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La Posada del gobernador

La Posada del gobernador

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Ctra. General-Tablado, 33812 Tablado, Asturias, España
Bar Restaurante Taberna
8.6 (181 reseñas)

La Posada del Gobernador, situada en la Carretera General de Tablado, en el concejo de Degaña, representa un capítulo cerrado en la historia de la gastronomía asturiana de la zona. Durante años, este establecimiento fue mucho más que un simple restaurante; se consolidó como un punto de encuentro y una parada obligatoria para quienes buscaban una experiencia culinaria auténtica, basada en la cocina tradicional y el trato cercano. Sin embargo, para decepción de antiguos clientes y de aquellos que planeaban visitarlo, es fundamental aclarar desde el principio que La Posada del Gobernador ha cesado su actividad de forma permanente. El local que una vez albergó risas, brindis con sidra y platos contundentes, ya no existe como tal.

Quienes tuvieron la oportunidad de visitarlo lo recuerdan como un caserón rústico con un encanto particular, un refugio perfecto tras recorrer las rutas de senderismo que serpentean por el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Su propuesta se centraba en una oferta honesta y sin pretensiones: la comida casera de verdad. Los comentarios de sus clientes a lo largo de los años pintan un cuadro claro de sus fortalezas, destacando una y otra vez la calidad de la materia prima y el cariño puesto en cada elaboración.

Una oferta gastronómica recordada por su autenticidad y generosidad

El pilar fundamental de La Posada del Gobernador era su cocina. No buscaba innovaciones ni fusiones, sino la excelencia en los platos típicos de la región. El menú del día era uno de sus grandes atractivos, descrito por los comensales como abundante, delicioso y, sobre todo, increíblemente asequible. Por un precio muy económico, los visitantes podían disfrutar de una comida completa que dejaba una sensación de satisfacción y bienestar, algo cada vez más difícil de encontrar. Era el tipo de restaurante ideal para quienes valoran la comida sustanciosa y bien hecha por encima de todo.

Dentro de su carta, había un plato que se llevaba todos los elogios y se convirtió en su seña de identidad: el cachopo. Las reseñas hablan por sí solas, describiendo raciones de un tamaño memorable. Incluso el cachopo considerado "pequeño" era de unas dimensiones más que respetables, lo que llevaba a muchos a imaginar con asombro cómo sería el grande. Este plato, emblema de Asturias, se preparaba aquí siguiendo la tradición, logrando un equilibrio perfecto entre la carne tierna, el jamón y el queso fundido, con un rebozado crujiente. Era, sin duda, una de las principales razones por las que muchos peregrinaban hasta Tablado.

Además del cachopo, la oferta incluía otras joyas de la cocina local, servidas siempre con generosidad. La experiencia se completaba con un servicio de sidrería a la altura, donde los dueños se esmeraban en escanciar la sidra de forma perfecta para que los clientes pudieran disfrutar de todo su sabor y frescura, un detalle que demostraba su compromiso con la cultura asturiana.

El valor del trato humano y un ambiente acogedor

Otro de los aspectos más valorados de La Posada del Gobernador era la calidez y amabilidad de sus propietarios. Los clientes no solo se sentían bien alimentados, sino también bienvenidos. El trato era cercano, atento y familiar, haciendo que cada visita fuera una experiencia agradable y personal. Los dueños estaban siempre pendientes de que no faltara nada, aconsejando sobre los platos y asegurándose de que la estancia fuera impecable. Este factor humano fue clave para fidelizar a una clientela que volvía una y otra vez, sabiendo que serían recibidos con una sonrisa.

El entorno físico del restaurante, un caserón de piedra enclavado en un valle de gran belleza natural, contribuía a crear una atmósfera única. Su terraza era un lugar especialmente apreciado para tomar algo refrescante y reponer fuerzas después de una larga caminata, convirtiéndolo en un lugar estratégico para los amantes de la naturaleza y el senderismo que exploraban la comarca.

Aspectos a considerar y el final de una era

A pesar de sus muchas virtudes, el establecimiento presentaba algunas limitaciones objetivas, como la falta de acceso adaptado para personas con movilidad reducida, un punto a tener en cuenta en cualquier negocio de hostelería. Sin embargo, el mayor punto negativo, y el definitivo, es su cierre. Para muchos, la noticia ha sido un golpe de nostalgia y tristeza. Una reseña reciente de un antiguo huésped resume este sentimiento a la perfección: lo que antes fue una posada con encanto e incluso piscina, hoy ha sido reemplazado por un bar, dejando atrás el legado del restaurante que tantos buenos momentos proporcionó.

aunque ya no es posible sentarse a su mesa, La Posada del Gobernador permanece en el recuerdo como un ejemplo de restaurante con encanto y cocina honesta. Fue un lugar que defendió la comida casera, las raciones generosas y un trato humano excepcional. Su historia es un recordatorio del valor de los establecimientos familiares que se convierten en el alma de pequeñas localidades. Para quienes busquen dónde comer en la zona de Degaña, deberán buscar nuevas alternativas, pero el recuerdo de los memorables cachopos y la hospitalidad de La Posada del Gobernador perdurará entre todos los que tuvieron la suerte de conocerlo.

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