobresalientes destacan la exquisitez de las elaboraciones y el uso inteligente de productos de proximidad.
Entre los platos que generan mayores elogios se encuentran creaciones como la Ostra Rockefeller, las vieiras, el solomillo de buey o pescados salvajes tratados con precisión. Estas propuestas demuestran un equilibrio entre la tradición culinaria y toques creativos. No obstante, el momento culminante para muchos llega con los postres, donde la tarta de manzana al Calvados, preparada al momento, es descrita de forma recurrente como uno de los mejores postres que muchos comensales han probado jamás. Este nivel de ejecución es lo que posiciona a Absinthium entre los restaurantes de referencia para una ocasión especial en la ciudad.
El Alma Líquida: La Bodega y el Servicio de Sala
Uno de los pilares indiscutibles de Absinthium es su bodega y el servicio de vino, un aspecto que lo diferencia notablemente en el panorama gastronómico. Con Jesús Solanas, reconocido como Mejor Sumiller de España en los prestigiosos Wine Challenge Industry Awards, al mando, la oferta líquida es monumental. Las reseñas hablan de una de las bodegas más completas del país, con miles de referencias que abarcan desde vinos locales hasta joyas internacionales, pasando por una impresionante selección de licores y espirituosos. Destaca su Sherry Bar, una declaración de intenciones que rinde homenaje a los vinos de Jerez.
El maridaje de vinos que acompaña al menú degustación es, para muchos, una parte imprescindible de la experiencia. La capacidad de Solanas para guiar al comensal, explicando la historia detrás de cada botella y creando armonías perfectas con los platos de Alfaro, eleva la comida a otro nivel. Además, el propio nombre del local, Absinthium, rinde tributo a la absenta, ofreciendo el ritual decimonónico de preparación con su fuente tradicional en cada mesa, una singularidad que añade un toque bohemio y teatral. El servicio de sala, en general, es calificado de impecable, atento y profesional, contribuyendo a crear una atmósfera sofisticada y acogedora.
Puntos de Fricción: Cuando la Experiencia no Cumple las Expectativas
A pesar de las numerosas críticas positivas, existen testimonios que dibujan una realidad diferente y señalan importantes áreas de mejora. Una de las críticas más detalladas apunta a una experiencia que se sintió apresurada y poco cuidada, especialmente para quienes no optaron por el menú largo. La sensación de recibir un trato diferenciado según el gasto es un punto sensible en cualquier restaurante de esta categoría.
El servicio de vinos, tan alabado por unos, fue fuente de conflicto para otros. La ausencia de una carta de vinos física y una supuesta actitud displicente ante la elección de un vino de precio moderado generaron una notable incomodidad en algunos clientes. Este tipo de interacción puede empañar la percepción de exclusividad y convertirla en exclusión. Asimismo, se han reportado discrepancias en la carta, con precios y platos que no se correspondían con la versión ofrecida en la mesa, y problemas en la facturación, como un suplemento inesperado al solicitar medias raciones para compartir. Es importante señalar que la política del restaurante es no servir platos para compartir al centro de la mesa, un detalle que, si no se comunica con claridad, puede dar lugar a malentendidos y cargos no deseados.
Finalmente, la calidad de la comida, aunque mayoritariamente elogiada, no es universalmente aclamada. Algunos comensales la han descrito como simplemente "correcta" y "falta de sabor", sin alcanzar el nivel esperado para su precio. Esta disparidad sugiere que, en ciertas ocasiones, la ejecución puede no ser consistente, o que las expectativas generadas por el propio establecimiento son tan altas que cualquier pequeño fallo se magnifica.
Veredicto Final: ¿Merece la Pena la Visita?
Absinthium es, sin duda, un actor importante en la escena de la alta cocina de Zaragoza. Su propuesta, construida sobre el talento del chef Roberto Alfaro y la maestría enciclopédica del sumiller Jesús Solanas, ofrece el potencial para una velada gastronómica memorable. Para los entusiastas del vino que buscan dónde comer en Zaragoza y disfrutar de una bodega legendaria y un maridaje experto, este lugar es casi una visita obligada. El ambiente íntimo y su ubicación singular lo convierten en una opción atractiva para celebraciones y cenas tranquilas.
Sin embargo, los potenciales clientes deben ser conscientes de las inconsistencias reportadas. La experiencia parece ser más redonda al optar por el menú degustación con maridaje. Quienes prefieran ir a la carta o compartir platos deben ser proactivos al comunicar sus intenciones para evitar sorpresas en la cuenta. Absinthium juega en una liga donde la excelencia no solo debe estar en el plato y en la copa, sino en cada detalle del servicio. Cuando todos los elementos se alinean, es sublime; pero cuando uno falla, el castillo de naipes de la alta restauración puede tambalearse.