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Chiringuito Las Piedras

Chiringuito Las Piedras

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Playa del Cañuelo, s/n, 29780 Nerja, Málaga, España
Restaurante
9 (1570 reseñas)

El Chiringuito Las Piedras, que durante años fue un referente gastronómico en la recóndita Playa del Cañuelo en Nerja, ya no forma parte del paisaje. A pesar de que muchos viajeros y locales aún lo buscan con la esperanza de disfrutar de una comida junto al mar, es importante aclarar desde el principio que el establecimiento se encuentra permanentemente cerrado. Su desaparición no se debió a una falta de éxito —de hecho, gozaba de una excelente reputación con una valoración media de 4.5 sobre 5 basada en casi un millar de opiniones— sino a su demolición a principios de 2023 por cuestiones administrativas relacionadas con la Ley de Costas, al ocupar dominio público marítimo-terrestre.

Una experiencia gastronómica marcada por el entorno

Lo que hacía especial a este chiringuito era, sin duda, su emplazamiento. Situado a pie de playa, ofrecía unas vistas panorámicas espectaculares de la cala del Cañuelo, un enclave natural privilegiado. Los comensales disfrutaban de sus platos bajo una agradable terraza sombreada, sintiendo la brisa del mar y escuchando el oleaje. Esta conexión directa con la naturaleza era su principal atractivo y uno de los motivos por los que tantos clientes repetían la visita. Era la definición perfecta de comer en la playa, en un ambiente tranquilo y familiar que se sentía alejado del bullicio de otros núcleos turísticos.

La oferta culinaria: Sabor a mar y a tierra

La carta de Las Piedras se centraba en una cocina mediterránea honesta y de calidad, donde el producto fresco era el protagonista. El pescado y marisco eran las estrellas indiscutibles del menú. Los clientes elogiaban con frecuencia platos como la lubina a la plancha, la dorada o la rosada, destacando su frescura y punto de cocción perfecto. Las raciones eran generosas, un detalle que los comensales agradecían y que justificaba en parte los precios, considerados por algunos como ligeramente elevados, aunque la mayoría sentía que la relación calidad-precio era justa, rondando los 40 euros por persona para una comida completa.

Más allá del pescado fresco, también se ofrecían otras opciones populares. La ensalada de tomate, mango y aguacate era un entrante fresco y muy solicitado, ideal para los días de verano. Sin embargo, no todos los platos recibían elogios unánimes. Algunas opiniones señalan que la paella, aunque correcta, no resultaba memorable, y que ciertas frituras, como los chanquetes, podían ser insípidas. Estos pequeños deslices en la consistencia de la cocina eran uno de los pocos puntos débiles mencionados por una minoría de visitantes.

El servicio y los desafíos de un paraíso aislado

Un aspecto que contribuía enormemente a la experiencia positiva era el servicio. El personal de Las Piedras es recordado en múltiples reseñas por su amabilidad, profesionalidad y cercanía. Los camareros eran descritos como simpáticos y atentos, capaces de gestionar el local con rapidez incluso en los días de mayor afluencia durante la temporada alta. Este trato cordial creaba un ambiente familiar y acogedor que complementaba a la perfección el entorno natural.

Sin embargo, llegar a este paraíso tenía sus propios desafíos. El principal inconveniente, y una característica que definía la visita, era la accesibilidad. El chiringuito no permitía el acceso en coche particular hasta la misma playa. Los visitantes debían dejar su vehículo en un aparcamiento habilitado en la parte superior y descender a pie por una cuesta de algo más de un kilómetro. Este esfuerzo físico, especialmente el camino de vuelta cuesta arriba después de comer, era un factor a tener en cuenta. Para muchos, este pequeño sacrificio merecía la pena y actuaba como un filtro natural que preservaba la tranquilidad de la cala. Dada su enorme popularidad, conseguir mesa sin reserva previa era prácticamente imposible en verano, y varios clientes comentaban la dificultad para contactar por teléfono, lo que demuestra la alta demanda que siempre tuvo.

El legado de un chiringuito emblemático

Hoy, donde antes se alzaba el Chiringuito Las Piedras, solo queda el paisaje natural. Su demolición marcó el fin de una era para la Playa del Cañuelo y dejó un vacío en la oferta de restaurantes de la zona. Fue un establecimiento que supo capitalizar su ubicación única para ofrecer una experiencia memorable, combinando unas vistas inmejorables con una cocina de producto de calidad y un servicio excelente. Aunque presentaba pequeños inconvenientes como la dificultad de acceso o precios algo por encima de la media, su legado es el de uno de los restaurantes con vistas más queridos de la costa de Nerja, un lugar que ahora solo vive en el recuerdo de quienes tuvieron la fortuna de comer allí.

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