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Feeling Vilanova

Feeling Vilanova

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Port de Grand Marina, Rambla del Port, 3 - 4, 08800 Vilanova i la Geltrú, Barcelona, España
Bar Pub irlandés Restaurante
8.2 (2793 reseñas)

Situado directamente en la Rambla del Port, en la Grand Marina, Feeling Vilanova es un restaurante que capitaliza al máximo su privilegiada ubicación. Abierto prácticamente a todas horas, todos los días del año, se presenta como una opción versátil que abarca desde los desayunos matutinos hasta las copas de madrugada, pasando por comidas y cenas. Esta dualidad como local de restauración y bar musical con DJs los fines de semana define su carácter, pero también parece ser el origen de sus mayores virtudes y sus más notables defectos.

Una oferta gastronómica para todos los momentos

La propuesta culinaria de Feeling Vilanova es amplia y variada, buscando satisfacer a un público diverso. Por las mañanas, las tostadas de desayuno reciben elogios específicos, posicionándose como una excelente opción para empezar el día frente a los barcos del puerto. La oferta continúa con un menú del día de lunes a sábado que ha generado opiniones muy positivas. Algunos clientes destacan una relación calidad-precio impresionante, con raciones muy generosas que casi resultan difíciles de terminar. Se mencionan platos como un entrecot de tamaño considerable o un burrito abundante, todo ello incluido en un menú que puede llegar a ofrecer detalles como copas de cava de bienvenida y vino, un valor añadido que muchos aprecian.

Más allá del menú, la carta incluye una selección de tapas, ensaladas, hamburguesas gourmet y platos principales. Entre las opciones más comentadas se encuentran las patatas bravas, el salmón con patatas o el pollo rebozado, todos descritos como sabrosos y bien preparados por una parte de la clientela. Esta variedad convierte al local en una alternativa válida tanto para un picoteo informal como para una comida o cena más completa.

El ambiente: entre vistas al mar y música alta

Sin duda, uno de los grandes atractivos de Feeling Vilanova es su entorno. Disponer de una terraza con vistas al mar es un punto a favor incuestionable. El local es descrito como "muy chulo", con un ambiente generalmente bueno que se anima especialmente durante las noches de viernes y sábados con la presencia de DJs. Esta faceta de bar musical lo convierte en un punto de encuentro para tomar copas y disfrutar de la coctelería en un ambiente festivo. Sin embargo, este mismo aspecto genera críticas constructivas: algunos comensales señalan que el volumen de la música puede llegar a ser excesivo, dificultando la conversación durante la cena. Es un equilibrio delicado entre ser un restaurante para cenar tranquilamente y un pub animado, y no siempre se consigue satisfacer a ambos perfiles de cliente simultáneamente.

La irregularidad en el servicio y la cocina: la cara B de la experiencia

A pesar de las numerosas valoraciones positivas, un análisis completo de Feeling Vilanova debe abordar las críticas, que apuntan a una inconsistencia significativa, principalmente en el servicio y la gestión de la cocina. Mientras algunos clientes alaban la amabilidad y profesionalidad del personal, mencionando incluso nombres propios como Miki o Daniela por su atención excepcional, otros relatan experiencias completamente opuestas.

Problemas en la sala y tiempos de espera

Las críticas más severas se centran en la atención al cliente y los tiempos de espera. Hay testimonios de esperas de más de una hora para poder comer, una situación agravada por una comunicación deficiente. Un cliente relata cómo, después de haberse sentado, se le informó de que la cocina estaba colapsada y solo podía pedir bebidas hasta nuevo aviso. Esta falta de previsión y la percepción de un personal "poco amable y cero profesional" en momentos de alta afluencia contrastan fuertemente con las experiencias de cinco estrellas. Otro comensal describe haber tenido que levantarse repetidamente para buscar al personal en un local casi vacío, lo que sugiere que los problemas de servicio no se limitan únicamente a los momentos de máxima ocupación.

Control de calidad en los platos

La inconsistencia también se extiende a la cocina. El punto más preocupante es la queja sobre una hamburguesa servida con la carne (mezcla de ternera y cerdo) completamente cruda, lo cual representa un problema de seguridad alimentaria. A esto se suma la crítica sobre el uso de patatas congeladas como acompañamiento de las hamburguesas, un detalle que, según los clientes, no se corresponde con el precio del plato y devalúa la percepción de calidad. Aspectos como el precio elevado de bebidas no alcohólicas, como una botella de agua a 2,70€, también generan descontento entre algunos visitantes.

un restaurante de dos caras

Feeling Vilanova se presenta como un negocio con un enorme potencial: una ubicación inmejorable, un concepto versátil que funciona desde la mañana hasta la noche y una oferta que, en sus mejores días, es sabrosa, abundante y con una excelente relación calidad-precio. Es un lugar ideal para quienes buscan dónde comer con vistas al mar o disfrutar de un cóctel en un ambiente animado.

Sin embargo, la experiencia puede ser una lotería. El riesgo de encontrar una cocina desbordada, un servicio lento o desatento y fallos en la preparación de los platos es real y ha sido documentado por múltiples usuarios. Para un futuro cliente, la recomendación sería gestionar las expectativas. Puede ser una apuesta segura para un desayuno, un vermut en la terraza o una copa por la noche. Para una comida o cena, especialmente en fin de semana, es aconsejable ir con tiempo y paciencia, con la esperanza de ser atendido en uno de sus días buenos, cuando el local hace honor a su nombre y deja un "feeling" muy positivo.

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