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Hotel Restaurante La Farola del Mar de Poo de Llanes

Hotel Restaurante La Farola del Mar de Poo de Llanes

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Playa de, 33509 Póo, Asturias, España
Hospedaje Hotel Restaurante Restaurante mediterráneo
7.4 (1243 reseñas)

El Hotel Restaurante La Farola del Mar de Poo de Llanes se presenta como un establecimiento de dos caras, donde la experiencia puede variar drásticamente dependiendo de si se visita para comer o para alojarse. Su principal e innegable activo es su ubicación: está enclavado directamente en la singular Playa de Poo, un paraje donde el mar Cantábrico se adentra formando una ría de aguas tranquilas, ofreciendo un escenario natural de primer nivel. Esta posición privilegiada define en gran medida tanto sus mayores virtudes como algunos de sus más notables defectos.

El restaurante: Sabor y vistas que convencen

Como restaurante, La Farola del Mar cosecha una mayoría de opiniones positivas, y es fácil entender por qué. Comer en su terraza o junto a sus ventanas es una experiencia sensorial. Las vistas directas a la desembocadura de la ría son, como describen muchos visitantes, espectaculares. Es un lugar ideal para quienes buscan restaurantes con vistas, donde el entorno acompaña y realza la propuesta gastronómica. El servicio es otro de los puntos fuertes consistentemente destacados; el trato es descrito como familiar, amable, eficiente y cercano, con menciones específicas a la buena disposición de los dueños y el personal, como Nacho, para atender las necesidades de los clientes, incluso en grupos grandes.

La oferta culinaria se centra en la comida asturiana, con productos de la región. Varios platos se repiten en las recomendaciones de los comensales, lo que sugiere que son apuestas seguras. Las cebollas rellenas y las rabas son mencionadas como entrantes estupendos. Sin embargo, los arroces parecen ser una de las especialidades más aclamadas, con variedades como el arroz con pitu, el arroz negro y el de marisco recibiendo elogios. Para finalizar, el arroz con leche se posiciona como un postre exquisito que deja un recuerdo memorable. La rapidez en la cocina, incluso atendiendo a mesas de más de quince personas, es otro factor que suma puntos a la experiencia del almuerzo o la cena.

La experiencia del alojamiento: Una balanza de contrastes

La percepción cambia considerablemente cuando se analiza la faceta de hotel. Aquí, la ubicación sigue siendo el gran reclamo, pero las opiniones sobre las instalaciones divergen notablemente y emergen críticas importantes que un potencial huésped debe sopesar. Mientras que la web oficial describe un refugio acogedor con 9 habitaciones y un apartamento, la realidad plasmada en las reseñas de los usuarios es más compleja.

Un punto de fricción es el estado de conservación de las habitaciones. Varios huéspedes las describen como pequeñas, anticuadas y no especialmente bien mantenidas. Un problema recurrente y de gran importancia es la humedad. Se menciona un "olor a humedad penetrante y desagradable" que impregna las estancias, dificultando que la ropa o las toallas se sequen, algo especialmente incómodo en un entorno de playa.

La privacidad es otra preocupación significativa. Algunas de las habitaciones con supuestas "vistas a la playa" en realidad tienen vistas directas a la terraza del restaurante. Esto significa que los comensales pueden ver el interior de la habitación, obligando a los huéspedes a mantener las ventanas y cortinas cerradas para tener algo de intimidad, perdiendo así una de las ventajas de la ubicación. Además, esta proximidad a la terraza ha generado en algunos visitantes una sensación de inseguridad.

Higiene y relación calidad-precio: Los puntos más críticos

La crítica más severa y preocupante se centra en la higiene. Una reseña detalla una experiencia muy negativa, mencionando un baño con olores desagradables, toallas que apestaban a los humos de la cocina (específicamente a arroz con bogavante) y un plato de ducha cuya limpieza era visualmente deficiente. Esta misma reseña llega a asociar su estancia con la aparición de un problema de salud en la piel, un papiloma, lo cual representa una acusación muy grave sobre los estándares de limpieza del establecimiento.

Este cúmulo de factores negativos en el alojamiento choca con el precio, que un usuario cifra en 130€ por noche. A ese coste, las expectativas en cuanto a mantenimiento, limpieza y confort son considerablemente altas, y según estas experiencias, no se cumplen. El único aspecto positivo que se mantiene de forma consistente, incluso en las peores críticas al hotel, es el trato amable del personal.

  • Lo mejor:
    • La ubicación, literalmente a pie de la Playa de Poo, con vistas espectaculares.
    • El servicio del restaurante, calificado como amable, familiar y muy eficiente.
    • La calidad de ciertos platos del restaurante, especialmente los arroces, las cebollas rellenas y el arroz con leche.
  • Lo peor:
    • El estado de las habitaciones del hotel, descritas como pequeñas y necesitadas de mantenimiento.
    • Los problemas de humedad y olores en las habitaciones.
    • Las graves quejas sobre la higiene en los baños del hotel.
    • La falta de privacidad en algunas habitaciones que dan directamente a la terraza del restaurante.
    • Una relación calidad-precio del alojamiento que muchos consideran inadecuada.

En definitiva, La Farola del Mar parece operar como dos negocios distintos bajo un mismo techo. Por un lado, un restaurante muy recomendable para quien busque dónde comer en Llanes disfrutando de un entorno natural único, buena comida y un trato excelente. Por otro, un hotel cuya principal y casi única ventaja es esa misma ubicación, pero que parece fallar en aspectos fundamentales como el mantenimiento, la limpieza y el confort de sus instalaciones, lo que obliga a los potenciales huéspedes a plantearse si el privilegio de dormir junto al mar compensa las importantes deficiencias reportadas.

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