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Trastámara

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Diseminado Presillas, 104, 39679 Las Presillas, Cantabria, España
Restaurante
8.8 (39 reseñas)

Ubicado dentro del exclusivo hotel Palacio de Helguera, el restaurante Trastámara se presenta como una propuesta gastronómica singular en Las Presillas, Cantabria. No es un establecimiento independiente, sino el corazón culinario de un hotel boutique de cinco estrellas, un detalle que define gran parte de su carácter, desde el cuidado entorno hasta el nivel de su servicio y, también, algunas de sus rigideces. La experiencia aquí busca ir más allá de la simple comida, integrándose en el ambiente de una casona del siglo XVII rehabilitada con un gusto exquisito por la interiorista Malales Martínez Canut.

Una Fusión Cántabro-Peruana

Al frente de la cocina se encuentra el chef Renzo Orbegoso Hinojosa, cuya propuesta culinaria es uno de los principales atractivos del restaurante. Orbegoso fusiona con maestría los ingredientes y el recetario de Cantabria con los sabores de su Perú natal, creando una carta que viaja entre dos continentes. Esta dualidad permite encontrar tanto platos que rinden homenaje al producto local, como el rape negro del Cantábrico o la merluza de anzuelo, como creaciones con guiños peruanos, como el tiradito de corvina al ají amarillo o un solomillo con salsa a base de ají panca. Esta combinación ofrece una experiencia diferenciada para quienes buscan algo más que la comida casera tradicional de la región.

La carta es descrita por los comensales como amplia y variada, complementada con sugerencias fuera del menú que invitan a repetir la visita. Platos como las anchoas, la ensalada de tomate y aguacate, el solomillo con su guarnición o el postre "Oro con chocolate" son mencionados positivamente. Los precios, acordes a un restaurante de esta categoría, se sitúan en torno a los 55-60 euros por persona a la carta. Además, se ofrece un menú degustación para una inmersión más completa en la visión del chef.

Ambiente y Servicio: Los Puntos Fuertes

El entorno es, sin duda, uno de los factores más valorados. El comedor, descrito como acogedor y muy bonito, goza de amplios ventanales con vistas a los paisajes verdes de los Valles Pasiegos, creando una atmósfera tranquila y distinguida. Un aspecto notable y único es que toda la decoración, desde los muebles hasta la vajilla, es un anticuario en sí mismo: todo está a la venta. Si un cliente se enamora de una pieza, puede adquirirla, lo que convierte el espacio en un lugar en constante evolución.

El servicio recibe mayoritariamente elogios. Los clientes destacan la amabilidad y profesionalidad del equipo. Se hace especial mención a la pasión y dedicación de algunos de sus miembros más jóvenes, como un camarero llamado Daniel, cuyo entusiasmo ha sido específicamente reseñado por los visitantes. Este nivel de atención contribuye a que la experiencia de cenar o comer en Trastámara sea recordada positivamente.

Aspectos a Considerar: Rigidez y Horarios

A pesar de la alta valoración general, existen críticas importantes que un potencial cliente debe conocer. El punto más conflictivo parece ser una estricta política de puntualidad. Un testimonio muy negativo detalla cómo a un grupo de cuatro personas se le negó el acceso por llegar 15 minutos tarde a una reserva de las 14:45 h, a pesar de haber avisado telefónicamente del retraso. Si bien el servicio de mediodía finaliza a las 14:30 h, lo que podría explicar la falta de flexibilidad, la percepción del cliente fue de un trato "pésimo" y "lamentable". Este incidente subraya la importancia de ser extremadamente puntual al reservar restaurante aquí.

Otro factor a tener en cuenta son los horarios de servicio. La cocina cierra a las 14:30 para el almuerzo y a las 21:30 para la cena. Estos horarios, si bien pueden ser habituales en hoteles de este tipo, son notablemente tempranos para las costumbres españolas, especialmente para el servicio de noche. Aquellos que prefieran cenar más tarde podrían encontrar este horario restrictivo.

General

El restaurante Trastámara ofrece una experiencia gastronómica de alto nivel, ideal para quienes buscan dónde comer en un entorno especial, con una propuesta culinaria creativa y un servicio generalmente impecable. La fusión de sabores cántabros y peruanos del chef Renzo Orbegoso es un claro diferenciador. El ambiente, dentro de un palacio-anticuario con vistas espectaculares, añade un valor incalculable a la visita.

Sin embargo, no es un restaurante para todo el mundo. Su posicionamiento dentro de un hotel de lujo conlleva una serie de normas y horarios que pueden resultar inflexibles. La estricta política de puntualidad y los horarios de cierre tempranos son dos factores cruciales a considerar antes de hacer una reserva. Es un lugar perfecto para una ocasión especial, una comida o cena tranquila y planificada, pero puede no ser la opción adecuada para quienes buscan espontaneidad o un horario más laxo.

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