El Machi Ida y Vuelta
AtrásEl Machi Ida y Vuelta se presenta como una de las tabernas marineras con más historia de Santander, un establecimiento que promete una inmersión en la auténtica cocina cántabra. Situado en la calle Calderón de la Barca, su propuesta se centra en los tesoros del mar Cantábrico, con una especialidad declarada en pescados y arroces. Sin embargo, la experiencia de los comensales dibuja un cuadro de marcados contrastes, donde conviven el aplauso por la calidad de ciertos platos y una notable frustración por el servicio y la relación entre cantidad y precio.
Fortalezas Culinarias y Ambiente con Solera
Quienes salen satisfechos de El Machi suelen destacar la excelencia de sus platos más emblemáticos. Las rabas son, sin duda, la estrella de las raciones, descritas consistentemente como espectaculares, tiernas y con un rebozado perfecto. Otro plato que recibe elogios es el arroz marinero, celebrado por su intenso sabor a mar y el uso de producto de primera calidad. Estos éxitos culinarios son el principal argumento a favor del restaurante, consolidando su fama como un lugar ideal para degustar la esencia de la marisquería santanderina.
La oferta se complementa con una carta que rinde homenaje a la tradición, incluyendo pescados del Cantábrico del día, pastel de cabracho, anchoas de Santoña y almejas. La propia web del restaurante afirma con orgullo una trayectoria que se remonta a 1892, y este peso histórico se percibe en su ambiente, descrito como una taberna rústica y encalada, con solera. Para muchos, este entorno tradicional, que incluye una terraza para comer, es un valor añadido que enriquece la experiencia.
Una Propuesta Renovada y Multicultural
Recientemente, El Machi Ida y Vuelta ha evolucionado su concepto, añadiendo a su tradicional oferta santanderina una propuesta gastronómica internacional. Bajo la dirección del Grupo Deluz, el restaurante ha integrado a un equipo multicultural de más de 25 nacionalidades, lo que ha dado lugar a una carta que es un verdadero viaje por el mundo. Ahora es posible encontrar, junto a las rabas y el cachón en su tinta, platos como currys indios, tacos mexicanos, phad thai o sushi con anchoa de Cantabria. Esta fusión busca atraer a un público más amplio e intergeneracional, combinando lo mejor del producto local con recetas globales.
Aspectos Críticos: Servicio y Proporciones
A pesar de sus fortalezas en la cocina, El Machi Ida y Vuelta enfrenta críticas severas y recurrentes, principalmente en lo que respecta al servicio. Numerosos clientes reportan una lentitud exasperante; desde esperas de veinte minutos para que pongan un mantel en una mesa, hasta demoras considerables en la toma de comandas y el servicio de los platos. Esta falta de agilidad parece ser un problema persistente, mencionado tanto por mesas pequeñas como por grupos grandes.
Más allá de la lentitud, se señalan actitudes poco profesionales por parte del personal. Un ejemplo relatado es el de un camarero que, al aproximarse la hora de cierre, instó a un grupo a marcharse sin ofrecerles postre, argumentando que ya era tarde y mostrando mala cara. Este tipo de trato empaña la calidad de la comida, que incluso en esas reseñas negativas suele calificarse como "sabrosa y bien preparada". La sensación general es que la gestión de la sala y la atención al cliente son los puntos más débiles del establecimiento.
La Polémica del Tamaño y el Precio
Otro punto de fricción es la percepción de que las raciones son insuficientes para el precio que se paga. El restaurante tiene un nivel de precios catalogado como elevado (3 sobre 4), lo que genera altas expectativas. Sin embargo, varios comensales han calificado las porciones de "microscópicas". Se mencionan segundos platos, como el entrecot o el pescado del día, que consisten en trozos muy pequeños acompañados de guarniciones frías y escasas, descritas por algunos como si fueran "restos de otros platos". La experiencia de pagar 50 euros por un menú del día para dos personas y salir con hambre es una crítica contundente que se repite y que futuros clientes deberían considerar.
Análisis de la Experiencia Global
El Machi Ida y Vuelta es un restaurante de dos caras. Por un lado, es un templo de la cocina cántabra con platos icónicos, como sus rabas, que justifican su fama. Su ambiente histórico y su reciente y audaz apuesta por una carta multicultural lo convierten en un lugar interesante. Ofrece múltiples servicios como comida para llevar, entrega a domicilio y la posibilidad de reservar, lo cual aporta comodidad.
Por otro lado, la experiencia puede verse seriamente comprometida por un servicio deficiente y una política de precios y porciones que muchos consideran desajustada. La inconsistencia es palpable: mientras unos viven una comida memorable, otros se van decepcionados y con la sensación de haber pagado demasiado por muy poco.
Recomendaciones para el Potencial Cliente
Si decides visitar El Machi Ida y Vuelta, podría ser prudente ajustar las expectativas. Quizás la mejor forma de disfrutarlo sea centrarse en sus puntos fuertes: ir a por unas tapas o raciones en la barra o en la terraza, especialmente las aclamadas rabas, acompañadas de una cerveza o un vino. Para una comida completa y formal, especialmente en momentos de alta afluencia, es importante estar prevenido ante la posibilidad de un servicio lento y raciones que pueden no ser abundantes. La clave podría estar en elegir bien el momento y el formato de la visita para maximizar las posibilidades de una experiencia positiva en uno de los restaurantes en Santander con más historia.