Bon Vivant
AtrásBon Vivant se presenta en Santa Cruz de Tenerife como un espacio gastronómico híbrido, una propuesta que combina las características de una tienda de productos selectos, una vinoteca y un restaurante de tapas. Ubicado en la calle Puerto Escondido, su concepto se centra en ofrecer productos de alta gama a una clientela que, en teoría, busca una experiencia gastronómica diferenciada. La oferta incluye desde embutidos ibéricos de primera calidad y una cuidada selección de quesos hasta conservas gourmet y una extensa carta de vinos.
Calidad del producto y un ambiente con potencial
Uno de los puntos fuertes que se desprende de las opiniones de los clientes, incluso de las más críticas, es la calidad de la materia prima. Se describe como un lugar "muy chic" donde se pueden degustar magníficos vinos, jamón serrano y otras delicatessen. La idea de un espacio gourmet donde adquirir o consumir in situ productos selectos es atractiva. Las fotografías del local y las descripciones sugieren un ambiente moderno y elegante, un entorno que invita a disfrutar de un aperitivo o una copa de vino. Además, la inclusión de un DJ durante los fines de semana apunta a un esfuerzo por crear una atmósfera animada y contemporánea, ideal para quienes buscan dónde comer o tomar algo con un toque sofisticado.
El local cuenta tanto con espacio interior como con una terraza, un detalle importante para muchos comensales en Tenerife. La oferta se ha destacado en el pasado por incluir eventos especiales como catas de vino o ginebra, cursos de corte de jamón e incluso jornadas de ostras y cavas, consolidando su imagen de templo para los amantes del buen comer y beber.
El gran punto de discordia: un servicio inconsistente y polarizante
A pesar de la calidad de sus productos, el principal obstáculo que enfrenta Bon Vivant es la percepción de su servicio, que genera opiniones radicalmente opuestas. Mientras algunas reseñas antiguas y guías lo describen con un trato "amigable e inmaculado", una cantidad significativa de comentarios recientes dibuja un panorama completamente distinto. Varios clientes relatan experiencias muy negativas, calificando el servicio de las camareras como "nefasto", "desagradable" y carente de profesionalidad. Se mencionan actitudes poco amables, como si el personal estuviera permanentemente molesto, llegando a arruinar la velada de los comensales.
Un incidente particularmente grave, relatado por una familia, detalla un conflicto con otros clientes que fumaban cerca de su hijo. Según su testimonio, el personal no gestionó adecuadamente la situación, invitando a la familia a trasladarse al interior en lugar de mediar, lo que les hizo sentir poco bienvenidos y desprotegidos. Esta experiencia les llevó a concluir que el local no es un lugar adecuado para familias con niños. Sin embargo, esta visión choca frontalmente con otras fuentes que afirman que "muchas familias vienen a este restaurante porque es muy cómodo", lo que subraya la profunda división de opiniones y la posible inconsistencia en el trato dependiendo del día o del personal de turno.
Análisis de la oferta: entre lo gourmet y lo local
Para un establecimiento que se enorgullece de su selección de productos, algunos detalles de su oferta han llamado la atención de los clientes más observadores. Por ejemplo, se ha criticado que no ofrezcan vinos canarios por copa, una decisión sorprendente en un lugar que presume de su bodega y que opera en el corazón de Tenerife. De manera similar, se ha señalado que algunos de sus quesos provienen de otras islas, como Gran Canaria, en lugar de priorizar los productos locales de Tenerife. Estos detalles pueden ser un punto en contra para aquellos que buscan una experiencia de cocina de mercado y desean probar los sabores autóctonos de la isla.
La carta se centra en el picoteo de calidad, como demuestra la mención a una tapa de tortilla de chorizo, descrita como sabrosa, acompañada de un buen vino. La propuesta de tapas y vinos es, sin duda, el eje central del negocio, enfocada en un público adulto que valora la calidad del producto por encima de otros factores. La cuestión del precio también genera debate: mientras una opinión de hace años lo consideraba sorprendentemente asequible, críticas más recientes sostienen que la relación calidad-precio no es buena, con costes demasiado elevados para lo que se ofrece.
¿Para quién es Bon Vivant?
En definitiva, Bon Vivant es un establecimiento con dos caras. Por un lado, ofrece un producto de alta calidad en un entorno que aspira a ser elegante y distinguido, lo que puede resultar muy atractivo para un público que busca un lugar selecto para cenar en Santa Cruz. Es una opción para quienes priorizan un buen jamón ibérico o una copa de un vino específico y están dispuestos a pasar por alto un servicio que puede ser, en el mejor de los casos, impredecible.
Por otro lado, no parece ser la opción más recomendable para quienes valoran un trato cercano, amable y consistentemente profesional. Las numerosas críticas negativas sobre el servicio son una señal de alarma importante. Tampoco es la apuesta más segura para familias con niños pequeños, dadas las experiencias reportadas. Aquellos que deseen explorar la gastronomía puramente local, especialmente en lo que a vinos se refiere, podrían encontrar opciones más especializadas en otros restaurantes de la ciudad.