MENDRUGO
AtrásMENDRUGO se presenta en la escena de restaurantes en Madrid no solo como un lugar para comer y beber, sino como un proyecto con una identidad muy definida y un compromiso claro con la sostenibilidad. Su nombre, que alude a un trozo de pan duro, es toda una declaración de intenciones. La piedra angular de su propuesta es la elaboración de cerveza artesanal utilizando excedentes de pan, una iniciativa audaz que busca combatir el desperdicio alimentario y fomentar la economía circular. Este concepto, fruto de la colaboración entre Cerveza Mica y Pascual Innoventures, impregna cada rincón del local, desde la decoración hasta la filosofía de su cocina.
Una propuesta cervecera única y atrevida
El principal atractivo de MENDRUGO es, sin duda, su innovadora oferta de cervezas. Con más de diez grifos en constante rotación, siempre hay algo nuevo que probar. La cerveza que da nombre al local, "Mendrugo", se elabora sustituyendo aproximadamente un 50% de la malta por pan recogido de comercios locales, garantizando un producto Km.0. Aunque la idea pueda sonar extraña, el lema de la casa es claro: "tranquilo, no sabe a chapata". El resultado son cervezas con cuerpo y carácter, como sus versiones Pilsen y Pale Ale.
Más allá de su creación estrella, la carta de cervezas destaca por su originalidad. Las opiniones de los clientes alaban creaciones especiales y de temporada que se salen de lo convencional. Han causado sensación variedades como una cerveza con toques de lavanda, otra picante para los más audaces, o una sorprendente "cerveza vendimia" elaborada con uva tempranillo. El personal, descrito como atento y profesional, juega un papel clave al ofrecer pequeños chupitos de degustación, guiando a los comensales a través de los distintos sabores y ayudándoles a encontrar su opción ideal. Para quienes tienen restricciones alimentarias, disponen de una de las pocas cervezas artesanales sin gluten de grifo en la ciudad, un detalle muy valorado.
La comida: el acompañante perfecto
La oferta gastronómica de MENDRUGO está diseñada para complementar la experiencia cervecera. La carta, aunque no es excesivamente extensa, se describe como variada y llena de platos sabrosos y contundentes, ideales para compartir. Se enfoca en una comida casera, bien ejecutada y con precios que los visitantes consideran muy correctos.
Entre los entrantes más recomendados se encuentran los aros de cebolla caseros, el guacamole ahumado o braseado servido con papadums, y las croquetas, cuyo sabor varía según el día, habiendo destacado especialmente las de codillo. Otros platos que reciben elogios son el pollo a la brasa con chimichurri, el ojo de bife y las costillas BBQ. También ofrecen una selección de pizzas artesanales que, según los comentarios, se alejan de la concepción tradicional y sorprenden gratamente, como su versión de la pizza margarita. Para rematar, postres como la tarta de queso o la de chocolate cierran la velada, a menudo con sugerencias de maridaje con alguna de sus cervezas.
Ambiente y servicio: luces y sombras
El local, ubicado en la calle Campoamor, está diseñado con un estilo moderno de "taproom". La decoración refleja su filosofía de reutilización y sostenibilidad, creando un ambiente acogedor y con personalidad. El espacio está bien distribuido en diferentes zonas: una barra para algo rápido, un salón más tranquilo para cenar en Madrid y una zona con billar y pantallas de televisión, ideal para planes más distendidos o para ver un partido.
Sin embargo, no todo son alabanzas. El servicio es el punto que genera opiniones más dispares. Mientras muchos clientes destacan la amabilidad y rapidez del personal, otros han reportado experiencias menos positivas, especialmente en momentos de alta afluencia. Algunos comentarios mencionan una notable lentitud, con esperas de casi una hora para recibir los platos. También se han señalado problemas de organización, como olvidos en los pedidos que no pudieron subsanarse por el cierre de la cocina, y falta de stock de platos principales como las costillas o el pollo, así como de algunas de las cervezas fijas de la carta. Estas críticas sugieren que el local podría verse sobrepasado en ocasiones, quizás por falta de personal, lo que puede generar una experiencia caótica y frustrante para el cliente.
Un proyecto con propósito
Más allá de ser uno de los bares con encanto de la zona, MENDRUGO es un proyecto con un fuerte componente social y medioambiental. Su apuesta por la economía circular no se limita a la cerveza; también se refleja en platos de aprovechamiento y en una gestión orientada al "Zero Waste". Además, el proyecto tiene una alianza con Ilunion para fomentar la integración social a través de la selección de personal. Esta visión integral lo convierte en una opción atractiva para un público consciente que busca algo más que una simple comida o cena.
En definitiva, MENDRUGO es una propuesta muy interesante en el panorama de restaurantes de Madrid. Su concepto innovador de cerveza de pan es un imán para curiosos y amantes de la cerveza, y su cocina casera cumple con nota. Es un lugar con un gran potencial, ideal para quienes valoran la originalidad y la sostenibilidad. No obstante, los potenciales clientes deben ser conscientes de que, en días de mucha afluencia, el servicio puede presentar irregularidades. A pesar de ello, la singularidad de su propuesta hace que muchos estén dispuestos a darle una segunda oportunidad.