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Antigua Casa Paricio

Antigua Casa Paricio

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C. del Coso, 188, Casco Antiguo, 50002 Zaragoza, España
Bar Bar de tapas Bodega Restaurante Taberna
9.2 (689 reseñas)

Antigua Casa Paricio no es un establecimiento al que se llega por casualidad; es un destino en sí mismo para quienes buscan la esencia del aperitivo tradicional en Zaragoza. Fundado alrededor de 1928, este local ha logrado algo extraordinario: detener el tiempo. Lo que comenzó como una bodega dedicada a la venta de vinos y licores a granel, una práctica que todavía mantiene de forma testimonial, evolucionó al añadir una pequeña barra para que los clientes pudieran degustar los productos de la casa. Hoy, esa barra es el epicentro de una experiencia que transporta a sus visitantes a la España de mediados del siglo XX, un lugar donde la calidad del producto y la autenticidad del ambiente prevalecen sobre las modas pasajeras.

La identidad del local está profundamente arraigada en su historia. Inaugurado por Gerónimo Paricio, el negocio pasó a manos de sus empleados, los hermanos Cesáreo y María, cuyos descendientes continúan al frente, preservando con celo el legado y el nombre original. Este linaje familiar se percibe en cada detalle, desde el trato cercano de su personal hasta la fidelidad a sus recetas y proveedores. Es uno de esos restaurantes donde la visita se convierte en un pequeño viaje cultural, un testimonio vivo de la historia comercial y social de la ciudad.

Una atmósfera que cuenta historias

Cruzar el umbral de Antigua Casa Paricio es como entrar en una cápsula del tiempo. La decoración no es una recreación; es el sedimento de casi un siglo de historia. Las paredes están adornadas con carteles publicitarios de épocas pasadas, fotografías antiguas y estanterías de madera oscura que sostienen botellas y sifones que parecen haber estado siempre ahí. El mostrador, las baldosas hidráulicas y las grandes barricas de vino contribuyen a crear un ambiente genuinamente castizo y acogedor. A diferencia de los restaurantes modernos que buscan una estética vintage, aquí la pátina del tiempo es real y tangible, un valor que la clientela habitual y los nuevos visitantes aprecian profundamente.

Este ambiente tiene un carácter definido, a veces con un toque de humor a través de sus numerosos carteles con curiosas "prohibiciones" que forman parte del encanto del lugar. Es un espacio que invita a la conversación animada, a disfrutar de pie, acodado en la barra, en un bullicio constante que es señal inequívoca de su éxito. No es un lugar para buscar la tranquilidad, sino para sumergirse en el vibrante ritual social del aperitivo.

Los pilares de la oferta: Vermut y Salmueras

Si Antigua Casa Paricio es un templo, su deidad es el vermut. La casa ofrece un vermut selecto elaborado específicamente para ellos, una bebida que se ha convertido en una institución en Zaragoza. Servido tradicionalmente, a menudo con un chorrito de sifón para rebajar su dulzor y potenciar sus botánicos, es la bebida por excelencia para acompañar la conversación y abrir el apetito. La calidad de su vermut de grifo es uno de los principales reclamos que atrae a multitudes, especialmente durante los fines de semana.

El acompañamiento perfecto para este vermut se encuentra en su otra gran especialidad: las salmueras. En particular, las anchoas en salmuera del Cantábrico son legendarias. Se sirven limpias y aliñadas con maestría, ofreciendo un sabor intenso y una textura que habla de la altísima calidad del producto. Junto a ellas, las "gildas" —la clásica banderilla de anchoa, aceituna y guindilla— son otra opción imprescindible. La oferta de tapas y raciones se centra en la excelencia de productos sencillos pero de primera categoría.

Más allá de las anchoas

Aunque el vermut y las anchoas son los protagonistas, la propuesta gastronómica de Casa Paricio no termina ahí. Su carta, aunque breve, es una cuidada selección de sabores tradicionales.

  • Bolas de bacalao: Disponibles principalmente los fines de semana y festivos, estas delicias recién hechas son otro de los grandes éxitos del local. Su exterior crujiente y su interior cremoso las convierten en un bocado adictivo.
  • Conservas Gourmet: El establecimiento rinde homenaje a su pasado como tienda de ultramarinos ofreciendo una selecta variedad de conservas gallegas de alta calidad, como mejillones, berberechos o navajas, ideales para un picoteo rápido y sabroso.
  • Tapas Variadas: La oferta se completa con otros encurtidos y salazones, conformando una experiencia de comida tradicional centrada en el producto y el sabor sin artificios.

Lo que debes saber antes de ir: Aspectos a considerar

La popularidad de Antigua Casa Paricio es su mayor virtud y, al mismo tiempo, su principal inconveniente para algunos. El local es pequeño y su fama hace que se llene rápidamente, sobre todo en las horas punta del aperitivo (de 12:00 a 15:00). Conseguir un hueco en la barra puede ser un desafío, y lo más habitual es disfrutar de la consumición de pie, inmerso en una multitud animada. Quienes busquen un bar de tapas espacioso y tranquilo para una comida reposada, probablemente deberían considerar otras opciones. Se recomienda ir temprano para evitar las mayores aglomeraciones.

Otro punto a tener en cuenta es la especialización de su oferta. Este no es un restaurante con una carta extensa para almorzar o cenar. Su fuerte es el picoteo, el vermut y las tapas frías. Las opciones calientes son limitadas, como las mencionadas bolas de bacalao, y no dispone de una cocina preparada para elaborar platos complejos. Es el lugar perfecto para abrir el apetito antes de comer en Zaragoza, pero no necesariamente para realizar la comida principal, a menos que se busque una experiencia basada exclusivamente en sus excelentes tapas.

Una experiencia auténtica

Antigua Casa Paricio es mucho más que un bar; es una institución y una pieza clave del patrimonio gastronómico de Zaragoza. Ofrece una oportunidad única para disfrutar de uno de los mejores vermuts de la ciudad acompañado de salmueras y tapas de una calidad excepcional. Su ambiente, bullicioso y cargado de historia, es parte integral de la experiencia. A pesar de su reducido espacio y las posibles aglomeraciones, representa una visita obligada para los amantes de la comida tradicional y para cualquiera que desee conectar con el alma más auténtica de la cultura del aperitivo en España. Es un negocio que ha sabido mantenerse fiel a sí mismo, y es precisamente esa honestidad la que le ha garantizado casi un siglo de éxito y devoción por parte de su clientela.

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