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Refugio del Meicín (1550 m.)

Refugio del Meicín (1550 m.)

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33628 Tuiza de Arriba, Asturias, España
Bar Hospedaje Parque Restaurante
9.6 (1177 reseñas)

Situado a 1.560 metros de altitud en el corazón del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, el Refugio del Meicín es mucho más que un simple establecimiento; es un punto de encuentro fundamental para montañeros, senderistas y cualquiera que busque una inmersión auténtica en la Cordillera Cantábrica. Su función principal es la de refugio de montaña, pero su servicio de bar y restaurante ha ganado una notable fama, convirtiéndose en un destino gastronómico por derecho propio para quienes completan la ascensión a pie desde el pueblo de Tuiza de Arriba.

El acceso al refugio es, en sí mismo, parte de la experiencia. No se llega en coche. La ruta más común parte de Tuiza de Arriba, donde se puede aparcar el vehículo, y consiste en una caminata de aproximadamente 50 minutos que salva un desnivel de unos 330 metros. Este esfuerzo inicial se ve recompensado con creces al llegar a la Vega del Meicín, un paraje de una belleza imponente con vistas directas a colosos como Peña Ubiña. Es importante destacar que existen dos caminos señalizados, uno de verano y otro de invierno, diseñado este último para evitar zonas con riesgo de aludes, una precaución vital durante la temporada de nieve.

Una propuesta gastronómica de altura

El concepto culinario del Refugio del Meicín se centra en la robusta y reconfortante comida casera asturiana, perfectamente adaptada para reponer las energías de los montañeros. Los platos que reciben más elogios son aquellos profundamente arraigados en la tradición local. La fabada asturiana es descrita por muchos visitantes como "brutal", un plato contundente e ideal para combatir el frío de la montaña. Otro de los favoritos es el plato de huevos fritos con patatas y picadillo, una combinación sencilla pero muy efectiva que nunca falla tras una buena caminata. Las casadielles, un postre típico asturiano, son el broche de oro para muchos, calificadas como "de vicio".

El refugio ofrece varios menús estructurados. Por ejemplo, existe un menú de 22€ que puede incluir fabada o un plato de huevos con patatas y picadillo, además de bebida, pan, café y postre. Esta opción es valorada positivamente por su abundancia y sabor. Sin embargo, es en el apartado de precios donde surgen algunas opiniones encontradas. La cena, con un precio de 16€ por dos platos, pan, agua y postre, ha sido considerada por algunos visitantes como algo cara en relación con la composición, mencionando en un caso una sopa y macarrones con atún como platos principales, lo que les pareció escaso en aporte proteico. Este es un punto subjetivo, ya que mientras unos buscan máxima contundencia, otros pueden valorar la disponibilidad de una cena caliente en un lugar tan aislado.

Alojamiento y servicios: lo bueno y lo mejorable

Como lugar de pernocta, el refugio cumple su función con instalaciones sencillas pero adecuadas. Dispone de habitaciones compartidas con literas, destacadas por su limpieza. La opción de media pensión es popular y bien valorada, incluyendo una cena abundante y un desayuno completo con café, tostadas, cereales y más, con posibilidad de repetir. No obstante, hay aspectos logísticos que conviene conocer de antemano. El servicio de ducha caliente tiene un coste adicional de 5€, un precio que algunos consideran elevado, aunque es una práctica común en refugios de montaña debido a la dificultad para calentar agua en altitud.

Una crítica recurrente por parte de algunos huéspedes es la política de no permitir el acceso a las habitaciones hasta después de la hora de la cena. Esto puede ser un inconveniente para quienes llegan cansados por la tarde y desean descansar antes de cenar. Se trata de una norma interna del refugio que los potenciales huéspedes deben tener en cuenta a la hora de planificar su jornada.

El trato humano y el ambiente: el gran valor añadido

Si hay un aspecto en el que las opiniones son unánimemente positivas es en el trato del personal. Los guardas del refugio son constantemente descritos como excelentes, cercanos, agradables y "buena gente". Este factor humano es crucial en un entorno como la montaña, creando un ambiente acogedor y familiar que enriquece enormemente la estancia. La atmósfera del refugio es de camaradería, un lugar donde compartir experiencias con otros amantes de la naturaleza.

Es fundamental entender que el Refugio del Meicín opera bajo una filosofía de respeto al entorno. Se encuentra en un espacio natural protegido, por lo que una de sus normas ineludibles es que cada visitante debe hacerse cargo de la basura que genera y bajarla de la montaña. Esta práctica, esencial para la sostenibilidad del paraje, es un recordatorio del compromiso que se adquiere al visitar lugares tan especiales. Gestionado bajo el paraguas de la FEMPA (Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias), el refugio sigue una normativa específica orientada a su correcta utilización y preservación.

Consideraciones finales

En definitiva, el Refugio del Meicín ofrece una experiencia completa que va más allá de un simple restaurante o alojamiento. Es una parada obligatoria para quienes exploran el Macizo de Ubiña. Sus puntos fuertes son incuestionables: una ubicación espectacular, una oferta de comida casera asturiana potente y sabrosa, y un personal cuyo trato amable marca la diferencia. Por otro lado, los potenciales visitantes deben ser conscientes de su naturaleza como refugio de montaña: precios de servicios como la ducha que pueden parecer elevados en comparación con establecimientos urbanos, normas internas específicas sobre el uso de las instalaciones y la responsabilidad de gestionar los propios residuos. Es un lugar para comer bien y conectar con la montaña, siempre que se acepten las particularidades que su privilegiada ubicación conlleva.

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