Restaurante Clos
AtrásSituado en el distrito de Chamberí, el restaurante Clos se presenta como una propuesta de alta cocina que ha logrado captar la atención tanto de comensales como de críticos, consolidándose con una prestigiosa estrella Michelin. El proyecto está liderado por el reconocido sumiller y restaurador Marcos Granda, cuyo exitoso restaurante Skina en Marbella (con dos estrellas Michelin) precede la reputación de este establecimiento madrileño. Esta conexión no es menor, ya que define la filosofía del lugar: un espacio donde la cocina y la bodega no solo coexisten, sino que dialogan en igualdad de condiciones para crear una experiencia gastronómica integral.
La Propuesta Culinaria: Un Menú en Constante Conversación
Clos articula su oferta principalmente a través de un menú degustación, renunciando a la carta tradicional para guiar al comensal por un recorrido predefinido. Esta estructura permite al equipo de cocina, anteriormente liderado por Víctor Infantes y ahora por Dani Villoria, expresar su visión con mayor coherencia. La cocina se fundamenta en un profundo respeto por el producto de temporada, elaborando platos de corte moderno y creativo pero con raíces en sabores tradicionales. El menú se conceptualiza como una conversación, dividida en "pasajes" con nombres evocadores como Cosecha, Domingo, Familia o Fuego, que buscan despertar sensaciones y recuerdos más allá de la mera descripción de los ingredientes.
Entre los platos que han generado mayor consenso positivo entre los visitantes, la lubina es una protagonista recurrente, elogiada por su punto de cocción y la delicadeza de su preparación. De igual manera, el pichón y el ciervo son mencionados como ejemplos del excelente manejo de productos de caza, destacando la calidad de la materia prima. Sin embargo, no toda la experiencia es uniforme. Algunos comensales han señalado ciertas irregularidades, como un arroz con pichón excesivamente salado o aperitivos que, aunque visualmente atractivos, resultaban "planos" en sabor. Esta dicotomía sugiere que, en ocasiones, la presentación puede cobrar un protagonismo que no siempre se corresponde con la contundencia gustativa.
Los Postres y la Experiencia Dulce
El mundo dulce en Clos genera opiniones encontradas. Mientras algunos clientes describen los postres de chocolate como "brutales" o "de otro mundo", otros, incluso en reseñas muy positivas, consideran que la sección de postres se encuentra "un nivel por debajo del resto del menú". Críticas más antiguas mencionaban una falta de técnica en este apartado, aunque se reconocía la buena combinación de sabores. Esta área parece ser uno de los puntos donde la experiencia puede variar más significativamente, oscilando entre lo memorable y lo simplemente correcto.
El Vino: El Alma del Proyecto
No se puede entender Clos sin destacar su bodega. El nombre del restaurante, un término francés para un viñedo amurallado de alta calidad, es toda una declaración de intenciones. Con Marcos Granda, un sumiller de talla internacional, al frente, la propuesta de maridaje de vinos es uno de los grandes atractivos. La bodega cuenta con unas 200 referencias, con especial atención a vinos de Francia y España. Los clientes, especialmente aquellos del sector de la hostelería, han alabado la profesionalidad y el acierto en las armonías propuestas por el equipo de sala, capaz de elevar cada plato. No obstante, algunas opiniones minoritarias han calificado la selección de vinos como "nada del otro mundo", lo que podría indicar que la percepción del valor depende en gran medida de la selección específica y del presupuesto del comensal.
Servicio y Ambiente: La Búsqueda de la Excelencia
El servicio en Clos recibe elogios de forma casi unánime. El personal es descrito como profesional, atento, agradable y altamente cualificado. Un punto fuerte es su capacidad para gestionar mesas con requerimientos especiales, como alergias o preferencias dietéticas, adaptando el menú con solvencia. La presencia ocasional del propio Marcos Granda, explicando los platos, añade un toque personal y exclusivo a la visita. Sin embargo, existe alguna crítica aislada que apunta a un trato excesivamente protocolario y falto de entusiasmo, un contrapunto importante en un restaurante de esta categoría donde la hospitalidad es clave.
El espacio, diseñado para unos 20 comensales, es sobrio, elegante y luminoso, con una cocina abierta que permite observar al equipo en acción. Esta disposición, junto a una imponente bodega acristalada, crea una atmósfera de calma y sofisticación. El restaurante también cuenta con una terraza y un reservado, ofreciendo distintas opciones para disfrutar de la propuesta.
Puntos a Considerar Antes de la Visita
Al evaluar la experiencia en Clos, es fundamental sopesar sus fortalezas y sus debilidades. Es un destino ideal para quienes buscan restaurantes con estrella Michelin en Madrid y valoran una propuesta donde el vino tiene un papel central. La calidad del producto y la creatividad de muchos de sus platos son innegables.
- Lo positivo: Una cocina de autor con un producto excepcional, un servicio mayoritariamente impecable, un profundo conocimiento del vino y un ambiente elegante y tranquilo. La capacidad de adaptación a necesidades dietéticas es un plus.
- Lo negativo: La posible inconsistencia en la ejecución de algunos platos, con críticas sobre el punto de sal o la falta de intensidad en ciertos sabores. Los postres pueden no estar al mismo nivel que los platos salados, y existen opiniones dispares sobre la relación calidad-precio de la bodega.
Es importante tener en cuenta que el restaurante cierra los martes y miércoles, por lo que la planificación es esencial. Dada su reputación y aforo limitado, la reserva es imprescindible. En definitiva, Clos ofrece una notable experiencia gastronómica en Madrid, aunque con ciertos matices que los futuros clientes deben conocer para ajustar sus expectativas a una propuesta que, en sus mejores momentos, alcanza la excelencia.