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ERRO restaurante (en Caserío Makatzeta)

ERRO restaurante (en Caserío Makatzeta)

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Artecalle Kalea, 9, 48291 Arrazola, Bizkaia, España
Restaurante
9 (275 reseñas)

Ubicado en el histórico Caserío Makatzeta del siglo XVII, a los pies del imponente monte Anboto en Arrazola, el restaurante ERRO se presentó como una propuesta de gastronomía de vanguardia con un profundo respeto por sus raíces. Liderado por el chef Jorge Asenjo, este proyecto tuvo una vida corta pero intensa, dejando una huella imborrable en la escena culinaria vasca antes de su cierre definitivo. Su concepto se centraba en una cocina silvestre, un homenaje a los ríos, montes y productos rurales que definen el paisaje de Bizkaia. Sin embargo, a pesar de las críticas entusiastas y los reconocimientos tempranos, ERRO cerró sus puertas permanentemente, convirtiéndose en una historia sobre el potencial brillante y la fragilidad de los proyectos de alta cocina.

Una Filosofía Arraigada en la Tierra

El nombre del restaurante, "Erro", que significa "raíz" en euskera, era toda una declaración de intenciones. El chef Jorge Asenjo, quien previamente había cosechado éxitos en Galerna (San Sebastián), buscaba en este proyecto en solitario volver al origen. Su propuesta era una inmersión en la "soberanía alimentaria", recuperando productos que habían caído en desuso como el cangrejo de río, la trucha o las bellotas, y poniendo en valor la riqueza de las plantas y hierbas silvestres del entorno. Esta filosofía no era solo un concepto, sino una práctica diaria que comenzaba con la recolección en los alrededores del caserío y visitas a hortelanos locales. Asenjo fusionaba los recuerdos de su infancia, donde su abuelo le enseñó sobre plantas silvestres, con las técnicas aprendidas durante su carrera en el País Vasco, creando una cocina de autor profundamente personal y conectada con el territorio.

La Experiencia Gastronómica en ERRO

La visita a ERRO era concebida como una experiencia integral. El entorno era una parte fundamental: el Caserío Makatzeta, magníficamente restaurado, ofrecía un comedor revestido en madera, elegante y acogedor, con vistas a la naturaleza virgen del valle de Atxondo. Los comensales destacaban la belleza del lugar como el preludio perfecto para lo que vendría en la mesa, convirtiéndolo en uno de los restaurantes con encanto más prometedores de la región.

La oferta se articulaba principalmente a través de dos menús degustación:

  • Menú Iritsi (Llegar): Una propuesta de 10 pasos que servía como introducción al universo culinario de Asenjo.
  • Menú Iraun (Preservar) o Nora: La experiencia más completa, con hasta 15 pasos y un precio que rondaba los 100 €, donde el chef desplegaba toda su creatividad.

Platos como el salmorejo con helado de Idiazabal y verdel ahumado, el sashimi de esturión con mojo de hojas silvestres, la panceta de vaca con alubias y caracoles, o la merluza cocinada en papillote de hojas de berza y barro, eran ejemplos de cómo se traducía el paisaje en elaboraciones sofisticadas y llenas de sabor. Los clientes elogiaban la intensidad de los sabores y la calidad del producto de temporada, así como la originalidad de las combinaciones. Los postres, como el fluido de pistacho o la tarta de queso y moras, también recibían alabanzas constantes, poniendo un broche de oro a una comida memorable.

El Veredicto de los Clientes: Luces y Sombras

Con una valoración media de 4.5 sobre 5, la opinión general sobre ERRO era abrumadoramente positiva. Los comensales lo describían como un "espectáculo para los sentidos" y una "grata experiencia desde el aperitivo hasta el postre". El servicio, a cargo de un equipo profesional y atento liderado por el sumiller Ismael, era consistentemente calificado de exquisito e inmejorable, un pilar clave en la experiencia de comer bien en un establecimiento de este nivel.

Sin embargo, como en todo negocio, existían puntos a mejorar, especialmente en sus inicios. Algunas reseñas mencionaban que al ser un restaurante recién abierto, ciertos detalles denotaban falta de rodaje. Críticas puntuales apuntaban a un bogavante que para algunos estaba demasiado hecho o a un carabinero al que le faltaba un toque más intenso de brasa. Estos comentarios, aunque minoritarios, reflejan los desafíos iniciales de un proyecto tan ambicioso. No obstante, la percepción dominante era la de un restaurante que superaba las expectativas y que muchos veían como un futuro candidato a recibir una Estrella Michelin y más Soles Repsol.

El Abrupto Final de un Sueño Gastronómico

A pesar de su rápido ascenso y de haber conseguido en menos de un año una recomendación en la Guía Michelin y su primer Sol Repsol, ERRO cerró sus puertas de forma definitiva en marzo de 2023. La noticia sorprendió al sector, dado el éxito de crítica y público. Según declaraciones del equipo, el cierre se debió a pérdidas económicas que los socios gestores no quisieron seguir asumiendo. Aparentemente, el proyecto arrastraba una pesada carga financiera heredada de una gestión anterior del Caserío Makatzeta, cuyas inversiones no habían dado frutos. El propio chef Jorge Asenjo lo resumió con amargura: "al que a mal árbol se arrima, mala sombra le cobija".

El equipo lamentó que un restaurante gastronómico, por su ubicación y concepto, no tuvo tiempo material en menos de un año para alcanzar la rentabilidad, a pesar de haber logrado todos los reconocimientos posibles en ese breve periodo. La historia de ERRO es, por tanto, un recordatorio de que en la oferta gastronómica de alto nivel, el talento y la calidad no siempre son suficientes para garantizar la viabilidad económica.

El Legado de ERRO

Aunque ya no es posible reservar una mesa en el Caserío Makatzeta, el legado de ERRO persiste. Fue un proyecto que demostró el potencial de la cocina vasca contemporánea cuando dialoga con su entorno más inmediato. La visión de Jorge Asenjo, hoy embarcado en nuevos proyectos, dejó una propuesta valiente y auténtica que muchos comensales no olvidarán. Para la escena de restaurantes en Bizkaia, ERRO fue una estrella fugaz: brillante, admirada y tristemente efímera, cuya memoria sirve como inspiración y como una lección sobre los desafíos del emprendimiento gastronómico.

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